Casi siempre cuando escribo lo primero que llega son las hojas interminables llenas de palabras son control que superan imaginadas a la velocidad con que puede escribir mi mano que se desespera por no poder llevar el ritmo a las ideas y el cómo les doy sentido para tratar de ser claro, sincero y autentico con lo que escribo.
Pero ahora no fue así, después de un par de semanas y con eso sueño condescendiente, de no tener 4 buenos renglones o alguna frase que pudiera poner en una de mis libretas, el celular o cualquier servilleta por fin el titulo me descifro el porque estaba así.
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Bueno, me di cuenta de algo: “estaba tranquilo”, me sentía aliviado, hasta cierto punto de lo que venía mañana y hasta cierto punto de lo hice hoy, no necesitaba motivación porque había menos hambre, no necesitaba exigir porque yo estaba bajo control, no tenía que llevarme al límite de nuevo porque había encontrado un buen ritmo que no me sofocaba.
Me encontré con una versión mía que hace unos años anhelaba con lágrimas y depresión siempre a las 3 de la mañana y esa tranquilidad no tiene que ver con lo económico sino con todo.
Un día volteas y te das cuenta cuanta mierda ha pasado, cuánto tiempo se fue sin avisar, cuántos logros y fracasos abundaban en días extraordinarios y que tan poco común era estar en días comunes, me di cuenta de lo ruin que era la incertidumbre y la fuerza con la que podemos avanzar sin darnos cuenta que de manera literal se va sangrando del cuerpo, el espíritu, la mente y los sueños.
Sin sentido alguien te levanta después de acabar de tener un sueño que te rige a partir de cuando lo imaginaste, y sin saber nada sobre el futuro simplemente a partir de ahí todo ha cambiado, te obsesiona, te engrandece, te define, te deteriora y ocupa cada parte de esfuerzo y orgullo que el corazón bombee.
Nunca se tiene claro pero siempre es un pendiente, el único en todas las estupideces que uno se inventa, en solucionarlo surge todo, en el vivirlo también se va todo, la música que nos motiva no deja de sonar nunca o nunca nos alejamos de ella, los enemigos que se vencen son cada vez más capaces y complejos, pero nunca algo que no se haya superado o por lo menos le hayamos dado buena pelea, una tan buena que la contamos a la siguiente noche y las que le siguen con la emoción de quien se atreve a vivir algo que solo viven los que sufren.
Pero como si del clima se tratara una tarde cualquiera, de una semana cualquiera alguien nos arrebata esa tormenta, nos quita el calor intenso, el sudor continuo, las dos horas caminando para llegar a una junta porque no hay para el pasaje, el cigarro en vez de almuerzo no por salud si no por presupuesto, las 3 camisas de siempre los 2 pantalones que nunca están tan sucios, la pasión y furia cuando defendemos lo nuestro sin tener nada desde la garganta, las ideas como vomito en las noches largas y emocionantes y solo nos deja los nervios acostumbrados a estar nerviosos, pero ahora en un paisaje de calma, estable, como si fuera la punta de tu primer cima y las nubes de repente se van para decirte que las luchas así como un día inician de la nada también un día terminan igual, porque de alguna o todas las maneras se siente que has ganado.
Y así es como se siente la primera vez que llega esa puta sensación que a la mayoría se le vuelve un vicio, el cuerpo se aligera y todo funciona, no hay porque matarse si la recompensa es vivir, es disfrutar observando, que el teléfono robándose internet de algún parque y la ansiedad de querer marcarle a veinte contactos que ya te colgaron para decirles que te apoyen y te conozcan mejor ya no existe porque ahora el teléfono suena solo. Que aquel primer consejo que sonó tan simple y estupido de que los sueños solo con esfuerza llegan, resulta que no era una metáfora.
Las libretas viejas con frases se pueden leer ya no como sentimientos fantásticos de una experiencia sino como relatos duros e invaluables. Se entiende que los amigos que quedan posiblemente siempre quedarán o no pero ya no importa tanto si el que importa siempre está.
Esa sensación es tan real que te da la oportunidad de 2 o 3 bocanadas de aire que por fin se disfruta, por fin los oídos escuchan las críticas de los idiotas y las separan de los consejos de quienes te aman sin sufrir estragos en el camino. Se madura, se crece, no se sabe donde comienza esa calma ni tampoco cuánto durará, “Buenos tiempos” los llaman la mayoría y si que saben a eso, siempre será hermoso observar moverse al mar desde donde no se pensaba llegar.
Pero hay una diferencia entre quienes nacen arrullados en esas olas y a quienes nos costó la mitad de la vida llegar ah y es que a nosotros jamás serán capaces de arrullarnos por mucho tiempo, y no es que ambicionemos más, simplemente es la relación directa y superior que tenemos con el reflejo en el espejo que sonriendo nos pregunta cada que nos lo topamos , será lo más lejos que puedes llegar?, aguantar?, arriesgar?, amar?, intentar?
¿Cuanto más ?
El secreto es que uno nunca deja ser quien es, te vaya bien o no, te escuchen o no, te admiren o no, te reten o no, el éxito duele y se nota en cada deterioro del cuerpo pero sobre todo del alma, en cada relación que no es o que se va a la chingada, en cada amigo que te decepciona o decepcionas, en cada lágrima de orgullo o dolor que provocas a tu familia, en cada paso que te adelanta o te hunde, y si alguien me preguntara la definición de éxito le diría que no es el dinero o la realización, le diría que es el jamás dejar de sentir hambre, la emoción de siempre tener fuerza para creer, el sentir que este puto mundo nos cabe en la boca, que el fracaso es inminente, que seguramente perderemos, que siempre nos ilusionaremos en vano, le diría que son las agallas de abrazar con fuerza y poder soñar lo que no existe, la paciencia de trabajar cada día sin importar el tiempo que se lleve, pero sobre todo la capacidad de disfrutarlo rápido y voltear nuevamente hacia el frente.
Éxito no es un sinónimo de rico, de corrupto, de imbecil o de huevon, éxito es la definición de luchador, del que cuando todos ven lo perfecto él encuentra el defecto, cuando lo ven simple busca el reto, porque siempre es competitivo, porque siempre es valiente, porque siempre tiene miedo, porque siempre tiene Fé, porque siempre tiene que ir al frente, porque sabe que todo apesta de algún modo y que no hay nada más emocionante como el sentir que cuesta trabajo cambiarlo y lograrlo, porque así nos amantaron, no solo con amor, así nos criaron, no solo con palabras, así nos forjaron, no solo con caricias, y eso no lo va a vencer ninguna adversidad, ningún dolor, ninguna persona, ni siquiera los buenos tiempos.
@RafaGoli