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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Ecuador, un ejemplo

El discurso de Lenin Moreno. Crítica como voz de la sociedad. Necesidad de ciudadanía. Woldenberg.

Alejandra Gutiérrez Jaramillo

Comunicóloga por la Ibero Puebla. Experta en elecciones, género y comunicación política. Ex Consejera del Instituto Electoral del Estado de Puebla. Precursora del Observatorio de Participación Política de las Mujeres. Durante 18 años ha sido Consejera Electoral Local y Federal. Dirige la Consultoría Emphatheia.

 

Viernes, Julio 14, 2017

Hace unos días Lenín Moreno, Presidente de la República de Ecuador, dio una rueda de prensa, en la que habló de la crisis económica y de la corrupción que afronta su país, hacia tiempo que no veía a un mandatario actuando de esa manera tan clara y lúcida, a mí me lo pareció, así lo percibí. Mencionó lo importante que es la crítica para un gobernante “Yo considero a la crítica un asesoramiento gratuito que tenemos los gobernantes”. “Si uno quiere oír la verdad desnuda, oiga la crítica, sienta la crítica, yo estoy dispuesto a aceptarla de todo corazón, dolerá [...]”, sé que la desconfianza es un dardo clavado en nuestra sociedad, pero ojalá el ladrillo del poder no le haga perder esa lucidez y esa claridad con la que le habla al pueblo ecuatoriano.

 

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Aludo a la conducta del presidente Lenín, porque me hizo reflexionar sobre uno de los temas de la Estrategia Nacional de Cultura Cívica (ENCCÍVICA), y que es la Verdad, concebida como un tema que de su origen busca no sólo visibilizar la corrupción, sino atacarla de raíz, nada es más sano que decir la verdad, puede gustar o no, pero eso es lo que hay.

 

Como escribe Héctor Aguilar Camín, la corrupción se ha vuelto una materia innegociable para la opinión pública en México, hablar de corrupción es hablar de impunidad y de violación a los derechos humanos, dos factores que están minando a nuestra sociedad en casi todos los terrenos, el tema es si las y los ciudadanos estamos dispuestos a poner un alto y a tomar bandera. Está próximo el proceso electoral, es una oportunidad para que los institutos políticos con base a sus ideologías, se replanteen dónde estamos y hacia dónde quieren llevarnos.

 

Me preocupa no ver una visión compartida de Estado, de País…sino ver varias visiones, pero todas ellas simulando una realidad que no existe, una realidad autoinventada, autocomplaciente… ver que muchos y muchas llegan a la misma zona de confort, al mismo lugar común, mientras cada día, cada hora se degrada más nuestro entorno cercano, las y los ciudadanos debemos estar en la agenda de lo importante, y en la de lo urgente.

 

Es cierto que en la democracia existen una diversidad de opciones, son parte de nuestra riqueza, y que preservarla, ofrecerle canales  para su expresión y recreación resulta pertinente, “[…] porque no existe un sujeto social que en sí mismo exprese ´la verdad´, la justicia, la democracia. Es su coexistencia/competencia la que debemos apreciar”. Woldenberg, 2015.

 

Lo anterior tiene que ver con un tema que tiende a desaparecer y es la idea de que las y los ciudadanos somos los sujetos de la democracia y no los objetos del juego político, como afirma José Woldenberg, “[…] las y los ciudadanos le dan la espalda a la política para recluirse en sus asuntos privados, dándose una ruptura entre el mundo de la política y el mundo de los ciudadanos. Se tiene entonces una ciudadanía distante, malhumorada, apática, sin canales de participación, es decir, no ciudadanos”. Este es el reto a vencer el año entrante.

 

Pero no abona en lo absoluto, desprestigiar a las instituciones, ser detractor de ellas, es olvidar el proceso que hemos vivido como país. Eso no significa que se deje de exigir, que se cumpla con transparentar, que se señale, recordemos que el generalizar, también es excluir. Tenemos la obligación de hacer las cosas bien, sé que lo he repetido muchas veces, pero no veo otro camino.

 

Eso tiene mucho que ver con la declaración de Lenín Moreno: “Del entorno generalmente no encuentra uno, necesariamente las opiniones más honestas, más sinceras, generalmente siempre interesadas”, es necesario salir de la zona de confort para autoevaluarnos.

 

Por cierto, el Presidente del Ecuador ha demostrado que no existen los límites ni físicos ni mentales y que la discapacidad no es un impedimento. La historia y el tiempo se encargarán de señalarlo como un político ético o no, hago votos por que suceda lo primero. Ecuador se lo merece.

 

@luza1975

 

Referencias:

Woldenberg, José. GRANDES PROBLEMAS. La democracia como problema (un ensayo). El Colegio de México, UNAM. 2015

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