Montado sobre un amplio templete colocado frente al Palacio Nacional, la tarde del lunes 1 de julio, el ciudadano López, se reunió con unos cincuenta mil fanáticos suyos, que desde temprana hora fueron reclutados y acarreados para que, con torta de jamón y naranja en mano, al clásico estilo priista, juntos festejaran el primer aniversario del triunfo electoral que convirtió a AMLO en el presidente de la república que hoy gobierna, de error tras error.
Por supuesto que no existe fundamento legal ni político para que, a esa reunión, de obvio carácter partidista, se le haya llamado “Informe de Actividades del Presidente de México Andrés Manuel López Obrador”, porque, por mandato constitucional, el único informe que López está obligado a presentar es ante el Congreso de la Unión y no en una plaza, pública ante un montón de personas que fueron acarreadas con el único fin de aplaudirle y ganar adeptos para él.
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Su discurso fue largo y reiterativo. Con cifras elaboradas a vuelo de pájaro. Sin rigor técnico que les confiera confiabilidad y dadas a conocer sin la menor comprobación que las fundamente.
Al iniciar su discurso, López afirmó que en los siete meses de su gobierno “Se redujo el robo de combustible en 94 por ciento y que con eso nos vamos a ahorrar 50 mil millones de pesos”. Pero no dio a conocer el nombre de un solo huachicolero que estuviera preso por perforar gasoductos y robar gasolina.
“Con la cancelación de los seguros de gastos médicos mayores y el fondo de ahorro de altos funcionarios nos ahorramos 10 mil millones de pesos.” Pero tampoco refirió la cantidad de servidores públicos a los que la austeridad republicana canceló esa prestación social, que, en términos de ley, formaba parte de su salario.
López dijo que “Se realizó la compra consolidada de medicamentos para el segundo semestre de este año 2019 y se obtuvo un ahorro de dos mil 700 millones de pesos”. Sin embargo, por la forma errática como la oficial mayor de la SHCP, Raquel Buenrostro, ha manejado las licitaciones se prevé que a partir de este mes se incremente el desabasto de medicinas en el IMSS e ISSSTE.
“En compras de gobierno hemos obtenido ahorros por 113 mil millones de pesos”. Pero se abstuvo de informar que, entre esas compras, están las pipas destinadas a disminuir el desabasto de gasolina que se originó por el cierre de gasoductos en enero de este año, que fueron adquiridas sin someterlas al procedimiento de licitación pública que marca la ley. López también tuvo el cuidado de ocultar que el 70% de esas compras no fueron sometidas al procedimiento licitatorio y que por son susceptibles de impulsar la corrupción gubernamental.
López, en otra parte de su discurso, hizo énfasis en “que ordenó desaparecer” el Consejo de Promoción Turística que “manejaba sin honestidad ni transparencia” los impuestos cobrados a visitantes extranjeros. Muy a su peculiar estilo de denunciar presuntos actos de corrupción, se abstuvo de dar a conocer los nombres de los funcionarios corruptos y de presentar las pruebas correspondientes, así como de explicar el motivo por el que no ha procedido penalmente en contra ellos como es su obligación si en verdad tiene interés en combatir a la corrupción que, dice, combatir.
El mandatario tabasqueño, sin presentar una prueba que avale su dicho, aseguró que durante el primer trimestre de este año se captaron más de diez mil millones de pesos por concepto de inversión extranjera. Siete por ciento más que en el mismo periodo de 2018. AMLO, no informó el nombre y monto de donde provinieron esas inversiones y la actividad industrial o financiera en que se aplicaron.
López Obrador manejó como triunfo suyo, el incremento que atribuye a las remesas de dólares enviadas a México, durante el mes de mayo, por los mexicanos que trabajan en Estados Unidos.
Fanfarroneó, como si fuera obra de su gobierno, que “En mayo nuestros paisanos, nuestros héroes vivientes (sic), los migrantes mexicanos, enviaron remesas a sus familiares por tres mil 203 millones de pesos. El monto mensual más alto de su historia”.
AMLO aseguró que “La recaudación de impuestos aumentó en 4.5 por ciento en comparación con el año pasado.”
No explicó cómo se produjo ese supuesto incremento. Lo único que se sabe, en dirección opuesta a lo que afirmó el presidente López, es que la recaudación del ISR disminuyó, en forma automática, en el momento que varias decenas de servidores públicos dejaron de pagar ese impuesto al ser separados de su empleo al aplicarse la austeridad republicana que promovió el gobierno de la 4T. Por consiguiente, la recaudación del IVA también disminuyó, al afectarse la capacidad de compra de las ahora desempleadas.
El mismo impacto disminutivo de impuestos está generado la lentitud con que se efectúan muchas erogaciones e inversiones consideradas en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2019.
