Por Abelardo Fernández
¿Cómo no disfrutar lo que pasó con la marcha de los fifís, lo que novedosísimamente está sucediendo en este país, cómo no pasársela bien con estas notas? No sólo se trata de los memes y las disputas en los comentarios entre los chairos y los fifís, tampoco se trata de las faltotas de ortografía en los carteles, menos se trata de las mentadas y las adjetivaciones e insultos que intentan estar cada vez más subidos de tono y lograr el objetivo de herir a su adversario, y aquí me refiero a los dos bandos por supuesto, independientemente de las verdades, insisto, se trata de un momento de disfrute reflexivo total.
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El primer gran problema es que en este país no tenemos, al menos en estos tiempos, una derecha un poco más letrada, más dispuesta al debate, más caminada en discusiones, en reflexiones sociales, en análisis un poco más profundos. Aquí no solamente el asunto es que vayan vestidos con ropa de marca o de que no sepan redactar lo que dice en las pancartas porque se les ocurrió poner un signo de interrogación donde no iba, o un sí donde iba un no, por supuesto que estamos hablando de la tradición de luchar que no tienen y mucho menos de marchar y salir a las calles, ahí sí efectivamente debemos de reconocer del gran esfuerzo que hacen para organizarse, llamarse, reunirse y intentar hacer esas espantosas pancartas que intentan parecerse a las que hacían los propios seguidores de su adversario más odiado. Dicen por ahí que mandaban Whats ofreciendo 100 pesos para ir a marchar, pero en fin. No importa tampoco que la marcha se parezca a un paseo por PERISUR o cualquier otra de las plazas o restaurantes a los que acostumbran acudir con sus amigos queridos, no importa tampoco que hayan pedido a sus empleados que cargaran las mantas durante toda la marcha, total, hay que entender que para eso les pagan y tienen todo el derecho de pedirles que se las lleven e incluso ordenarles que griten en contra de López, el López que todos vomitan desde hace años. Es de llamar la atención la propiedad con que hacen acto de presencia en una marcha, como si hubiesen entrado en YOUTUBE buscando un tutorial donde se dijera cómo es que se va a las marchas: -quizá pudieron encontrar al propio López en otros años como protagonista de esos tutoriales-. 1.- grite descalificaciones al presidente que quiere derrocar, 2.- pida su renuncia, 3.- llámele corrupto y asesino…4.- tenga la ocurrencia de decir que dice puras ocurrencias. 4.- acúselo de polarizar al país y no se preocupe de que eso sea una polarización también.
El primero es un problema de posicionamiento, es decir, ellos en realidad no son una verdadera derecha como tal, nunca se plantearon una contraposición frontal con la izquierda en términos de discusión de un esquema de un paradigma o de un modelo de país determinado, es por aquí donde comienza el verdadero problema, que es un posicionamiento que parece lograr en muchos momentos la derecha española o la estadounidense por ejemplo. Tener una empresa enorme, vivir en Las Lomas o donde estén todos los pudientes, vivir del erario público y beneficiarse de manera descomunal con negocios turbios al amparo de contratos negociados de manera turbia y corrupta con funcionarios públicos no significa de ninguna manera posicionarte en la derecha o mantener una postura contraria a la de la izquierda. Una de las evidencias que hemos vividos es que si algo tienen estos grupos es que son reactivos, responden visceralmente como suelen descalificar a todas las personas que no les parecen dignas de su elogios, insisto, el propio López dijo esta mañana que por eso se llaman reaccionarios, porque reaccionan, -toda acción corresponde a una reacción-, tienen años vomitando a López por naco, por pobre, por peligroso, por haberles cerrados las calles de Reforma y haber enloquecido a la ciudad de México durante unas buenas semanas, por traer los zapatos sucios y corrientes. Lo vinculan con Venezuela, con Chávez, con Maduro, con Castro, con todo lo que les parezca apestoso y detestable. Un primer gran error de estos personajes entre los que se encuentran periodistas de todo tipo, hoy conocidos popularmente como chayoteros y ya todos sabemos por qué, analistas como Juan Verdugo que parece abanderar las protestas contra AMLO airadamente todas las mañanas en radio fórmula, empresarios, maestras, amas de casa, etcétera, insisto, el problema es que la adjetivación no les alcanza para argumentar nada. Mamarracho le dicen al presidente, ocurrente, incongruente, de poca estatura, mentiroso, corrupto, ratero, que renuncie… de pronto uno no sabe de quién están hablando, uno no sabe por qué con el anterior presidente no salieron a decir lo mismo si ese sí que se lo merecía… protestar por alguien significa decir lo mismo, gritar lo mismo, insultar de la misma manera y por supuesto pedir su renuncia… una espeluznante falta de originalidad y por supuesto, verdaderos ideales. Tenemos que agregar un ingrediente más, la cantidad de señoras copetonas de la caridad y damas bizantinas del sagrado corazón del prepucio del niño Jesús que dicen que AMLO es del diablo, y que Fox, Calderón y Peña Nieto son de Dios. Háganme ustedes el regrandísimo favrón cabor.
