Creón como líder político de Atenas en su enfrentamiento contra Esparta, reseñado por Tucídides en la “Historia de las Guerras del Peloponeso”, habría sido ridiculizado con agudeza mordaz hasta el cansancio por Aristófanes.
Theodor Mommsen en su formidable “Historia de Roma” refiere la referida circunstancia , señalando la obra del comediógrafo como un alarde de libertad creativa y de expresión de ideas difícilmente alcanzado en algún otro momento de la civilización humana, iniciándose una irreversible etapa de censura tras la derrota de Atenas en la guerra que culminaría, al decir del premio Nobel de literatura, con el surgimiento de la “comedia helenista” en sustitución de la “comedia ática”, en la que las situaciones políticas del momento abandonan los escenarios, y cuya máxima expresión terminaría siendo asumida por Plauto.
Más artículos del autor
La lluvia ha corrido bajo los puentes desde que acudí como espectador al entonces “Teatro Xola” a disfrutar de la puesta en escena de “Lísistrata” protagonizada por Ofelia Guilmáin y José Gálvez bajo la dirección escénica de Pablo de Ballesteros, pero su actuación repitiendo los diálogos escritos hace dos milenios y medio, en los que los soldados son constreñidos por sus esposas a abandonar el frente de batalla ante la abstinencia a brindarles placeres carnales en el lecho, me ha parecido más viva que nunca, precisamente, al contemplar las multitudinarias manifestaciones de repudio con que las mujeres de la capital estadounidense, con réplicas impactantes en toda la Unión Americana y en diversas ciudades del planeta, han decidido saludar la juramentación del Presidente número cuarenta y cinco de los Estados Unidos.
Tucídides, de más está decir, no compartía con Aristófanes la enconada animadversión que el aristocrático comediante sentía por el líder popular de Atenas, ni tampoco su simpatía por el carácter estoico propio del régimen político imperante en Esparta por el que también sentía manifiesta inclinación Platón, al grado de servir de guía al estado ideal que preconizara en la “República”, siendo por lo demás el propio Platón y su maestro Sócrates otro de los objetos, de las burlas sangrientas del genial comediante ateniense.
Los desencuentros múltiples del juramentado Presidente número cuarenta y cinco de los Estados Unidos acaso serán recordados por mucho tiempo, quizá incluso por siglos y milenios, a partir de sus diatribas con la industria fílmica de Hollywood, cuya participación activa en la consabida marcha del pasado 21 de enero es por demás manifiesta.
La “Guerra de Corea” trajo aparejada la famosa “Cacería de Brujas” encabezada por las respectivas comisiones para la investigación de actividades anti estadounidenses en ambas cámaras congresionales, presidias a la sazón por Joseph McCrathy y Richard Nixon, siendo uno de sus más conspicuos testigos de cargo el entonces secretario general del sindicato de actores Ronald Reagan.
En los días que corren, ante la derrota sufrida en Siria por los aliados encubiertos de la administración saliente, el juramentado Presidente número cuarenta y cinco, busca aliarse al poderío ruso en tanto enfrenta a China y descarga sobre México todas las culpas que puedan servidor de distractor a los más acervos malestares de la sociedad estadounidense.
Al abrir flancos de tentempié al unísono contra las mujeres, Hollywood y México, país en el que Salvador Novo escribiría por ciertos milenios después una versión fársica de la propia comedia de Aristófanes bajo el título : “Lisístrata o la Guerra de las gordas”, Trump podría terminar pasando a la historia con la peor imagen de Creón más que con la que al respecto dibujara Tucídides , sin siquiera acaso poder abrir el frente básico de sus diferendos con China.