Es curioso, una empresa dedicada a la herrería, giro de actividad respecto al que, al parecer, estuvieran estrechamente vinculados algunos otroras jefes de seguridad en el estado de Puebla, prestaron servicios durante el lapso que va de noviembre a la primera semana de febrero de los presentas a una guardería y a un hospital ubicados en las inmediaciones de mi domicilio, únicos predios de entre los que conforman mi más cercano vecindario, que no están habitados por familias.
A principios de noviembre del año próximo pasado me ausentè para atender un asunto en el que la arbitrariedad administrativa de las autoridades locales auspiciada por el Gobierno de Ignacio Peralta han resultado por demás manifiesta.
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El Órgano de Fiscalización de la legislatura del estado de Colima se ha enfrascado en una auténtica “cacería de brujas” en contra de servidores públicos que habrían prestado sus servicios durante la administración precedente, pretendiendo incluso, de manera por demás atropellada, desconocer la competencia de la misma Auditoría Superior de la Federación; instancia a la que corresponde de manera primigenia la supervisión en el ejercicio del gasto federal descentralizado establecido en los fondos asignados a la autoridad local y que al efecto se establecen en la Ley de Coordinación Fiscal; siendo éste precisamente el caso del gasto en materia de seguridad y cuya aplicación habría quedado a cargo en la pasada administración de mi amigo Gustavo Allen Ursúa Calvario en la condición que revestía como secretario ejecutivo del sistema estatal de seguridad pública, y cuyos ejercicios fueron debidamente dictaminados por la misma Auditoría Superior.
La significativa mirada que me dirigiera el encargado en cuestiòn de la aludida empresa de herrerìa al momento de emprender el viaje en cuestión, se hizo presente de manera vìvida en mi mente al retornar a mi domicilio.
Me encontré a mi gata sin mayor novedad, las puertas cerradas, tanto de las entradas principales como de la parte trasera de la casa, sin que por lo demás faltase absolutamente nada, salvo mi computadora.
Situaciòn que me pareció digna de ser desentrañada a cabalidad con diversas hipótesis:
Una de ellas bien pudo haber sido que, debido a mi provecta edad, en un ataque severo de Alzheimer perdì mi laptop en alguna parte, pese a que dicha hipótesis podría resultar plenamente atendible, hay situaciones que recuerdo perfectamente como es el hecho de que antes de emprender el viaje consulte mi correo y Facebook, asì que, por principio de cuentas, la descarto.
Existen otras posibles explicaciones, algunas sensatas y cientìficas del todo como serìan las concernientes a explicar la falta en cuestiòn por la eventual intromiciòn ya fuese del chamuco, las ánimas benditas del purgatorio o los extraterrestres.
Dada la situación referida, la delincuencia común pareciera quedar totalmente descartada, y, asimismo me habrìa parecido descartable del todo el señalar a los agentes de policìa política local, pese a que con motivo del pasado proceso comicial en la entidad y a solicitud de los integrantes del colectivo “Opciòn Ciudadana” , formulé una demanda de juicio político ante la Càmara de Diputados del Congreso de la Unión contra los integrantes del Consejo General del Organismo Electoral de la entidad en virtud de que dicha instancia no ha dado respuesta a una consulta formulada en los términos de la legislación aplicable en la materia, pese a mediar una sentencia firma pronunciada desde hace meses por el Tribunal Electoral que le constriñe en tal sentido; y, asimismo se habrìa presentado denuncia ante la Comisiòn Interamericana de Derechos Humanos con sede en Washington y con fundamento en lo dispuesto por la Convenciòn Interamericana de Derechos Humanos ante el fallo de exoneración por actos adelantados de campaña que en la especie habría sido emitido por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaciòn
Hipòtesis que en su momento deseheché del todo dada la situación de que esos tipos son por definición burdos y no sandeces; claro que la fineza que exige un alto grado de sofisticación logística dura tan sòlo unos cuantos meses; por su parte, pocos días después del hecho referido la prensa dio cuenta del lamentable allanamiento que sufriera en su domicilio la periodista Carmen Aristegui
El pasado sábado cuatro de febrero mientras asistìa a instancia de la invitación que al efecto formulara Cuahutémoc Cárdenas al evento denominado “POR MÈXICO HOY”, por segunda ocasión y ahora sí de manera ostentosa, mi casa fue tomada por asalto mientras me encontraba ausente.
Los visitantes a mi hogar abrieron la puerta interior que da a la azotea que se comunica con mis amigos de la guardería vecina, en donde se hizo por último dìa labor de herrería, sustrayéndose nuevamente mi computadora además de otros valores dejándome como recuerdo una llave de herrerìa empleada en la destrucción de los candados de cofres antiguos y de la cerradura de la puerta de entrada a la calle; curiosamente, otro de los asistentes al evento en cuestión, Emilio Àlvarez Icaza, sufrirìa por su parte el allanamiento de sus oficinas.
Dado los hechos anteriormente referidos, aprovecho la ocasión para demandar respetuosamente del nuevo gobierno de Puebla, que garantice mi derecho a comunicar opiniones de manera pública sin que ello redunde en menoscabo alguno de mi patrimonio e integridad física.
albertoperalta1963@gmail.com