Lo que termina siendo patético es este argumento de que el presidente polemiza y que por cierto muchos admiten con una pasmosa y contundente caradura. Sin duda alguna es una paradoja de todos los tamaños, necesitamos a Wastzlawick urgentemente. Analicemos, habría AMLO de quejarse con ellos de polarizarlo toda la vida, pero esto no ocurre porque él acepta el debate de posturas. Critican de polarizar polarizando a AMLO, y por si fuera poco, adoptan desde la paradoja e incluso con cierto orgullo, el mote de fifís, que el presidente, en sus digresiones históricas, advierte no ser el autor de semejante mote señalando a la prensa que atacaba a Madero los que habían adquirido este sobrenombre. La paradoja entonces es polarizo polarizando a un gran polarizador y el que polarice mejor un buen polarizador será. Los fifís, que ahora conoceremos más como los autodenominados fifís, polarizan adjetivando todo el tiempo pero sin argumentos serios, sin pronunciamientos relacionados con las verdadera necesidades sociales, sin verdaderas pancartas propias ni demandas a las que los demás puedan o quieran sumarse y terminan convirtiéndose en los más grandes protagonistas y promotores de la gran cuarta transformación, que si en este sentido podemos seguir admirando es que comienza a transformar los debates nacionales pidiendo que se presenten argumentos de altura que incluso puedan cambiar las opiniones de los propios chairos o los terminen poniendo en el lugar que los fifís los quieren poner. Siempre hemos tenido una derecha muy voluntariosa, muy doblemoral, organizada si es que les conviene pa tranzar y acomodarse y lo peor del caso es que es muy ignorante y las más de las vece mezquina a inmoral en sus vidas personales. Decir que los que votaron por AMLO tienen el cerebro chiquito no deja de ser un argumento patético, francamente palurdo que deja en ridículo a quien lo profiere.
Alentaremos frente a este planteamiento una discusión fundada, ¿y qué quiere decir fundada? proferirán los fifís: quiere decir pensar en el bien común, en la idea de país, en el bienestar de todos los mexicanos y no sólo de unos cuantos, en la trascendencia histórica de lo que se está planteando, en leer unos cuantos libros señoras y señores, en sentir dentro de la sangre al país y las reacciones del país. Si hay algo que no deja de sorprenderme en todo esto que está ocurriendo en la política es el hecho de tenemos que comenzar a leer, historia por ejemplo, historia de la conquista, historia de los presidentes, periodos donde perdimos la mitad del territorio, pero además, lectura de comprensión, los fifís pueden seguir teniendo sus argumentos de que Juarez sacaba a las monjas de los conventos, pero ahora, es necesario comprobarlo y aprender a discutirlo, comenzamos a funcionar ante los verdaderos razonamientos, esa es la gran diferencia señoras y señores. El presidente propone el debate, esta es una gran invitación a crecer como país y a razonar, a discutir las ideas y no las ocurrencias y los sombrerazos de los insultos, vuelvo a lo mismo, dicen que AMLO dice puras ocurrencias cuando es obvio que esa es una de las más estúpidas ocurrencias que jamás nadie haya escuchado. En el fondo la propuesta es mucho más profunda, la propuesta es “Vayámonos volviendo decentes de una vez por todas”, ay cabrón, qué duro se escucha esto… por supuesto que es de celebrar la marcha fifí, es de celebrar, cómo sea, no importan las improvisaciones, es de celebrar el debate de ideas y de posturas, como siempre se dijo y se ha repetido, es ahí donde este país crecerá en todos los sentidos, y, lo siento, pero no puedo dejar de admitir que es una más de las genialidades de este nuevo presidente sin precedentes en este nuevo México que está naciendo… tengamos paciencia, propongo que miremos lo que va bien en lugar de estar buscándole pendejamente los tres pies al gato sabiendo que tiene cuatro, muchísimas cosas están muchísimo mejor que antes aunque piense que muchísimas están pendientes de mejorar. Que lo moral esté en tela de juicio todo el tiempo no deja de ser una de las cosas más agradecibles de lo que se está proponiendo en estos tiempos.
En realidad olviden todo esto que acaban de leer, bueno, pueden digerirlo, pero todo parece indicar que la tal marcha fifí, como de costumbre, ocultaba sus verdaderas motivaciones. Resulta que las verdaderas motivaciones para la marcha tienen que ver con aviadurías que había por todas las subsecretarías y que consistían en la existencia de coordinadores adjuntos… puestos inventados para los cuates a los que les llamaban coordinadores adjuntos, los sueldos variaban de ochentamil pesos a más de cienmil pesos mensuales, de manera que de pronto y de la noche a la mañana los detractores de la cuarta transformación encontraron que no solamente había un coordinador sino que comenzaban a retoñar como champiñones por todos lados una cantidad impresionante de coordinadores adjuntos de los que el erario público sangraba en millones de pesos mensuales para estos sueldos. Así es que todos estos rollos de las pancartas llenas de faltas de ortografía y las menciones a los chairos de cerebros pequeños y las peticiones de renuncia a nuestro presidente, -ahora sí que lo entendemos con más claridad-, se trataba de un problema aereonáutico, y no estamos hablando del avión presidencial ni de los helicópteros y aviones privados de todos los acaparadores del dinero del pueblo, en este caso las aviadurías son salariales, ficticias, inventadas, fraudulentas, cínicas, absolutamente corruptas, innecesarias y al descubrirlas, el naco de López, pues, qué creen, decidió que todo ese dinero se le devolvería al pueblo peso por peso y centavo por centavo. Ah que estos fifís adjuntos que nos vinieron a hacer una marchita de alfombra roja y caravana…