Detrás del conflicto en Venezuela está la presencia de dos proyectos políticos. Uno el del poder soberano del pueblo venezolano, definido como “Proyecto Nacional Simón Bolívar, Primer Plan Socialista” y otro el del imperialismo norteamericano encabezado por Donald Trump, quien por cierto su índice de aprobación sigue cayendo, lo que pone en duda que gane la reelección en el 2020, por ello históricamente la estrategia de Estados Unidos es la de buscar afuera la solución a sus crisis internas a través de lanzar la economía de guerra invadiendo países y derrocando gobiernos, como lo hicieron durante los siglos XIX, XX en diferentes parte del mundo, alineados por la Doctrina Monroe que expresaba que América Latina se considera esfera de influencia para Estados Unidos. Y en la actualidad con el caso Venezuela se reafirma esta política injerencista e intervencionista de nuestro vecino del norte, a quien poco le interesa el respeto de la legalidad internacional.
En Venezuela hay gobierno legítimo representado por Nicolás Maduro, existe un orden Constitucional e Instituciones del Estado que durante casi dos décadas han estado bajo la presión de una derecha obsesionada, hoy representada por un sujeto títere como los es Juan Guaidó, que intentan derrocar a la Revolución Bolivariana, obviamente apoyados por el imperialismo norteamericano y sus servidores de la OEA y el farsante grupo de Lima, resultando que de esta manera se vea afectada la aspiración legítima de los venezolanos plasmada en un proyecto que plantea instaurar una república guiada por el pensamiento de Simón Bolívar, para construir con apoyo de una ética socialista una nueva sociedad, así como lograr mediante un programa productivo humanista la felicidad suprema de la población y alcanzar una democracia revolucionaria, que permita ir mejorando el modelo de producción socialista, que a su vez impulse a Venezuela como potencia energética mundial.
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Hay una parte substancial en el proyecto mencionado, y es la que se refiere al diseño de las nuevas expectativas en materia de geopolítica internacional. Ya que se tomó la decisión en 2007 de guiar al Estado en función de sus intereses nacionales y la forma de relacionarse con la diversidad de Estados que conforman el Sistema Internacional de Naciones, siempre vinculada a los asuntos internos y externos, lo cual permitió contribuir en la definición de la política exterior a seguir por los gobiernos en turno. Cabe destacar que la estrategia consiste en estimular la construcción de un mundo multipolar, de donde se procurara la creación de nuevos polos de poder que representen el quiebre de la hegemonía unipolar. Y es precisamente esta parte que disgusto al gobierno norteamericano, porque atenta en contra de sus intereses imperiales en el continente americano. La agenda del Estado venezolano se estructura por las condiciones filosóficas, políticas, económicas, sociales, históricas y culturales que dan identidad a una nación soberana y se expresan en su proyecto de país y en la carta magna que lo rige. Cabe decir además que la agenda de gobierno es desarrollar en materia de política exterior, la búsqueda de la justicia social, la solidaridad y las garantías de paz, bajo la profundización del diálogo fraterno entre los pueblos, su autodeterminación y el respeto de las libertades de pensamiento. Por lo tanto la postura del actual gobierno mexicano de la 4T, mas allá de protagonismos, en cuanto al conflicto en la hermana nación de Venezuela, no solo es acertada sino que es congruente con el enorme peso de los principios rectores de la política exterior del Estado Mexicano, por lo que esperamos que sea la paz y no la guerra la que llegue a la patria de Simón Bolívar.