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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Puebla: cuna y cementerio de aristocracias

Muerte de la aristocracia morenovallista.

Nicéforo Rodríguez Gaytán

Líder estudiantil. Miembro del PSUM, PMS, PRS y PRD. Estudió de nivel medio, superior y Posgrado en la BUAP. Doctor en Ciencias Políticas UNAM. Profesor investigador, Facultad de Derecho y C.S. BUAP

Martes, Enero 22, 2019

La circulación de las élites fue una de las últimas contribuciones  novedosas a la sociología por parte del economista franco-italiano Vilfredo Pareto, quien planteo que la historia ha mostrado que en los regímenes políticos existe una cuna y cementerio a la vez de élites sucesivas, afirmó que “las aristocracias no duran” (…) (independientemente cuales) sean las causas es innegable que después de un tiempo determinado desparecen”. La historia es un cementerio de aristocracias.

Si nos pusiéramos a hacer un análisis histórico minucioso de la forma en que se han ido gestando y muriendo los diferentes grupos minoritarios que han ostentado el poder en nuestro estado, no alcanzaría este espacio para hacerlo, sin embargo; la coyuntura política que hemos vivido, derivado de la lucha por el poder en los últimos procesos electorales y posterior a la muerte de la ex gobernadora Marta Erika Alonso Hidalgo y del ex senador de la república Rafael Moreno Valle, ha dado pauta sin duda alguna, a un claro y vivo ejemplo de la muerte de una aristocracia: la morenovallista, la cual no obstante su álgida conformación cuando Moreno Valle rompiera con el ex partidazo Revolucionario Institucional debido a los obstáculos de crecimiento político que encontró, simplemente porque los dinosaurios incluido su mentor Melquiades Morales Flores, no le hubieran permitido ni ser senador ni candidato a gobernador, de ahí que tuvo que timar a los panistas yunquistas, para que en un vil chamaqueo, lograra que le prestaran su marca para llegar a los dos cargos que tal vez por el PRI le hubiera llevado más tiempo ocupar,  incluso nunca los hubiera logrado.

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Esto provocó que su salida por algunos vista como una mala decisión sin miras de éxito, significara el inicio de un proceso de desfondamiento del PRI al llevarse operadores políticos y líderes de sectores mercenarios, que veían un proyecto atractivo y rentable en él, lo que representó cercenar al PRI y al mismo PAN a cuyos integrantes de sepa, que se dejaron ir por el canto de las sirenas porque siempre anhelaron ganar la gubernatura, simplemente los hizo a un lado, los nulificó y a los demás partidos, los corrompió y hasta creo uno nuevo, para tener aliados electorales, pues sabía perfectamente que la marca PAN por sí sola no era suficiente para ganar y mantener la gubernatura.    

Esta aristocracia formada por Moreno Valle compraba, amenazaba, intimidaba hasta lograr tener el control absoluto de los diferentes espacios del estado, sin chistar fue un operador político efectivo, que dominaba el arte de dominar, poderoso, pero a la vez, irónicamente sumamente vulnerable.

El 2004 fue decisivo para la gesta del morenovallismo, pues después de la catástrofe política y mediática del “gober precioso” como fue apodado Mario Marín Torres, el PRI recibió una cornada mortal y de traición, que hiciera que en el 2010 Moreno Valle, aprovechara para que le cedieran la plaza de la gubernatura, con lo cual el grupo marinista se tuvo que ir al exilio, aunque no murió del todo, porque desde hace tiempo, empezó a hacer su operación de circulación para reciclarse hoy en la naciente fuerza política de Morena, cuestión que es de alta gravedad para este partido político, pues no deben de perder de vista, lo que les pasó a los priistas con este personaje, el que traiciona una vez, lo hace más veces.   

Para el caso que nos ocupa, la designación del gobernador interino en Puebla ha evidenciado contundentemente la muerte de la aristocracia morenovallista, cuyos integrantes, no supieron qué hacer frente a la ausencia de su líder político y moral, sus egos, arrogancia, falta de inteligencia y necedad, fueron más grandes, todos se sintieron herederos del morenovallismo ninguno quiso ceder, no se quisieron coordinar, el resultado… sepultar en menos de un mes, al grupo dominante en el poder del estado por  8 años, oportunidad de oro para sus adversarios y detractores.

¿Qué sigue?... ¿la existencia de una nueva aristocracia? o ¿el regreso de actores políticos de antaño? No lo sé… pero lo que se observa fácilmente es que estamos en un proceso de circulación de las élites, de la oxigenación de la actual clase política en nuestro estado, en donde están muriendo unos, naciendo y resucitando otros… ¿qué se quedará? ¿qué surgirá?...

Lo que esperamos al menos, es que esta renovación de las élites no sea como las anteriores, donde la constante histórica de la rancia aristocracia política poblana de los grupos que detentaron el poder son y siguen siendo: la traición, el oportunismo, la conveniencia y la capacidad de camuflajearse como camaleones  para sobrevivir  como sanguijuelas chupar sangre fresca y nueva, aspectos que Pareto no expuso en su planteamiento sobre los factores que llevan a que las élites circulen, se muevan, se transformen y que es propio de la naturaleza política del hombre, es decir el deseo por dominar a pesar del tiempo y las circunstancias.

El tiempo nos dará la respuesta… tendremos que esperar… mientras… sigamos observando este fascinante proceso en el que se sigue llenando el cementerio poblano de la aristocracia, clara prueba de que las élites, las aristocracias no son para siempre, algunas efímeras otras más duraderas, pero que al final, todas mueren y sólo sobreviven los más hábiles en la estrategia de dominar, del poder… que descansen en paz quienes ya están en el campo santo.

 

 Correo electrónico: nish76@hotmail.com

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