Laura A. Bárcenas Pozos
Uno se va sorprendiendo de ver cómo se van dando las relaciones laborales, académicas, institucionales, etc., y la sorpresa radica en cómo estas relaciones surgen y en cómo estás relaciones se mantienen o terminan. La sorpresa más grande en los últimos días es que la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) están haciendo una nueva alianza.
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¿Están haciendo una nueva alianza? Eso me da hasta risa, ¿están haciendo? Si desde que mi cabeza tiene uso de razón la están haciendo. Cuando yo tuve que solicitar trabajo en 1987, fui a oficinas de la SEP federal que estaban en Puebla, en la zona Dorada, busqué al director de educación secundaria e hice antesala en su oficina por varias semanas, hasta que un día se apiadó de mí y me dio 16 horas frente a grupo en una secundaria técnica. La verdad ya ni me acuerdo cómo se llamaba. Lo que sí, es que en cuanto salí de ahí con mi nombramiento tuve que ir a las oficinas del SNTE de la sección 23, que siguen estando en el mismo lugar desde entonces, en la Colonia Amor, y me entrevisté con un profesor Vidal, para que me asignaran ya una escuela en la que podría trabajar.
Cuando llegué a trabajar a la Escuela Secundaria Técnica No. 36, en Sta. María Zacatepec, me enteré que todos mis compañeros habían tenido que hacer lo mismo para llegar a trabajar a esa escuela. Pero que algunos habían ido directamente a la SNTE y los habían asignado a esta escuela y otros como yo, lo habían hecho a través de la SEP. Ahí también supe que unas plazas las asignaba la SEP y otras las negociaba el SNTE, pero los profesores tenían que ir a una u otra instancia, dependiendo de cuál les había asignado su plaza, para que hubiera registro estricto de a dónde le habían otorgado su plaza y por cuántas horas. Esto porque la SEP sería la encargada de pagar su salario al profesor y el SNTE el encargado de cobrar la cuota sindical.
¿No tenían alianza? Por favor. De hecho y, como ahora, trabajaban en oficinas diferentes, aparentemente no había relación entre los líderes sindicales y los directivos de la SEP, pero no se movía un pelo en el sistema educativo sin que unos y otros supieran por dónde iría la cosa. Nunca entraban en controversia públicamente y todo se arreglaba por debajo de la mesa. Por supuesto que eso ha cambiado, ahora sí hay ciertas controversias que de pronto sabemos, pero por supuesto que sigue habiendo ese contubernio entre estas dos instancias. Ya desde entonces se vendían y compraban plazas, pero era una práctica velada y sólo en aquellos casos en que el comprador ofrecía dinero a los responsables de venderla. Pues tengo claro que no eran los dueños.
Desde mi punto de vista, debería haber un sindicato, pero un verdadero sindicato o tal vez varios, que vele por los intereses de sus agremiados. No que esté buscando cómo obtener más dinero a costa de las cuotas y prebendas de sus miembros. También creo que la SEP como responsable de la educación en nuestro país debería ser la encargada de definir quiénes son los mejores profesores para ingresar al sistema educativo y determinar a dónde enviarlos a trabajar. También debería crear un sistema para que los recién egresados de las normales trabajaran cinco años en las zonas más alejadas y que después de este tiempo se pudieran trasladar a las zonas de las que son originarios.
Del mismo modo, debería haber un sistema de actualización de los docentes en el que los profesores cada determinado tiempo tomaran actualizaciones de procesos pedagógicos y también de lo que enseñan para que siempre estuvieran actualizados y que la SEP se encargara de atender esta actualización del profesorado con la vigilancia de la SNTE. La SNTE tendría que asegurar que los docentes reciban la paga que les corresponde, que les sean aplicados las prestaciones laborales a los que se han hecho acreedores, por salir bien evaluados, por antigüedad y por actualización. Por supuesto defender a aquellos profesores con los que se cometió alguna injusticia o avisarles cuando vayan a tener asensos, cuando haya posibilidades de plazas, etc.
Por supuesto que la SEP y los sindicatos magisteriales tendrían que estar trabajando juntos, pero no tener contubernios, sino que definan con claridad cuáles son las funciones de cada una de estas instancias y que una no haga las funciones de la otra; o bien que no se tomen atribuciones que nos les corresponden. En pocas palabras lo que se requieres es sanear la relación SEP-Sindicatos magisteriales. Conste que ya no dije SNTE, pues la SEP no puede mantener relación con un solo sindicato magisterial.
La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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