Continuando la reflexión sobre si el cambio que se necesita en México es el que, se asegura, existe en Puebla, analicemos tres rubros directamente vinculados al bienestar social de los poblanos: pobreza, salud y deuda pública.
El análisis que comparte Enrique Cárdenas, director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, no tiene desperdicio (http://www.e-consulta.com/opinion/2017-01-14/el-legado-de-rafael-moreno-valle). En Puebla, el número de pobres aumentó del 61.5% al 64.5% de la población.
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De 3 millones 616 mil personas en 2010 a 3 millones 959 mil en 2014 (343 mil personas), equivalente a un aumento del 9.5%. La pobreza extrema apenas disminuyó de 17.0% al 16.2% de la población a ese periodo, equivalente a 10 mil cuatrocientas personas, pasando de un millón 2 mil a 991 mil personas.
La pobreza extrema disminuyó, en cuatro años, solamente 1%. En esta entidad, el combate a la pobreza fue menos efectivo que en el promedio del país. En otros estados, la lucha contra la pobreza fue mucho más efectiva. En Querétaro la pobreza disminuyó 11.9% y la pobreza extrema a casi la mitad (menos 44.7%). En Chihuahua la población en pobreza disminuyó 7.7% y la pobreza extrema se redujo 13.6%.
Señala el autor, “en este tema, lo importante es erradicar la pobreza de todos. No basta decir que la pobreza ‘está disminuyendo’ porque el porcentaje de la población en esa condición baja, cuando el número de personas en pobreza va en aumento”.
En el rubro de salud, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), con datos actualizados al 12 de febrero de 2016 (http://www.beta.inegi.org.mx/contenidos/temas/pob/mor/tabulados/mdemo55.xls), Puebla se ubica en el primer lugar en muerte infantil, ya que en el estado fallecen en promedio 15 niños menores de un año por cada mil nacidos.
Puebla y otras diez entidades rebasan la media de la Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) nacional, que es de 12 fallecimientos por cada mil niños de reciente alumbramiento. De esta manera, en el territorio poblano la tasa de mortalidad infantil se sitúa, en el caso de los varones, en 16.5 por cada mil nacimientos, y en el de las mujeres, en 13.4 decesos.
La organización Save the Children, elaboró el reporte denominado “Salud infantil en México. Análisis exploratorio de la política pública presupuestal 2000–2015”, donde señala que la gran mayoría de esas muertes son prevenibles porque existe el conocimiento y la tecnología para que no sucedan y con frecuencia están relacionadas con la falta de acceso a una alimentación adecuada y servicios de salud de calidad.
Un triste ejemplo de esta falta de servicio se puede leer en la Recomendación 58/2016 (http://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Comunicados/2017/Com_2017_023.pdf ) que hace la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) al gobernador Rafael Moreno Valle, en la que se da cuenta de cómo se le negó la atención médica a una mujer indígena de 21 años, que presentaba 31 semanas de embarazo, argumentando que no se contaba con especialistas para atender el parto. La mala atención derivó en la muerte de su hijo.
Por este caso, la CNDH recomendó al gobernador de Puebla “que provea al Hospital Integral de Pahuatlán de Valle de especialistas en ginecología, obstetricia y pediatría, para atender de manera eficaz y con oportunidad las urgencias obstétricas durante el turno nocturno, y contar con el servicio de ambulancia y de un operador de vehículos que esté disponible todo el año”.
Respecto al endeudamiento del Estado, el análisis que comparte Enrique Cárdenas señala que el gobierno estatal incurrió en al menos 40 mil millones de pesos de pasivos, sin importar si los reconoce como deuda o no. Se habla de “compromisos a futuro”, aunque en los hechos es dinero que tendrá que pagarse del erario público, afectando las finanzas del Estado.
El análisis de Cárdenas señala que la cuenta pública dada a conocer por la Auditoría Superior de la Federación, reporta pasivos por 24,655 millones de pesos. Dentro de esa cantidad se encuentra la deuda reportada por el gobierno del estado a la Secretaría de Hacienda, que apenas era de 8,609 millones de pesos. En otras palabras, hasta 2015 el gobierno tenía 16,046 millones de pasivos adicionales a los oficialmente reportados por el gobernador a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Si hacemos una valoración de la inversión que se hizo y el grado de endeudamiento, los beneficios son pocos.
Más allá de las obras de relumbrón -de las que habría también que analizar el sobre costo que presentan- y de las cifras alegres que este domingo se presentaron, hay rezagos importantes, necesidades urgentes que no fueron atendidas y que nos permiten preguntar ¿este es el cambio que necesita México?
[El autor es regidor del ayuntamiento de Puebla. Correo: juan.espina@pueblacapital.gob.mx , twitter: @juancespina , FB: JuanCarlosEspina.90]