La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva.
En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva.
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(José Saramago)
Es un hecho innegable que la maestra Delfina Gómez ganó la elección en el Estado de México. MORENA fue al partido que la postuló y también ganó, ganaron desde tiempo atrás de que se llegara el día de la jornada electoral. En la víspera del cuatro de junio del 2017, fue de una intensa campaña sucia en contra de Andrés Manuel López Obrador, pero decir sucia suena decente, fue más que eso. Se pudo observar que la mafia del poder sí existe y operó con sus aliados naturales, pero también con otros actores como el gobernador de Veracruz Miguel Ángel Yunes Linares, quien pareciera ser el autor intelectual de los videos que en serie se fueron dando a conocer, de la diputada Eva Cadena, haciendo señalamientos infundados en contra de AMLO, fuimos testigos de cómo se fueron dando a conocer estos videos grotescos, casi como encargo de alguien que buscaba desprestigiar políticamente a quien va arriba en las encuestas como precandidato a la presidencia en el 2018, pero también se propusieron hacerle el favor al PRI para hacer que su caída fuera menos estrepitosa en el Estado de México.
Para decirlo más claro, todas las acciones emprendidas por el partido de Peña Nieto, para no perder el Estado de México, de donde es oriundo, lugar donde fue gobernador y desde donde apuntaló su proyecto para ser presidente, no debía perderse y había que hechar a andar toda la maquinaria estatal y principalmente la del gobierno federal para que se operara en favor de un Alfredo del Mazo, candidato que nunca logró levantar en las encuestas, mucho menos ser aceptado por los electores, quienes en una votación histórica respaldaron a MORENA, un partido relativamente muy joven y representante de la esperanza de que es posible el cambio pacífico y verdadero. Hoy se sabe que hay opción para la elección presidencial del 2018 y en ello hay que trabajar arduamente en cada espacio, en la casa, el trabajo, generemos el debate social y construyamos opinión pública y preparémonos para evitar un fraude más.
Porque lo visto el pasado cuatro de junio en las entidades donde se realizaron elecciones mostró a un país que transita por una ruta de alto riesgo, ya que se dejó en evidencia, la inexistencia de un Estado que defienda los derechos civiles y políticos. Ausencia de un Estado que refrende a la democracia como forma de gobierno y la alternancia como posible vía de consenso para construir una ruta de desarrollo que responda al bienestar del pueblo mexicano, olvidado hasta ahora por un régimen que una vez más mostró de lo que es capaz de hacer, por mantenerse en el poder. El PRI, y sus secuaces, PANAL, Encuentro Social y el Partido Verde, saben que perdieron la elección para gobernador en el territorio del vetusto grupo Atlacomulco, entidad donde también ganaron las corporaciones como OHL, INDRA y otras más las cuales representan el nuevo colonialismo financiero del siglo XXI, el cual se ha propuesto debilitar al Estado y sus Instituciones para que sean sus intereses los que estén por encima incluso del bien común de los ciudadanos.