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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La bondad

Reflexión sobre los hechos que ocurren en el país y lo que representan.

Guadalupe Carrasco

Licenciatura en Psicología de la Universidad de Londres. Psicoterapeuta en consulta privada, Orientadora Educativa

Miércoles, Diciembre 20, 2017

Una vez alguien me dijo que no se puede ser bueno si no se cree en Dios… Tiempo atrás me habían dicho que no se puede ser bueno sin temor de Dios.

Pero más que estos “decires”, una imagen representa todo lo que ahora (o siempre) he visto por todas partes. La imagen es la siguiente: Un joven en la caseta de cobro de un estacionamiento persignándose con la moneda recibida, gracias a la oportunidad de quedarse con un “dinerito extra”. El mecanismo es simple: Cuando un cliente se excede del tiempo de cortesía o con cuota preferencial, se le cobra la diferencia pero no se sella el boleto, con lo que dicha diferencia, a pesar de los boletos foliados, pasa al bolsillo del personal del estacionamiento. ¡Cómo puede ser que ese joven se haya persignado con la moneda obtenida ilícitamente! ¿Le agradece a Dios el dinero extra obtenido ilícitamente? ¿Esto lo hace bueno o malo?

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En un pueblo donde más del 90% de la población profesa la religión católica, a nadie sorprende. El sacerdote pederasta. El padre de familia que abusa sexualmente de sus hijas o hijos. El violador.  La madre o el padre que prostituyen a sus hijas. Venta de hijas. Violencia intrafamiliar. Raptos, secuestros y casas de seguridad con altares a santos o a vírgenes. Violadores. Ladrones. Asesinos. Traficantes de órganos y de personas. Trata. Políticos y pueblo corruptos. La lista es interminable. Y justo eso es lo terrible. A nadie le sorprende, se les hace natural que día con día, el pueblo de México se hunda en el conflicto y la delincuencia, la corrupción y la politiquería, la muerte, la doble cara ante la sociedad, la religión y el bolsillo. Según mi concepción, ninguna de estas conductas se encuentra del lado de la bondad. Ser bueno, lo mínimo que significa es no causar daño e incidir positivamente en nuestro entorno. ¿Se puede lograr esto recibiendo un mensaje de invitación a ser bueno por parte de una religión? ¿Se puede ser bueno deseando acceder a un paraíso? ¿Se puede ser bueno evitando el castigo eterno? ¿Qué mensaje le llega al pueblo mexicano cuando se recibe al Papa, el Presidente le besa el anillo pero todos sabemos que detrás de él hay toda una historia de corruptelas? ¿Qué entendemos cuando el capo financia la fiesta del patrón del pueblo y la población lo acepta gustoso a sabiendas de su ocupación? ¿Y cuando el padre de familia que violenta a su esposa y hasta abusa de sus hijas, ante un altar se hinca y reza?

¿Es que nadie ve lo malo de estas acciones? Quizá ahí está el meollo del asunto. ¿Es que tomamos el tiempo para pensar cuáles de nuestras acciones son buenas? Tal vez nos hemos acostumbrado tanto a no pensar… Seguramente muchos sí saben que son malas pero no les importa pues no pasa nada. Sí, lo sé, es una doble negación, porque pasa mucho o pasa todo. Vamos directo a un despeñadero y nadie nos detine. O como dice la canción: “La vida no vale nada, no vale nada la vida…” y así la tratamos, cada vez más la vida no tiene valor, y se pierde en instantes a manos de todas esas personas que no ven lo malo en ello. 

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