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OPINIÓN

Muchas manos mueven la cuna

A mí me parece que hay simplemente dinero. Intereses de todo orden

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Domingo, Junio 17, 2018

Digamos que un porcentaje equis de mexicanos tiene fundadas razones ideológicas para oponerse a que llegue a la presidencia López Obrador. Aceptemos incluso como razones, lo que pueden ser deformaciones de infancia o generacionales. Lo que tenga que ver con dogmas religiosos o simple ignorancia, o las dos cosas.

Aceptemos que a otros simplemente  les cae mal. Otros tienen legítimas simpatías por el resto de los candidatos. Otros sustentan su no simpatía en odio o prejuicio, que más bien serían sinrazones, pero en fin.

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Eso es absolutamente comprensible.

Pero, más allá de todo este cuerpo de “anti”, ¿qué hay? . A mí  me parece que hay simplemente dinero. Intereses de todo orden que se traducen en cuantiosísimas fortunas. Por ahí se encuentra eso que llaman  la mano que mueve la cuna.

Un cambio en la cúpula del poder, tan atípico como el que se probablemente está  en proceso, implica una restructuración de todo un complejo entramado. No se puede anticipar si mejor o peor, pero sencillamente distinto.

El andamiaje que está  en las tripas de una nación como la nuestra es verdaderamente descomunal. Baste un dato, uno sólo, que ayer leí en esos videos que circulan por las redes: Una empresa de Fox, denominada “Muebles y Mudanzas”, formada por 4 mil 800 unidades, es la que contrata el INE para entregar por tierra toda la paquetería electoral.

Y, naturalmente, una concesión así no fue otorgada por ángeles. Ni la pulcritud es la característica  de los manejos presupuestales del referido órgano electoral. Atrás, no se trata de ser malpensado, hay un negocio fenomenal, con redes, comisiones, moches, sociedades y complicidades.

Pudo haberse dado la concesión cumpliendo las normas, sí, es cierto. Pero esto no es Finlandia.  Pecaríamos de ingenuos, o lo que le sigue. El “piensa mal y acertarás”, tan mexicano, se sustenta en este tipo de operaciones de alto calado.

Pero este es sólo un diminuto botón de muestra  de gigantescas operaciones en compra, construcción, concesiones, servicios, importaciones. Grandes consorcios de mexicanos asociados con inversionistas extranjeros están en el andamiaje que mueve al país.

Ahí, en lo oscuro de estas redes poco visibles, y más bien invisibles,  se encuentran las grandes resistencias al cambio.

Mucho de lo que se hace con este tipo de negocios de dimensión inimaginable permite que la nación marche, se mueva. Lo que sucede es que a lo largo de los sexenios, concretamente de los últimos tres, prácticamente ha quedado intocada esta nervadura de negociantes.

Hoy, todo parece indicar, habrá un ajuste. Se anticipa una remoción grande, muy grande, en los operadores de toda esta colosal estructura. Algunos pueden ser los mismos, porque tienen las herramientas, el capital, las conexiones que no se pueden frenar totalmente de la noche a la mañana.

Pero es innegable que se fragua una ruptura en esa zona de confort. Habrán de llegar otros grupos de inversionistas, quizá los que quedaron marginados en estos tres sexenios. U otros nuevos. Pero ese cambio genera reacciones. Unas  explicables, normales, pero otras se van por el callejón de la resistencia. Y en esto caben, se advierten, resistencias ilegítimas.

Y en esa ilegitimidad todo cabe: confusión, lodo, patrocinios, mentiras, rumores,  manipulación, compra de cadenas de medios, todo absolutamente.

Recuérdese la densísima sospecha que surgió, y dura hasta nuestros días, respecto de la irrupción incómoda  de Luis Donaldo Colosio en el camino a la presidencia de la república.

La leyenda urbana, la percepción popular, y no pocas versiones en la abundante narrativa al respecto, apuntan a que Colosio era una pieza incomodísima en la gran sociedad de negocios al amparo de la presidencia de Salinas y del hermano Raúl como capitán del clan.

Un imperio extraordinario parecía crujir con un intruso en camino. El narcotráfico era una de las columnas fundamentales. De todas aquellas historias tenebrosas, peligrosas, se recuerda un pasaje en el que Raúl le envía un mensaje personal a Colosio en el que dice simple pero ominosamente: “Luis, recuerda que las puertas de Los Pinos se abren por dentro…” Y no se abrieron…

Cierto o falso, ahí queda la pieza del rompecabezas para que usted la acomode con la mesura que da el tiempo.

Los barruntos de cambio en las alturas y en las profundidades del país, habrán de implicar, muy probablemente, primero un trastocamiento de intereses de todo orden y, consecuentemente, la llegada gradual –y en algunos pocos casos repentina- de otros jugadores, individuales y de corporaciones, signo de los tiempos de cambio, por demás naturales en cualquier país.

En la escenografía que vemos e interpretamos en la cotidianidad mexicana, con una contienda electoral enconadísima en la mampara del primer plano, no se logra apreciar el fondo al que aquí nos referimos.

Pero, hay que aguzar el sentido, la imaginación,  y atar cabos.

Y existen ahí multitud de manos que mueven la cuna…

xgt49@yahoo.com.mx

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