En este mes del amor y la amistad intentaré ensayar sobre las varias maneras del amor. Considerando que se relaciona con la sociedad, la cultura y la política, el tema del amor es sin duda la explicación y el motor de muchos de los comportamientos humanos, individuales y sociales, es uno de los grandes temas de la humanidad.
Para tener amor propio, primero y antes que nada tienes que ser libre, es lo que le da sentido a todo lo que haces, lo que quieres ser, o lo que quieres o lo que eres distintamente. El amor propio no solamente busca la dignidad, como la defensa legítima de quiénes somos y qué queremos hacer, no significa solamente querernos mucho y ya, implica la búsqueda de reconocimiento real, de la satisfacción propia, la búsqueda de la excelencia y de la perfección. ¿Podremos construir la idea del amor propio de los mexicanos como una idea reivindicativa frente a las amenazas del gobierno de los Estados Unidos? Resulta interesante recapacitar si tenemos amor propio o lo rentamos como todo lo que hemos venido enajenando poniéndonos de tapete de manera sumisa, dócil, agachada por todo lo que el gobierno mexicano le debe al de los Estados Unidos o por el hecho de ser el país más poderoso del mundo? Los gringos sí que tienen amor propio y no se tientan el corazón en conseguir lo que quieren a costa de lo que sea.
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Mientras el amor propio busca la individualidad, la política se alimenta de la gloria, la fama, y el poder que le proporciona su contraposición con otros grupos o partidos confrontados. Cuando nos identificamos con un líder carismático otorgándole nuestras propuestas de ser o de querer ser, abandonamos nuestro amor propio, lo mandamos al amor propio de este líder, es por esto que es necesario conservar y defender nuestra esencia de individuos. El amor propio implica un ejercicio permanente de autoafirmación, esto es lo importante, nuestra ética es autoafirmativa y por eso buscamos lo más provechoso, lo más conveniente para nosotros y para los nuestros, ese es el camino. Desde el amor propio no podemos renunciar a lo que somos por muy alto que sea la ganancia que obtendríamos, todo acto de dignidad tiene que enaltecer lo que somos, de dónde venimos y quiénes han dado patria e identidad, saber que brindarnos al altruismo también es una manera de afirmarnos recuperando identidad. Es esta sociedad desde la que nos creamos individualmente, ella le da lugar a nuestro yo, el egoísmo no es malo necesariamente, es una práctica de afirmación individual, es en la imagen propia que nos da el egoísmo desde donde apoyamos a la sociedad. Fuera del rechazo de esta autoafirmación necesariamente egoísta, lo que maltrata la convivencia social y la identidad nacional es el “egocentrismo”, que se construye desde valores negativos o xenófobos. Citamos a Fernando Savater que dice: “Cuando más evoluciona una sociedad, cuánto más completa y rica en ofertas se hace, más apoyo presta al yo de cada uno de sus miembros” (Sabater Fernando 1988, Ética como amor propio, pág. 28); todos buscamos perdurar, permanecer en el tiempo histórico, es un amor propio que está fomentado principalmente por nuestra sociabilidad.
Los prejuicios verbales, las provocaciones, las divisiones y las disputas innecesarias son las que nos debilitan, van minando el amor propio de muchas maneras. No creemos capaces a los demás y no nos creemos capaces nosotros mismos.
No confundamos el amor propio con el pundonor, la autoestima exagerada, la preocupación por el renombre, la fama, el afán de halagos, alabanzas y celebración. No se trata de autopromoción y engreimiento, eso no es el amor propio, es ser mejores, superarnos todos cada día desde nuestro trabajo, desde nuestras relaciones diarias, como dijimos antes, es el logro de la excelencia y la perfección humana lo que deberemos buscar. El amor propio trasciende su objetivo, lo busca más adelante, donde aún no está. Idealizar lo que queremos ser es la práctica del amor propio, El amor propio es el desafío de las utopías propias, por eso vale tanto la pena, y por eso mismo da tantas penas. Cuanto más no apasionamos generamos más inseguridad y más ansiedad, pero también es más alta e importante la cumbre que logramos alcanzar. Estos esfuerzos incansables nos permiten alcanzar dones y atributos de excelencia, regalos que logramos no por necesidad, sino por sobreabundancia. Todas estas acciones nos llevan a lograr la aprobación de los demás, -de los demás significativos-. El amor propio no se sustenta en mitos ni en culpas, busca la identificación inmortalizadora con lo más alto y lo más amplio.
En este mes del amor no dejes de practicar el amor propio, puedes entenderlo de esta manera en la que lo lees aquí, sin duda, le harás un bien a este país, te harás mucho bien a ti mismo y lograrás contagiar a tus seres queridos y cercanos de algo que en estos tiempos de descalificaciones y amenazas nos hace tanta falta. Tómate el tiempo para leer este artículo con calma que es lo que en este mes seré yo escribiendo sobre el amor. Mi reconocimiento y mi gratitud para ti por llegar hasta esta parte y disfrutar de esta lectura. Viva México, señoras y señores.