Lunes, 29 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Las pachangas futboleras y el mexicano vivir

El espejo diario nos muestra las dos caras del mexicano

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Junio 29, 2026

La singularidad mexicana es maravillosa. A veces es mágica, en otras trágica. El Mundial de Futbol es un receso gozoso que interrumpe nuestra permanente “sabiduría” para teorizar y resolver cualquier problema.

Surge un derrame petrolero en el Golfo y brotan las soluciones por doquier. Aparecen en las páginas de los diarios los “expertos” que ofrecen remedios científicos y prácticos. Ni a la NASA se le habían ocurrido.

Más artículos del autor

Una plaga de sargazo invade las costas. Emerge el biólogo marino que todos llevamos dentro y llueven ideas inspirados por Fox, el de los quince minutos para resolver la guerrilla chiapaneca. Estallan las grandes broncas políticas…y ahí si ya se requiere una sabiduría superior. Investidos de politólogos los sabios aportan mil ideas en las redes, diarios, plataformas y periódicos digitales. Los comentócratas son el sumum de la sapiencia en este ramo. Nada escapa a esa inteligencia cuasi divina.

Viene el Mundial de Futbol y brotan como hongos los técnicos que atropellan al pobre de Javier Aguirre reduciéndolo a la mínima expresión. Está científicamente comprobado que en cada familia hay de dos a tres expertos futbolísticos que harían un brillantísimo papel al frente de las selecciones de España, Argentina o Francia.

Esto es México en estos días, ayer y mañana.

En los triunfos estalla bullanguero, la euforia brota por los poros. Hay pachangas y francachelas por doquier. Todos son anfitriones, organizadores, disparadores o invitados. También colados de gorrita café, por supuesto.

La tradicional bonhomía adquiere proporciones de tsunami. La hospitalidad, sonrisas y saludos tenochcas no tienen límite ni rival en el concierto de las naciones. Se saluda a los vecinos, parientes distantes y adversarios declarados por obra y gracia de un balón y una selección. La FIFA reporta que México es el país que más playeras futboleras consumió en el mundo.

Gana la selección y entonces todo adquiere proporciones francamente celestiales. Cuatrocientos mil van al Ángel y más de un millón a la siguiente semana. Resultado: cuarenta toneladas de basura y ochenta en la segunda panchangona, más la destrucción de flora y adornos en las emblemáticas avenidas de la capital del país.

Todavía está por cuantificarse la notoria y notable elevación en el consumo de alcohol y demás bebidas espirituosas, aparte de gran variedad de pócimas y estimulantes anímicos. Menudo problema tienen en esta materia los expertos en estadísticas sobre consumibles y bebestibles. Ofrecen resultados en la primera quincena de agosto.

Esto es México en estos días.

No es por aguar la fiesta pero… así no vamos a sacar al toro de la barranca.

¿Y si esa misma pasión, diligencia, empeño y recursos se dedicaran a la edificación del mexicano a que aspiramos? No, no se trata de frenar o arrumbar o dejar todo ese jolgorio y derroche festivo. Es parte importante de la idiosincrasia de este país. Pero, emparejémoslo con lo que nos falta. Con lo que debemos y no hacemos, lo que nos proponemos y no cumplimos. Con lo que predicamos, pero no ejecutamos.

Ya nos dieron los japoneses una pequeña muestra: con bolsas azules en mano recogen todos sus desechos y no dejan huellas de basurero a su paso. Pachanga no riñe con educación, hábitos y limpieza. El ambiente y escenario de cochinero de las hordas festivas no es precisamente lo que nos enorgullece de este gran país.

¿No los europeos se han asombrado siempre de ese hábito tan mexicano de baño diario, que contrasta rudamente con el aroma sobaquero de los vagones del metro de Madrid?

Porque, seamos sinceros, ese puerco comportamiento, vandálico y sucio, no es aislado ni excepcional en la vida del mexicano. (Y no generalicemos, así no somos todos). Es un eslabón más de esa larguísima cauda que completa la otra mitad de la mexicana imagen que nos refleja el espejo de nuestra oscuridad cotidiana.

¿A qué nos referimos? Al nulo respeto a los semáforos y prohibición de vuelta en las arterias, al arrojar basura por la ventanilla, a brincarse de lugar en la fila de un banco o una dependencia, a los litros y kilos incompletos en los negocios, al regateo de salarios justos a trabajadoras del hogar o de negocios, al copiar tareas de internet y no quemándose las pestañas en los libros.

Al alterar documentos para pagar menos impuestos, al simular grados académicos con certificados  falsos en universidades “patito”, a la venta incontrolable de huachicol gasero o gasolinero, a alteración de tarjetas o constancias para lograr prebendas, privilegios o exenciones; al adulterar requisitos para conseguir pensiones o jubilaciones ilegales, al ocupar cargos sin la calidad y competencia profesional requeridas, al dar cambio “alterado deliberadamente” en tiendas y comercios, al no levantar desechos animales en las calles, parques y avenidas; al cobro por servicios religiosos “a nombre de la fe”; al jamás capturar a los delincuentes piperos o huachicoleros.

Y también al vender productos caducos en toda clase de comercios, al robo hormiga de ropa, medicamentos y útiles en oficinas públicas y privadas, al simular que se enseña en una aula y solo se acumula antigüedad para una pensión, al “hacer como que se trabaja y hacer como que se paga”; a la alteración de presupuestos en obras, al inflar gastos en las alcaldías o dependencias.

Pero asimismo, al criar “hijos emperador” con padres obedientes; al fomentar los famosos “padres de algodón” e “hijos de cristal”; al exigir a los profesores que eduquen niños de padres desobligados en el hogar, al dejar para mañana las responsabilidades del hoy; al consumir alimentos chatarra que nos han llevado a los primerísimos e indisputados primeros lugares en obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares; al convertirnos en esclavos del celular y las mascotas y tiranos de los adultos mayores.

¿Miento o digo verdad…?

(Nos vemos y escuchamos en “Te lo Digo Juan…”, los martes en TV SICOM de 7 a 8 de la noche, y en RADIOBUAP, los jueves, mismo horario.)

xgt49@yahoo.com.mx

 

 

 

 

Vistas: 31
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs