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OPINIÓN

México merece un mejor destino

Recuento de los últimos 18 años. Los prospectos presidenciables. López Obrador

Raúl Espejel Pérez

Ha colaborado como articulista en la revista Jueves de Excélsior, El Universal de México, El Universal Gráfico, El Universal de Puebla, El Día, Nueva Era de Puebla y la revista Momento de Puebla (versión impresa y digital).

Jueves, Mayo 11, 2017

Para no retroceder la mirada hasta el siglo pasado, es indiscutible que después de sufrir durante 18 años un escaso crecimiento de la economía nacional, más pobreza y mayor inseguridad pública, así como un desempleo que no disminuye, con presidentes de la república como Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, México merece un mejor destino.

Habida cuenta que con los candidatos más viables ─o tercos─ que tenemos a la vista para la elección presidencial de 2018, Andrés Manuel López Obrador, del Partido Movimiento de Regeneración Nacional; Miguel Ángel Osorio Chong, del PRI; Rafael Moreno Valle Rosas, del PAN; Miguel Mancera Espinosa, probablemente por el PRD y el independiente Jaime Rodríguez, no se vislumbra la menor posibilidad de una mejoría en la conducción del país, durante el próximo sexenio. Todos ellos tienen puntos negativos en su equipaje político, que no los hacen prospectos idóneos.

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En esta ocasión habré de referirme a Andrés Manuel López Obrador.

Desde que el expriista, experredista y, por ahora, propietario y administrador único de Morena, llegó a la jefatura de gobierno del entonces Distrito Federal, hace 17 años, se encuentra realizando una ininterrumpida e interminable campaña electoral para apoderarse de la presidencia de la república. En este antiquísimo propósito AMLO es infatigable. No da ni pide tregua a sus adversarios.

Aunque se autodefine como demócrata, nunca se ha sometido a un procedimiento democrático. No acepta que alguien le dispute la candidatura presidencial que en su fuero interno considera como propiedad suya. Siempre ha logrado imponer su vocación autócrata al partido político que termina postulándolo con la finalidad de sacar provecho de los votos que le aseguren la asignación de un mayor financiamiento público.

López Obrador no tiene ideología. Es un izquierdista apócrifo, como apócrifa es su supuesta capacidad para gobernar. Basta recordar lo que hizo en el Distrito Federal.

Cuando percibió que su tercera candidatura no tenía futuro para el 2018, con el desvencijado PRD, abandonó sus filas para fundar el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Desde antes que esta nueva aventura de López Obrador obtuviera su registro en el Instituto Nacional Electoral, como partido político, ya se sabía que éste será candidato presidencial por tercera ocasión, sin que nada ni nadie se atreva a disputarle ese privilegio.

Nunca acepta una derrota. Sin presentar pruebas, siempre aduce que “la mafia en el poder” (de la que él formó parte durante el tiempo que fue priista) le “robó la presidencia de la república.”  Esto ocurrió en las elecciones de 2006 y 2012 y volverá a suceder en 2018, en caso que no obtenga el triunfo.

Asumir un fracaso electoral como lo hicieron Hilary Clinton en Estados Unidos en 2016 y Marine Le Pen en Francia hace cuatro días, no está en el ADN, ni en el pensamiento, de López Obrador.

Ya advirtió que reconocerá los resultados de las elecciones de 2018, siempre y cuando no haya “fraude electoral”. Y según su particular forma de verlos y entenderlos, el “fraude electoral” ocurre siempre que López es derrotado por sus adversarios.

Él, además de contendiente electoral, es la autoridad suprema que dictamina quien es el  triunfador. Su veredicto es inatacable e inapelable. Es juez y parte.

Respecto a López Obrador, lo único que se tiene claro es su enfermiza obsesión de ser presidente de México. Jamás ha presentado un proyecto de gobierno que contemple las medidas que aplicaría para impulsar el crecimiento de la economía nacional. Tampoco ha explicado cómo abatirá los problemas del desempleo y de la insuficiencia del poder adquisitivo de la población, así como de la inseguridad pública que se padece en todo el país y de la corrupción que se expresa en todos los sectores de la sociedad. También ha dejado de informar de dónde sacará el dinero que se requiere para duplicar el monto de las pensiones de los adultos mayores.

Pretende ganar el voto de quienes aspiran ─y aspiramos─ a impulsar, mediante la vía electoral, un cambio radical en la forma de gobernar a la nación y mejorar la calidad de los gobernantes, a base de pregonar, como vendedor callejero, que él “No miente, no roba y no traiciona.” Así se asume como la divina y única  personificación de  la verdad, la honradez y la lealtad en el planeta tierra.

Aunque ahora, Andrés López Obrador, sí tiene posibilidades de ser presidente de la república, debido a la inconformidad popular ocasionada por las deficiencias y corruptelas del gobierno de Enrique Peña Nieto y a la fragilidad de los demás aspirantes a la candidatura presidencial, hace pocos días, el mesías tropical, lanzó un ultimátum a los partidos de la Revolución Democrática, del Trabajo y del Movimiento Ciudadano: “Si no apoyan a los candidatos de Morena (en el Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz), después del 4 de junio ya no habrá posibilidad de ir juntos (los 4 partidos políticos) en (las elecciones de) 2018.” La alianza de las fuerzas de izquierda es “ahora o nunca”, puntualizó AMLO.

Desde luego que este amenazador apremio de López Obrador ─que revela, una vez más, su conducta autócrata─ provocó inconformidad entre los dirigentes y militantes de esos partidos políticos. Sabedores que las alianzas electorales, se analizan, se discuten y se aprueban conjuntamente por todos los aliados. No por un solo individuo. 

Elecciones en el Estado de México

Faltan sólo cuatro domingos para elegir gobernador en esa entidad federativa. La forma como se han desempeñado todos los candidatos durante sus respectivas campañas electorales, colocó a la panista Josefina Vázquez Mota en el papel de roba-votos de Delfina Gómez Álvarez. El candidato del PRD, Juan Manuel Zepeda Hernández, es el que mejores propuestas ha presentado. Va de menos a más. Avanza día tras día. Pero quizá le falte tiempo para obtener la competitividad que le asegure el triunfo.

Hasta hoy, Delfina Gómez Álvarez de Morena y Alfredo del Mazo Maza del PRI son los candidatos con mayores posibilidades de obtener la victoria, según revelan los diarios El Universal, La Razón, El Heraldo, 24 Horas y SDP Noticias.

Sin embargo no se sabe hasta donde podrá afectar a la morenista Delfina, la acusación que, siendo alcaldesa de Texcoco, entre los años 2013 y 2015, ordenó descontar el 10% de su sueldo a los trabajadores de ese municipio.

Esta mala e ilegal costumbre no es nueva en la actuación de los gobernantes. Andrés Manuel López Obrador, siendo jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, también la aplicó para financiar, según se dijo a los empleados estafados (servidores públicos no sindicalizados), la campaña presidencial del “jefe” que era él.

La diputada local, por el XXX Distrito Electoral de Veracruz, Eva Felicitas Cadena Sandoval, del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), también recaudó dinero para apoyar financieramente a la agrupación política propiedad de su jefe, Andrés Manuel López Obrador.  

Primero recibió 500 mil pesos en efectivo de una donante anónima. Después le entregaron 10 mil dólares y 50 mil pesos.

Ambas anomalías, ya institucionalizadas en el lopezobradorismo, no fueron las únicas en que incurrió la ilustre diputada veracruzana, Eva Cadena. Hubo otra que puso en entredicho la rectitud e independencia del poder Legislativo veracruzano.

La diputada Eva Felicitas Cadena Sandoval, obtuvo de un personaje empresarial anónimo, un millón de pesos a cambio de la aprobación, por parte del Congreso del estado de Veracruz, de una ley  a “modo”. El supuesto empresario que entregó esa cantidad de dinero, agradeció a Cadena la expedición de la referida ley “a la medida” y que por ese servicio se le haya cobrado únicamente un millón de pesos y no los 3 millones 500 mil pesos que inicialmente se pactaron.

Legislar bajo pedido de un empresario no es la primera vez que ocurre en México. El martes 12 de septiembre de 2006, El Universal informó que tuvo acceso a la grabación de una conversación telefónica entre el empresario textilero Kamel Nacif y el entonces senador por el PRI, Emilio Gamboa Patrón, quien por cierto tiene más de 30 años enchufado en las nóminas de la alta burocracia mexicana.

Conversación relacionada con una ley que se aprobó en el Senado de la República y se desarrolló en los siguientes términos:

EGP.- “Vamos a sacar la reforma del Hipódromo, cabrón, ya no del juego del Hipódromo.”

KN.- “No, no la chingues, cabrón.”

EGP.- “Entonces lo que tú digas, cabrón, por allí vamos, cabrón.”

KN.- “Dale pa’ atrás, papá.”

EGP.- “Pos entonces va pa’ atrás, esa chingadera no pasa en el Senado.”   

KN.- “Pos a güevo.”

Otra grabación dice lo siguiente:

EGP.- “Pero ¿dónde andas, mi rey?, porque hablo todo el día bien de ti pero te pierdes, hijo de la chingada.”

KN.- “Pues ando chingándole, no queda de otra”

EGP.- “¿Pero vas bien?”

KN.- “Mira, mientras estoy vivo me va bien.”

EGP.- “No, no, no pero estás bien, ¿no?”

KN.- “Así es mi rey.”

EGP.- “Bueno, cuídateme mucho y nos vemos pronto cabrón.”

KN.- “¿Y cómo estás tú, senador?”

EGP.- “Uy, a toda madre. Aquí echando una comida aquí con unos senadores y si te cuento.”

KN.- “¿De dónde?”

EGP.- “Vamos a sacar la reforma del Hipódromo cabrón, ya no del juego, del Hipódromo.”

KN.- “¿Para qué?”

EGP.- “Para hacer juego allí, cabrón.”

KN.- “¿Cómo?... (Pausa) ¿Bueno?

EGP.- “¿Cómo lo ves?

KN.- “No, no la chingues.”

EGP.- “Entonces lo que digas, cabrón, por allí vamos, cabrón.”

KN.- “Dale pa’ atrás, papá.”

EGP.- “Pos entonces va pa’ atrás, esa chingadera no pasa en el Senado.”

KN.- “A güevo.”

EGP.- “Ok.”

KN.- “Pos a güevo.”

EGP.- “Te mando mi cariño.”

Aún hay más. Eva Cadena recibió el ofrecimiento de entregar 5 millones de pesos para Andrés Manuel López Obrador. Comprometiéndose con la presunta donante a comentarlo con “ellos”.

Todas estas cantidades de dinero son adicionales a los 392 millones 14 mil 854 pesos que recibirá en 2017 López Obrador, por conducto del Instituto Nacional Electoral, para el “sostenimiento de las actividades ordinarias permanentes y actividades específicas” de su negocio particular conocido con el nombre de Partido Movimiento de Regeneración Nacional.

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