En otra parte de su multireferida alocución, el presidente López, informó que “En los primeros cinco meses de este año, se han creado más de 300 mil empleos. Sin considerar los generados ─según él─ por los programas Sembrando vida, Jóvenes construyendo el futuro, la construcción de caminos de mano de obra y otros ─que, en conjunto, también su dicho─ superan el millón de empleos”.
AMLO, con la evidente intención de no minimizar su optimista anuncio, se abstuvo de informar que el IMSS reportó oficialmente que, en el mismo lapso del año anterior, se crearon 489 mil 617 empleos. Es decir 61.33% más de los anunciados como éxito suyo.
También López hizo creer a sus ingenuos aplaudidores que canceló la obra del nuevo aeropuerto de la CDMX porque “ustedes lo decidieron (por) razones” técnicas, económicas, ambientales y por falta de transparencia”. Faltó recordarles que esa decisión la “expresaron democráticamente” en esa farsa de “consulta pública” que se llevó a cabo en octubre de 2018.
Se quejó que por un “sabotaje legal” (¿?), originado por una “lluvia de amparos” promovida por sus adversarios, se ha retrasado la construcción del aeropuerto de Santa Lucía. Aeropuerto, que por cierto todavía está en veremos, porque no existe proyecto técnico alguno, ni estudios de impacto ambiental y factibilidad.
En otra parte de su prolongado rollo verbal, el señor AMLO, que aseguró que “Se terminó la guerra de exterminio contra la llamada delincuencia organizada” Cosa que nos debe alarmar a todos los mexicanos, excepto al eficaz presidente López, porque a él lo “cuida el pueblo”, porque la delincuencia y sus tropelías irán continuarán al alza, como la carestía de la vida.
El mayor espacio en su discurso ─aburrido, cansado y casi infinito─ lo ocupó para enumerar que, mediante sus clientelares programas, que él llama sociales, ha regalado 2 mil 500 pesos bimestrales (sustraídos de nuestros bolsillos, vía impuestos y sin nuestra autorización) a 7 millones y medio de ancianos y a 610 personas con discapacidad.
Al decir del generoso señor López, también obsequió altruistamente mil 600 pesos bimestrales a las madres de 197 mil niños a quienes robó la posibilidad de iniciar el desarrollo de su personalidad en las guarderías donde convivían con otros niños como ellos y ahora, al entregarles esa beca, lo mando que los cuidaran sus respectivos abuelos. Así entiende la pedagogía infantil el presidente López.
Donde la indiscutible filantropía de López quedó en entredicho es cuando nos hizo saber textualmente y al pie de la letra que “En total estarán recibiendo becas 10 millones de estudiantes, lo que significará una inversión en el año de 60 mil millones de pesos, algo nunca visto en la historia de México”.
Esto significa que, a lo largo y ancho del año 2019, cada uno de esos 10 millones de estudiantes, recibirán una beca 6 mil pesos anuales, a un ritmo de 500 mensuales. Situados en esta circunstancia, mejor sería que dejaran de estudiar y trabajar, para que el gobierno filántropo del presidente López les conceda una beca de 3 mil 600 mensuales.
Para que los lectores de e-consulta no se piensen que soy un adversario mal intencionado del señor López, interesado en desprestigiarlo y causarle daño ante sus aplaudidores, les sugiero que confirmen estas cifras, echándose a cuestas la aburrida tarea de leer la versión estenográfica del discurso presidencial del 1 de julio.
Hay más cosas que comentar, pero por falta de espacio, aquí doy por terminado el tema.
López Obrador, además de marrullero es mentiroso
Durante su conferencia de prensa del 4 de junio, efectuada en el Palacio Nacional, dijo a los reporteros “No voy a la reunión del G20 pero sí les voy a mandar una carta (a los jefes de Estado y de Gobierno que asistan). Esos “líderes mundiales deberían reunirse para tratar el tema de la desigualdad. Ya basta de estar viendo las cosas por encima y no ver el fondo”.
Veinte días después, en una carta dirigida por López al Excelentísimo Señor Abe Shinzö, fechada el 24 de junio en la Presidencia de la República y firmada por él, de su puño y letra, dijo otra cosa muy diferente a lo que expresó públicamente su conferencia de prensa del 4 de junio.
“Lamento mucho no poder acompañarlo (en la reunión Cumbre del G20 que se efectuará (en la ciudad de Osaka), ya que en México hay retos urgentes que reclaman mi atención y mi permanencia en el país”.
Cuáles retos se habrá referido López, sí tres días de cada cinco días hábiles recorre el país, repartiendo promesas y tarjetas de ayuda, porque como declaró el 21 de junio, en Atlixco, Puebla, “No me hallo en la oficina, no me hallo en el Palacio Nacional, tengo que andar en los pueblos”