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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El INEE y los intelectuales orgánicos de la educación

La élite de los escritorios de universidades públicas y privadas salen a defender lo indefendible

Oscar Barrera Sánchez

Doctor en Ciencias Sociales y Políticas por la UIA. Comunicador y filósofo por la UNAM y teólogo por la UCLG.

Miércoles, Octubre 24, 2018

Lastimeramente, en los últimos días, un grupo de intelectuales orgánicos denominados investigadores educativos se han dado a la tarea de brindar sus argumentos en favor de la permanencia del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), ante el anuncio del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, de desaparecerlo. Los renombres salen a la defensa de una institución que, a diferencia de lo que algunos de ellos creen (desde su escritorio y los datos oficiales), ha dañado no sólo a los docentes del país, criminalizándolos, sino que dichos investigadores han indagado poco sobre el falseamiento de datos, la nula nueva generación de pruebas nacionales que se han aplicado desde 2015, así como el uso de presupuesto no para generar datos verídicos, sino para repartir a sus amigos y colaboradores.

De nueva cuenta, la élite de los escritorios de las universidades públicas y privadas han salido a defender lo indefendible. Más se mueven dueños de los cubículos de las universidades públicas y privadas por una especie de solidaridad de gremio que por la asistencia de la razón. Estas personas de escritorio actúan más por su filiación gremial que por sus investigaciones. Ninguno de ellos, por ejemplo, ha revisado que desde 2015, los reactivos (preguntas) de las pruebas del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea) son los mismos que los de los extintos Exámenes de la Calidad y el Logro Educativos (Excale) que administró el INEE desde su creación hasta 2013.

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También hubiera sido interesante que las mentes agudas y críticas de las universidades públicas y privadas que ocupan un lugar en los institutos de estudios educativos hubieran examinado que dicha tergiversación de datos, aunada a las modificaciones hechas por personal de la Unidad de Evaluación del Sistema Educativo Nacional, provocaron la incredulidad de muchos sectores sociales respecto a las evaluaciones de estudiantes. Basta recordar que la Dirección de Medición y Tratamiento de Datos y la Dirección General de Evaluación de Resultados Educativos a cargo de Jorge Antonio Hernández Uralde, Laura Delgado Maldonado y Andrés Eduardo Sánchez Moguel, respectivamente, hicieron que el número de estudiantes de los niveles I y II, los menos favorecidos, establecidos por los integrantes de los comités de niveles de logro y puntos de corte, establecidos entre los días 21 al 25 de septiembre de 2015, se modificaran por personal del instituto de evaluación. Dicha acción favoreció al gobierno federal de Enrique Peña Nieto, pero minó la verdad, la objetividad y la equidad. Fue como inyectar agua a niños con cáncer, pero en esta ocasión se les negó el derecho a la educación plena.

¿Qué pasó con esos renombrados investigadores educativos que no investigan, sino reproducen y buscan hacer conexión y dar legitimidad ideológica a sus amigos institucionalizados que han vivido de la educación por muchos años, chapulineando de la Secretaría de Educación Pública a las universidades públicas o privadas y al propio INEE? ¿Qué confianza se puede tener en quienes salen a defender al INEE por pura “identificación y solidaridad” legitimando la reforma neoliberal que ha conllevado muertos, desaparecidos forzados, agresiones y represión al magisterio? ¿Por qué confiar en quienes dan su apoyo a sus amigos (algunos todavía se reúnen en el último piso del INEE para celebrar la Independencia de México con pozole y tostadas) cuando la educación que reciben los niños y adolescentes en el país es pésimo, como lo afirma la propia propaganda del instituto de evaluación?  

Sólo basta preguntar al Dr. Mario Rueda Beltrán, investigador y exdirector del INEE, el escándalo publicado por el periódico Unomásuno, el 29 de enero de 2013, en el cual ya se hacía referencia a asignaciones de plazas de forma dudosa. Sería interesante que los investigadores indagaran quienes evalúan a los integrantes del instituto, porque se hace, conforme a una mañosa ley, por sus propios amigos.

Ya no digamos los salarios de la Junta de Gobierno y de los jefes de unidad, directores generales, directores de área, entre otros, además de las tarjetas de final de año con dinero extra, sumadas a los abultados aguinaldos. ¿Eso es lo que defienden los “académicos e investigadores”? ¿Por qué no mejor usar ese dinero de salarios de esa nueva “secretaría” con más de 1000 empleados, de pruebas para estudiantes inservibles, manoseadas y adulteradas, de una evaluación punitiva de docentes, en capacitación de los profesores del país, en mejora de infraestructura escolar y en dotar de herramientas físicas e intelectuales a los estudiantes? 

Es de verdadera vergüenza que algunos intelectuales de la educación muestren su miopía ante el fenómeno educativo y pretendan resumir en la evaluación un proyecto educativo; legitimen el trabajo deficiente, tendencioso y poco ético del INEE que busca favorecer al fallido gobierno de Enrique Peña Nieto y sus reformas estructurales.

El INEE fue la cereza de pastel del sexenio de Peña Nieto. Se sumó a la legitimación de una calidad eficientista, que lo único que buscaba era la competitividad y la productividad, es decir, hacer de los estudiantes obreros calificados, con alta calidad al servicio de las grandes corporaciones.  

Ahora, algunos intelectuales muestran su apoyo a la malversación educativa. Qué vergüenza señores y señoras investigadores educativos. Algo es claro, su cofradía y fraternidad espuria, su solidaridad funcional y su facilidad de reproducir y buscar cohesionar con la ideología de la derecha punitiva del presente sexenio (afortunadamente moribundo) ha quedado clara. La mezquindad, el amiguismo y cierta identidad gremial educativa con sus amigos históricos del parasitismo educativo le ha salido a flote.

El INEE tiene que desaparecer, muchos vicios son los que ha encarnado en estos últimos años, acompañando a una reforma laboral y administrativa que ha lesionado la dignidad estudiantil y magisterial; ha violentado el derecho a la educación y; les ha servido a los intereses de un capitalismo neoliberal rapaz y privatizador. ¿También ustedes señores y señoras intelectuales, académicos y bien ponderados miembros de la grey de la investigación educativa les sirven a estos intereses Sin duda alguna, por sus frutos los conoceréis? Esperemos que Andrés Manuel López Obrador y Esteban Moctezuma Barragán cumplan no sólo con su promesa, sino con una responsabilidad ética y moral de combatir la corrupción y la ilegitimidad del INEE.

Picaporte

La migración es un derecho humano. Solidaridad y apoyo a los migrantes hondureños y de cualquier nacionalidad que residan y atraviesen por esta tierra que no es de los gobernantes e integrantes de las policías, sino de todos. A esas mentes nacionalistas absurdas, un poco de madre, sólo eso.

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