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OPINIÓN

Yo presidente

Más que un deseo, el serlo implica preparación, capacidad y honestidad.

Ana Teyssier

​Escritora emergente y periodista cultural. Fue acreedora del Premio Municipal de la Juventud y del Galardón Poblano Distinguido. Trotamundos y otras manías.

Sábado, Agosto 11, 2018

En nuestra cotidianidad encontramos amigos, conocidos, personas gratas, no gratas y personas que nos sorprenden; un buen día después de muchos años encontré por coincidencia a un joven que conocí cuando ambos éramos adolescentes, era desafiante, irritante, travieso, temerario, hablantín y un tanto distraído. Entre una conversación amigable me dijo: -Tú, ¿qué cambiarías de aquí?, refiriéndose al municipio en el que nos encontrábamos. No esperaba tal pregunta y prosiguió: -Porque yo, yo quiero ser Presidente. Mi inmediata pregunta fue: y ¿para qué quieres ser presidente? A lo que él respondió: -Para cambiar. No me quedó muy claro a qué cambios se refería y por qué su pregunta inicial fue: -Tú, ¿qué cambiarías de aquí? Nuestra conversación siguió con cierto desorden sobre este y otros temas pero me incitó a reflexionar sobre qué lleva a una persona a desear convertirse en autoridad administrativa en un municipio.

Más allá del derecho a ser votado y a ocupar puestos de elección popular, las ambiciones personales y económicas, el estatus, el reconocimiento social, los contactos y otras increíbles motivaciones propias de nuestro México surrealista, casi siempre los ciudadanos escuchamos la palabra cambio y muy pocas ocasiones compromiso, seguimiento, diagnóstico, planeación, desarrollo, respeto, interés colectivo, participación, etc.

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Uno de los grandes desaciertos de quienes se postulan a puestos de elección popular radica entre el “yo quiero ser” y “yo debo ser”. No basta con querer hacer cambios ocurrentes y dar soluciones exóticas, casi siempre pensados en temas de infraestructura, motivados la mayoría de las veces por ocurrencias personales del primer regidor en turno o por imitación de supuestas buenas prácticas en otros lugares, un ejemplo, el barrio smart que no tiene cabida en ciertos contextos socioculturales municipales.

Considero que un ciudadano que pretenda regir la vida municipal debe ser una persona sensible a su entorno y a sus problemáticas; conocer el municipalismo, el derecho municipal y la administración pública; mantener la gobernanza, la paz y el orden; resguardar el valor cultural, histórico y arquitectónico de su municipio; investigar, diagnosticar y planear el desarrollo municipal; regular y llevar a cabo las funciones y servicios públicos que mandata el artículo 115 constitucional que no son más que los elementos básicos para hacer posible la continuidad de la vida ciudadana; gestionar los recursos y medios necesarios para el progreso, protección y prosperidad del municipio; hacer efectiva la transparencia y la rendición de cuentas; propiciar la participación ciudadana, el respeto, promoción de los derechos humanos y buen trato a los ciudadanos sin olvidar jamás que es un ciudadano en servicio público y que antes del interés de los particulares está el interés de la colectividad.

Es increíble que en algunos municipios no exista un sistema de agua potable, rastro, agentes de tránsito municipal o ni siquiera se tenga un parque público.

Los grandes retos de las nuevas autoridades municipales sobre todo de los municipios fuera de la zona metropolitana son la transparencia y rendición de cuentas, la mejora regulatoria, la no corrupción, la planeación y el diseño urbano participativo, la cultura de la legalidad, el no nepotismo o no conflicto de intereses, entre otros.

Insultan nuestra inteligencia quienes dicen que desde niño(a)s querían ser Presidente(a)s municipales, quienes por capricho y ego se postulan, quienes quieren hacer cambios temporales sin continuidad y sin visión de futuro, quienes creen que es un botín y van sólo por el salario y los beneficios conexos.

Afortunadamente los ciudadanos de nuestro tiempo están más informados, son más críticos y participan más en la vida pública. Así que si usted pretende postularse para ser el Yo Presidente, evalúese personal y profesionalmente porque está ante generaciones de ciudadanos que ya no gustan de palabras bonitas y privilegian acciones concretas, viables y serias.

anateyssi@gmail.com

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