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OPINIÓN

Paraísos por conservar

Xcalak y su paraíso. Recursos naturales y estética natural. Necesidad de conservarlo. Riesgos.

María Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.

Sábado, Abril 29, 2017

“Para Lalo y Gaby,

porque su paraíso de vida,

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siempre se conserve”

Cada  pedazo de tierra de este hermoso país es una belleza, tanto natural como de personas, tradiciones y costumbres.

Xcalak no es la excepción, enclavado en la costa caribeña del sur de Quintana Roo,  es una comunidad de pescadores en donde se encuentran los arrecifes que forman parte de una barrera coralina considerada como la segunda barrera más grande del mundo en la que coexisten muchas especies de coral, peces, moluscos, crustáceos, equinodermos y muchos más organismos marinos.

Sus  habitantes, la mayoría ejidatarios, trabajan  el turismo ecológico y lo hacen  con grandes esfuerzos y escasos apoyos y en donde empresas estadounidenses  son su competencia,  porque   han ido comprando terrenos ejidales a lo largo de esta costa y se están posesionando de esas hermosas tierras.  Llegan al exceso de no admitir  en sus negocios a mexicanos y en sus promocionales se lee: empresa auténticamente estadounidense.

En un escenario de playas paradisíacas y de aguas transparentes aún sin contaminar, los pobladores hacen esfuerzos importantes por cuidar a la fauna marina originaria del lugar, y en donde el buceo,  el snorkel, el paseo en kayak o en lancha  son una delicia.

A una hora y media o dos  horas máximo  de la costa de  Xcalak, se llega al arrecife de coral del “Chinchorro”, uno de los más bellos lugares con diversos ecosistemas marinos; también puedes observar a los manatíes que viven y se reproducen y que  son afortunadamente  especie protegida y  también puedes observar cómo los pescadores cuidan los criaderos de mantarrayas; sin embargo, como comentan los pescadores, aun en ese paraíso hay que tenerle respeto al mar, porque en un momento esas aguas tranquilas de diversos tonos de verde y azul,  se pueden convertir en un cielo gris con torrenciales lluvias,  con olas furiosas y salvajes y con corrientes marinas peligrosas.

Varios de sus habitantes han emprendido proyectos turísticos con paseo en lancha y con degustación de comida casera para después de los viajes. Puedes saborear  un ceviche de caracol, una deliciosa langosta y un pez recién pescado acompañado de una salsa habanera propia del lugar. El joven guía del paseo en lancha nos comentó: “aquí cuando tenemos dinero, comemos carne y pollo, pero cuando no tenemos comemos langosta, caracol y pescado… pobremente”

En la sobremesa de la comida, nos enteramos que el personal de la  Capitanía del Puerto del lugar ha salvado muchas vidas, especialmente por la imprudencia o por  el  desconocimiento de las reglas de seguridad indispensables para salir a alta mar: no haber comido demasiado, no usar chaleco salvavidas, ingresar cuando se avecina una tormenta o ya llegada la tarde,  lanzarse al mar cuando no sabes nadar; sobrepasar la cantidad de personas que se pueden transportar en las lanchas,  etc.

Desgraciadamente hay situaciones que te indican que es una comunidad pobre que requiere de mucho apoyo: falta de servicios básicos, vialidad, alumbrado, agua potable, electricidad, colección de basura y en donde hay todo por hacer. Los jóvenes estudian pero terminan migrando porque no hay  fuentes de empleo en sus comunidades de origen.  Habría que apoyarles para que ofrezcan  al turismo aventurero,  tanto nacional como al extranjero,  servicios de calidad protegiendo y  difundiendo las bellezas naturales  que se pueden  encontrar, además de asegurar que todas esas tierras no se vayan convirtiendo  en territorio extranjero por la cantidad de estadounidenses que están comprando los ejidos. ¿Quién y en qué circunstancias está  permitiendo que esto pase en Xcalak?

Llegué a ese paradisiaco lugar a invitación de mi amiga Yolanda Loria  en búsqueda  de un lugar en donde existiera variedad biológica en el mar porque cada vez es más difícil y  cada vez  más escasa la oportunidad de  observarla, porque la mano depredadora de los seres humanos va destruyendo sin contemplaciones lo que la naturaleza nos brinda; pareciera  que una turba destructora  inunda de manera inconsciente cualquier destino paradisiaco con el que aún contamos.

Ojalá y esto no pase en Xcalak,  ojalá y que se logre conservar para seguir disfrutando el paraíso marino que aún nos brinda. 

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