Hace algunos años, quien suscribe, sostuvo una disertación con su director de tesis de posgrado acerca de Movimientos Sociales Emergentes, teorizado con las Representaciones Sociales; y la discusión se centraba en por qué no había elegido al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional como un caso ejemplo para el estudio, la respuesta a groso modo fue, porque este movimiento no cumple con las características de ser social emergente.
Desde el enfoque de la Psicología Social y de manera muy resumida, un movimiento social emergente corresponde a una expresión colectiva espontánea, en la cual están involucrados sujetos sociales que coinciden en una representación social compartida de la realidad, no buscan el ascenso al poder, no hay partidos políticos detrás de estos movimientos y por lo general son efímeros.
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Bajo estos postulados, es evidente que el EZLN no está enmarcado en un tipo de movimiento así, éste obedece desde su creación, a ser un movimiento que en su inicio basaba sus objetivos en la defensa de los pueblos indígenas y llegó a ser, junto con su líder el Sub Comandante Marcos, un emblema de lucha y crítica nacional para todos aquellos que simpatizaban con las grandes brechas económicas y sociales que existen en nuestro país.
Aunque desde su creación en 1994, el EZLN ha tenido una participación de voz y de suma a candidaturas en los procesos electorales de México, es la primera vez que deciden participar con un candidato y en conjunto con el Concejo Nacional Indígena, han postulado a María de Jesús Patricio Martínez “Mary Chuy” para contender en las elecciones a la Presidencia de la República del 2018.
Mary Chuy es una médico tradicional de origen nahua de la región de Tuxpan, Veracruz y es verdaderamente plausible, estimadísimo lector, que una indígena participe en los procesos políticos de nuestra nación. Pero ese no es el tema que nos ocupa en el presente artículo, sino el analizar a qué sector del electorado llegará esta opción y qué papel jugará en los comicios del próximo año.
De entrada, se trata de una candidatura novedosa, pues no precisamente encaja en una candidatura ciudadana, ya que ese tipo de candidatura tuvo su auge e impacto con la marca “El Bronco” en la que las estrategias mediáticas se centraban en crear una imagen de participación ciudadana que cooptaba el voto de quienes estaban en total desacuerdo con la figura formal de un político. Esa marca funcionó, hasta que entró en funciones su gobierno.
La candidatura de Mary Chuy es nombrada indígena, pero el discurso que se maneja alrededor de su figura, logrará captar la empatía no sólo de quienes pertenecen a las comunidades indígenas sino también, a ese segmento que sigue hastiado de las acciones que implementa el gobierno en funciones y en general de la vida política del país; aunado a una captación del voto switcher que también comparte una apatía por los políticos mexicanos, incluido Andrés Manuel López Obrador.
El papel que juega esta candidatura, debidamente pensado maquiavélicamente con una intención de estrategia electoral o no; o ambas cosas, repercutirá indiscutiblemente en no sumar los dos tipos de electorado: el genuinamente ciudadano y que no milita ni simpatiza con ningún partido político y, el voto switcher, a la candidatura de AMLO.
Pues además, habría que recordar que en el 2006, cuando se creó un bloque de izquierda que se autodenominó la otra campaña, criticó a todos quienes contendían por esa elección y si bien, con un mensaje democrático por parte del Sub Comandante Marcos en términos de no llamar al voto ni a favor ni en contra, el mensaje genuino era la crítica a todos los candidatos. Sumado a eso, el discurso que maneja Mary Chuy es formar una participación que permita derribar el bloque capitalista de México.
Así que el único perjudicado con esta candidatura, considero, estimadísimo lector, es AMLO ya que aunque su voto duro no se moverá, el triunfo en una elección tan cerrada como la que se vislumbra, dependería del número de votos de tipo switcher y ciudadano que seguramente será para Mary Chuy.
La elección del próximo domingo en el estado de México, es por todos conocida, será la que marque la pauta para vislumbrar los escenarios de las elecciones a la Presidencia, mi pronóstico –sin ninguna encuesta en mano- es que el PRI será el vencedor, de ser así, esto marcaría un escenario de muy pocas probabilidades de que Andrés Manuel López Obrador se unja como Presidente en el 2018.
Twitter:@AlesandraMartin
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