Inaugurada el martes 13 de noviembre sin que las zonas aledañas de muchos los paraderos estuvieran completamente concluidas, los semáforos funcionando y con la señalética adecuada. Ha causado inconformidades entre los usuarios del transporte público por falta de información, transparencia y articulación sobre su funcionamiento.
Al igual que la línea 1 y 2, la línea 3 de RUTA fue concebida para solucionar los problemas de movilidad de las personas que a diario utilizan el transporte público, la promesa fue acortar distancias, comodidad, seguridad, modernidad y ahorros significativos. No obstante sólo ha solucionado los problemas de movilidad de quienes recorren grandes distancias y que antes debían abordar dos o más unidades del transporte público, pero para los usuarios de distancias cortas y medias es una verdadera pesadilla en términos de movilidad, sumado a la falta de información clara y precisa sobre las nuevas lentas rutas alimentadoras que se crearon con números, los trayectos son más fáciles de recordar; existe una anarquía creada en la mayoría de las rutas de transporte público convencional pues no hay mapas o información de consulta para que los usuarios conozcan con certeza los nuevos trayectos y así puedan planear sus viajes y presupuesto. Ni la Secretaría de Infraesctructura ni los propios transportistas pusieron a disposición de los usuarios la información puntual, increíble que en la era digital no exista una página web o App para conocer los trayectos de las diversas rutas del transporte público.
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En los últimos días los usuarios se han convertido en verdaderos cazadores de rutas, han creado sus propios mapas mentales de trayectos y deben andar preguntando en las calles por dónde pasa cuál o tal ruta, otro mensaje aberrante: ubíquense como puedan, esto indigna e insulta.
Para los trayectos cortos, de un momento a otro los usuarios pasaron de pagar 6 pesos a 7.50 pesos, RUTA cobra esta cantidad se utilice o no una ruta alimentadora, sería más razonable el cobro de 6 pesos y si se aborda una ruta alimentadora se proceda al descuento de 1.50 pesos. Quizá para algunas personas sea una diferencia minúscula pero para la mayoría de las personas cada centavo es valioso y puede hacer la diferencia entre acceder o no a un producto o servicio.
Se anunció la gratuidad del servicio por un mes y luego se dijo que se debía comprar una tarjeta por 20 pesos que daría una cortesía de 50 pesos, falacia, únicamente 30 pesos son de cortesía y los 20 pesos restantes corresponden al pago realizado. No es lo mismo gratuidad por un mes que cortesía de 4 viajes a condición de la compra de la tarjeta.
Los paraderos son amplios pero carecen al igual que la línea 2 de lugares para el descanso de personas de la tercera edad, discapacitados, mujeres embarazadas o con bebés en brazos, etc. Es posible ver a las personas intentando sentarse en las estructuras metálicas del paradero o en el piso, situación que indigna, el mensaje es claro: no los queremos tener mucho tiempo en los paraderos. Recuerdo a una sexagenaria en la línea 1 antes de que colocaran pequeñas bancas, me dijo que su espalda y sus pies reventaban de cansancio y dolor, y no había dónde sentarse, abordó la unidad y todo el trayecto fue soportando su dolor.
Los rótulos de los paraderos no son visibles estando parado o sentado al interior de las unidades, sobre todo al tratar de ubicarse para descender porque consideraron más importante ocupar un amplio espacio para los logotipos. Los rótulos en cada estación de la línea 2 a la mitad de la altura del paradero y en varios puntos son más amigables con el usuario que de inmediato sabe que ha llegado a una estación determinada.
El trasbordo entre líneas del metrobús es una deuda que se tiene con los usuarios, cada trasbordo parece un costo minúsculo de 3 pesos pero si lo sumamos es caro. En la Ciudad de México con 6 pesos se puede trasbordar a otras líneas del metrobús hasta en 3 o 4 ocasiones.
El paradero China Poblana de la línea 3 que entronca con el paradero de la línea 1 y permite el trasbordo no tiene semáforos para un cruce seguro sobre el Boulevard 5 de Mayo, hay que cruzar corriendo como liebre o esperar la buena voluntad de los conductores de vehículos, hacer una par de cruces en la Diagonal y caminar un largo trayecto hasta el paradero de la línea 1.
La información disponible en la página web de RUTA es limitada, no se explican las referencias de calles cercanas a los paraderos, conexión con rutas alimentadoras, destinos de interés o sitios representativos. Los mapas de las rutas alimentadoras son imágenes fijas sin posibilidad de acercarlas o alejarlas para una mejor visualización y ubicación. En los folletos de #ConoceRuta3 no se alcanzan a leer los nombres de los paraderos.
Para colmo de males, han querido encasillar las inconformidades legítimas de los ciudadanos libres y apartidistas en las disputas que mantiene el Congreso del Estado y la Administración Estatal saliente, tratando de invisibilisar y opacar la realidad objetiva. Por supuesto no faltó el diputado de lengua larga que preside la Comisión de Transporte diciendo: “la ciudadanía no se ha expresado, no se ha quejado”, sobra decir que el señor no ha vivido en la metrópoli y que jamás ha abordado el transporte público.
Por estas y otras razones decimos que la línea 3 del metrobús es la RUTA del infierno, sin obviar las otras 2. Además, no se han solucionado los problemas recurrentes de la línea1 que es mala, fea y cara, lenta y hacinada, un experimento fallido; el paradero Juárez-Serdán luce polvoso, mugroso y con las lonas completamente desgarradas y en varios puntos del trayecto las unidades raspan estrepitosamente su techo con las ramas de los árboles.
Así las cosas en este oneroso y desordenado infierno.
anateyssi@gmail.com