Miércoles, 22 de Mayo de 2019     |     Puebla.
Suscríbete


Opinión



La Puebla de nuestros amores

Lunes, Mayo 13, 2019 - 13:46
 
 
   

Mis días, transcurrían entre la escuela, la calle y el terreno más cercano

Recuerdo de niño, una Puebla en la que mis papás saludaban a mucha gente los domingos que salíamos a desayunar o comer. Una Puebla un tanto "cerrada”, en la que las clases políticas, económicas y de la sociedad, interactuaban de una forma relativamente armoniosa, en el marco de un sistema político y económico nacional, donde el presidente de México era un rey sin corona, el tlatoani incuestionable, miembro del partido único y hegemónico en el poder: el PRI.

Mis días, como los de muchos de mi generación, transcurrían entre la escuela, la calle y el terreno más cercano, que se convertía en cancha de fútbol, béisbol o tochito.

Niños de 8 a 15 años, salíamos a la calle, jugábamos y conocíamos a los vecinos. Nuestros padres, aun sin tener que ser grandes amigos de los papás de nuestros cuates, se conocían y saludaban e incluso recuerdo que le "echábamos ojo" a sus casas, cuando sabíamos que saldrían de vacaciones o no estarían.

Esa Puebla y ese México se fueron, posiblemente para siempre.

Los sismos de 1985 trajeron entre otros efectos para Puebla, una primera migración de capitalinos que llegaron a vivir aquí. Posteriormente, en los años 90, surgió una oleada de inseguridad en la ciudad de México, que incluyó asaltos en las calles, tanto a peatones como a automovilistas atascados en el tráfico, así como robo de relojes, joyería, carteras y bolsas en centros comerciales y transporte público, pasando por robo de vehículos, autopartes y el naciente "cajuelazo" o secuestro exprés, que después escaló en dimensión al secuestro formal, como uno de los peores delitos y cánceres que puede vivir una sociedad.

La situación de la capital del país en términos de inseguridad, aunado a lo difícil que es vivir y trabajar allá, por el tráfico y las distancias, trajeron consigo una segunda ola de migrantes que vieron en Puebla un lugar seguro, aún provincia, pero sin ser "pueblote", buenas escuelas y muchas, muchas oportunidades.

Esa Puebla "cerrada" se vio forzada a abrirse, producto de la evolución natural de una sociedad que requería crecer. De pronto ya no "conocías a todos". Se abrían negocios de personas que no pertenecían a la encumbrada clase económica empresarial poblana, mientras que, junto con la globalización, llegaron muchas cadenas de diversos países, que sólo veíamos en la televisión. 

El futuro nos alcanzó.

Y la Puebla de nuestros amores se transformó en adolescente.

Sí, un tanto confundida, otro tanto desordenada, con rumbo, pero con la necesidad de una guía para no perderse en esta nueva vorágine de cambios y adaptaciones. 

Hoy Puebla es otra. Ni mejor ni peor, simplemente es la Puebla que es, producto de una evolución natural y una sucesión de eventos y decisiones políticas, que pegaron en lo económico, que conformaron una nueva sociedad y reconfiguraron el status quo en todos los escenarios.

Vivimos tiempos de retos muy duros, pero también tenemos una sociedad muy brillante y preparada.  Somos un semillero de talento, de jóvenes universitarios y técnicos; tenemos una posición geográfica privilegiada y vocaciones productivas bien definidas, es decir, hoy por hoy sabemos para qué somos buenos y para qué no.

El reto está ahí.  En aprovechar todo ese talento de jóvenes y no tan jóvenes, pero orientado con valores y principios muy sólidos de crear sin robar, de dirigir sin mentir, de ser líder sin ser tirano, de generar mucha riqueza, pero siendo justo en salarios, sociedades y prestaciones.

Todo lo bueno que tenemos, estoy muy seguro, es más fuerte y poderoso que todo lo malo que nos afecta. Pero la diferencia está en la mentalidad de cada persona. Hay que pasar del poblano "cerrado y sangrón" al "abierto y asertivo", del poblano que vive en una "isla", al que sabe que nadie es una isla en sí mismo y que todos necesitamos de todos. De una sociedad que endiosa a los poderosos, a otra que se sume a construir con ellos, pero que les cuestione y exija.

La Puebla de nuestros amores no tiene que ser la que recordamos de niños. Esa Puebla, al igual que nuestra infancia, ya se fue. Hoy lo que toca es construir la Puebla de los amores de nuestros hijos y nietos. Sí, con problemas y con retos globales, con grilla y con politiquería, pero si tenemos el valor de inculcar valores, ésta será una Puebla que, en 30 años, recordaremos como la que construimos en esta generación.

Nuestros hijos y nietos tal vez no podrán nunca más salir a jugar bote pateado en su cuadra, pero seguramente tendrán un gran futuro y le seguirán llamando a este bello estado, La Puebla de sus amores.

Oscar Gómez Cruz

https://es-la.facebook.com/2Tres15/

https://www.instagram.com/2tres15/

https://twitter.com/DosTresQuince


Semblanza

Oscar Gómez Cruz

Por veinte años ha asesorado a empresas de productos de alto lujo y a diferentes dependencias del sector público de todos los órdenes de gobierno, para que identifiquen y seleccionen los medios y canales óptimos para comunicar ideas complejas de forma comprensible. Es un apasionado y experto en comunicación estratégica. Es Maestro en Asuntos Internacionales con concentración de Negocios y Finanzas por la Universidad de Columbia en Nueva York y Maestro en Administración Pública por el Instituto Nacional de Administración Pública. Es también egresado del Programa de Estrategia impartido por la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard. Su formación profesional es de Licenciado en Contaduría y Finanzas por la UDLAP. Actualmente es presidente de 2TRES15, empresa de consultoría especializada en la asesoría y diseño de estrategias de comunicación y negocios. Ha encabezado proyectos con gobiernos estatales, federal, empresas productivas del Estado, universidades públicas y privadas y empresas de diversos giros. Así mismo, ha asesorado proyectos del Poder Legislativo local, federal y del Senado de la República; también, a diversos partidos políticos en la integración de sus estrategias de campaña. Oscar Gómez Cruz traduce información compleja en comunicación accesible.

Ver más +

Encuesta