Después de 78 días en el poder, parece ser que Donald Trump por fin tiene su primer gran victoria, y esta tuvo que venir de la mano de una intervención trasatlántica. Donde demostró el poderío militar de los Estados Unidos sobre Siria.
El ataque químico en Siria que dejó 86 muertos, entre ellos 30 niños, fue la causa para que Donald Trump decidiera intervenir y con esto contradecir la postura que había venido manejando de poner ante todo la economía y seguridad de los EEUU; incluso había criticado las acciones de Obama cuando decía “cuál iba a ser la ganancia al incursionar en Siria”.
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Bashar al-Assad ha sido siempre defendido por el régimen ruso, Putin ha apoyado a Siria como un Estado soberano y EEUU había sido prudente y sólo atacando de manera conjunta puntos clave de ISSIS, con lo que había cuidado la relación con Rusia.
Después del ataque de 59 misiles Tomahawk sobre la base aérea de Shayrat, sólo hubo bajas mínimas de militares sirios, ya que hora y media antes del ataque previno al Kremlin sobre la acción para evitar la muerte de militares rusos y con ello no agregar mayor tensión a la relación EEUU-Rusia que se ha visto mermada desde diciembre de 2016, con la expulsión de diplomáticos rusos por parte de Obama.
Este cambio en la política internacional por parte Trump ha sido imprevista, ya que la noche del ataque era el anfitrión del presidente chino en su mansión de Florida y no dio pistas de un ataque.
El ataque a Siria ha sido apoyado tanto por demócratas como republicanos como una acción necesaria; se ha demostrado la autoridad de EEUU; no se han roto relaciones con Rusia; ha acallado los rumores sobre la relación de Trump con Putin y la intervención de éste último en las elecciones de noviembre pasado; el Congreso que, si bien no fue notificado, los congresistas y senadores apoyaron; Irán y Corea del Norte pensarán dos veces alguna acción en contra de EEUU y mostró el músculo a Europa.
Es una aparente victoria ya que Siria puede convertirse en la Vietnam de Trump, por las repercusiones que tendría, si el manejo posterior al ataque no logra fortalecer al gobierno norteamericano por una mala estrategia en la política exterior y los intereses en juego en esa región del mundo.
Por lo mientras ha salido de la crisis interior generando una crisis exterior, esperemos que una vez que “conoce el camino” no sea lo que nos espere para estos cuatro años de la era Trump.