Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Nuestro país murió el 19

Nacimos hijos de una patria sin sonrisa, como un volcán del que ya solo quedaba ceniza.

Rafael Gómez Olivier

(Rafael Goli) Coach y consultor en alta dirección; escritor y creador del método Estocástico. Ha entrevistado a líderes globales, compartido experiencias internacionales y publicado Heroína de Dios, con más de mil copias vendidas. Su columna fusiona reflexión, vivencias y preguntas que invitan a actuar con dignidad e integridad.

Viernes, Septiembre 29, 2017

Bien sentados en salones obscuros y atascados de niños próximos a estar frustrados, con prisa, memorizando libros de revista, inspirándonos en héroes creados por mentiras, muertos y guerreros que formaron lo que se pisa; a base de sangre y dolor, cortándonos una herida que se nos dijo, nunca cicatriza.

Nacimos uniformados por el cuero y los sentimientos, poco a poco sustituidos por suéteres, vestidos e idénticos pensamientos. Amados y clasificados por estatura, clase social y el color de la vista,  en un lugar que odia a los racistas.

Más artículos del autor

Nuestros logros enmarcados  y clavados, recordando en las paredes lo peligroso de los fracasados.

Nadie nos llamaba por nuestro nombre porque lo que importaba era el apellido, de donde vengo y no a donde me dirijo.

Peleando por nada y quejándonos de todo, gritando viva mientras le pateábamos el bastón a un país cojo. Y los que roban y los que hieren, estaban sostenidos  con aplausos  de gente que miente.

Algunos estábamos solos en nuestras luchas, fenómenos ignorantes que no escuchan. Inadaptados y mediocres de raros pensamientos, anormales criticados por cientos.

Se agotaban las oportunidades y los remedios a una bandera enferma y cargada por morenos queriendo ser güeros, mejor gringo, japonés o europeo, mejor viajo y huyo para salvar el pellejo. 

En esta historia nos desgarraron y humillaron, nos hicieron nada y nos agacharon con miradas. Escupiéndonos en el rostro como si fuéramos vagos, para después olvidarlo con algunos tragos.

Llorando por un nuevo traje, un  auto, una casa o lo que sea que habrá una llave. Dormíamos tranquilos, desnudos en nuestra cama, sin ninguna causa o camiseta, aliviados después de haber salvado al mundo en celulares y tabletas.

Soñábamos en grande y nuestras hazañas no alcanzaban en las maletas, pero en la mañana nos amontonábamos como cachorros  para recibir un poco de leche de las mismas tetas.

Se burlaron y engañaron dándole bicicletas a un país que no encontraba sus propias piernas.

Lo intentamos pero éramos muy pocos, nuestra voz no se escuchaba, porque los que están  bien siempre huyen  de los locos.

Pero esa historia se acabó, murió y nos la arrancaron, no sé quién o cómo, solo sé que fue algo que no controlamos.

El 19 nuestro país murió, tumbando por igual jacales  y palacios, junto con vidas de quienes eran extraños y de repente nos dimos cuenta que amábamos.

El país que me enseñaron durante años, ese lleno de ratas y mancos, hoy yace bajo cerros de daños, repleto de personas, ancianos, niños y jóvenes orgullosos de lo que salvamos.

El 19 nacimos olvidando los libros de historia, porque nuestros héroes están peleando justo ahora.

Nos abrazamos y entendimos como humanos pero sobre todo como calles repletas de mexicanos.

Poco temblor para tan grande patria, un águila que sostiene gente real y no leyendas y falacias.

No estamos solos, porque nos tenemos todos  y todos somos los que no estamos solos.

Los pulmones huelen la ceniza y su aroma es a tierra limpia, las cicatrices ya son historias, tenemos heridas reales, punzantes y dolorosas pero expuestas y libres de ponzoña.

No nos vendemos por estupideces o tortas, porque entendimos lo que es pelear por lo que importa.

Ahora el pobre abraza al rico, porque la tragedia a ambos los tiró de su edificio, se acercaron y acortaron sus kilómetros, por fin las manos lisas y callosas se alcanzan, las une la misma confianza y esperanza.

Los ríos son de sangre y no de agua, la preocupación sabe a bocas secas amargas, no hay futuro ni nada que reclamar en alguna marcha, pero hay presente y un ejército de gente, que carga escombro ignorando el oro.

Nos reconstruimos, en esta vida y en esta nueva historia, que está naciendo como las más grandes, del dolor y la derrota, con ojos empapados, que descubrieron a los verdaderos idiotas.

Que el mundo sepa de lo que estamos hechos, que el mundo sepa que el peso del concreto no nos impide caminar derechos.

Que el mundo sepa que somos potencia, porque lo viejo ya no existe y esto apenas comienza.

Que el mundo sepa, que el 19 enterramos a paisanos y a una patria muerta, que ahora hay lucha, desde abajo, por fin libre, informada con fe y una  generación hambrienta.    

@RafaGoli

rafagoli@socialbusiness.mx

Vistas: 1018
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs