El conteo voto por voto es “la mejor decisión y la más sensata que ha tomado el Tribunal Federal Electoral”, esta expresión la empezamos a escuchar y seguramente la seguiremos escuchando con frecuencia, especialmente de los voceros de los actores políticos morenovallistas y del PAN, entre ellos la potencial gobernadora de Puebla Martha Erika Alonso. Y no podía ser para menos, porque “la decisión más sensata” le es favorable para ellos no así para la ciudadanía poblana que votó por Barbosa.
¿Por qué para nuestro entender no es la mejor decisión?, por una sencilla razón, los votos ya fueron manipulados desde antes o después de la elección; de manera que el conteo voto por voto puede dar el mismo resultado que antes, y por esto conviene al morenovallismo y al PAN.
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Cuando se habla de un fraude electoral, como el caso poblano, lo que se plantea es mucho más profundo porque implica un fraude generalizado que tiene que ver no solamente con las inconsistencias del conteo de votos, sino tiene que ver con lo sucedido antes, durante y después de la votación, es decir, lo que realmente sucedió provocado por el morenovallismo y el PAN poblano.
Antes (campaña electoral): compra de votos, amenazas a los empleados burócratas del municipio de Puebla y del estado para conseguir credenciales de elector so pena de perder su empleo, entrega de regalos a personas en las juntas auxiliares.
En el proceso electoral: acarreo de votantes por medio de taxis a los que se le pagó para tal fin; amenazas, hasta con disparos al aire, para ahuyentar a los votantes en algunas casillas el día de la votación; robo de urnas y hasta la sospecha de la clonación de votos.
Después del proceso electoral: Tardanza en entregar los resultados preliminares, manipulación de urnas, “laboratorio” de clonación, apoyo de los consejeros electorales de Puebla.
Por todo lo anterior, la decisión de Tribunal Federal Electoral del conteo voto por voto no es suficiente, dado que no se toman en cuenta las muchas evidencias de las violaciones al proceso y delitos electorales que alimentaron el fraude antes, durante y después de la elección.
Por otro lado, se sospecha que existe una negociación política entre el PRI y el PAN, (cambalache) en dos municipio de Nuevo León que se le regresarían al PRI, a cambio de que el PRI apoye al PAN, en caso de que el resultado del recuento de votos le sea desfavorable y se acuda a la anulación de la elección. Si así fuera, inmediatamente salta una pregunta ¿para que sirvió el voto ciudadano? mejor sería no haber votado.
¿A qué puede conducir el conteo del voto por voto? a tres cosas: a) Que se ratifique el triunfo de Martha Erika Alonso, que es a lo que le apuestan los morenovallista y el PAN, b) a que el conteo le sea favorable a Morena, y por ende se rectifique el triunfo en favor de Barbosa, y c) a que sea tales las inconsistencias que se tenga que anular la elección, y entonces se convoque a nueva elección.
Mientras el ciudadano que apostó al cambio con su voto ya no cuenta, y el fraude generalizado puede quedar en el olvido a costa de una decisión técnica que podría aventar el conteo de voto por voto.