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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Cómo se forma la conciencia en nuestro cerebro

Una duda reiterada o metódica de nuestro pensamientos.

José Ramón Eguibar Cuenca

Médico de profesión, maestro en Ciencias Fisiológicas por la BUAP y doctor en Neurociencias por el CINVESTAV del IPN. Es miembro del SNI y de la Academia Nacional de Medicina. Actualmente es director General de Internacionalización de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Domingo, Julio 7, 2019

Desde la época de René Descartes se estableció el dualismo, esto es la división entre el cerebro y la mente. En lo primero se pensó al cerebro como el origen de las respuestas, llamadas reflejos, ante los estímulos del medio ambiente. La visión de este gran filósofo fue que el cuerpo era materia y operaba bajo las reglas de la física, pero la experiencia consciente se debía a un origen divino, por lo tanto a Dios. Descartes proponía en su libro el Discurso del Método una duda reiterada o metódica de nuestro pensamiento, por lo que debía someterse a un juicio todos los conocimientos de la época, en su famosa formulación “pienso, luego existo”, y hallando en Dios es el garante último de la razón que se asocia con la conciencia.

A partir de esto, varios neurocientíficos se han abocado a la búsqueda de la elusiva conciencia, pero recientemente los Dres. Bertolero y Bassett empleando programas de cómputo que ayudan a establecer qué tan fuertes son las conexiones entre las distintas regiones del cerebro y como se establecen nodos donde confluye la información proveniente de distintas regiones cerebrales. Esto es, como si modeláramos la distribución de los aviones en el espacio, siendo más intensas las conexiones en los principales aeropuertos digamos el de la Ciudad de México, Cancún, Guadalajara  y Monterrey que serían los nodos más activos, ya que a ellos llegan y despegan más aviones. De manera homóloga nuestro cerebro tiene una parte que se dedica a las sensaciones, otra a las tareas motoras como el caminar y otro para las emociones, los cuales serían los nodos y la comunicación entre las áreas serían las conexiones. El resultado de esta actividad de los nodos y de sus comunicaciones es lo que llamamos conciencia, esto es que nos damos cuenta de dichas acciones y del valor que le damos. Esta manera de abordar el funcionamiento del cerebro daría sustento al monismo, esto es el cerebro y la mente estarían en este maravilloso órgano de tan solo un kilo y trescientos gramos, en promedio, que llamamos cerebro.

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