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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Los rituales del cambio de poder

El que se va y el que llega. Gali deberá tomar su propio estilo. Las reglas del poder

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Diciembre 12, 2016

El inicio de un nuevo gobierno en Puebla, en unas semanas, obligará al gobernador Tony Gali a necesarias definiciones.

No se habla inexorablemente  de choque, puesto que el poder de Gali dimana directamente del gobernador en funciones, como es obvio. No, de lo que se trata es de marcar un estilo personal. Un sello propio, lo cual es inevitable.

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Para quienes creen que el poder absoluto se mantendrá como hasta ahora y sólo el palacio cambia de inquilino, la práctica aquí y en China indica que eso no ocurre de modo automático.

Gali no podría tomar decisiones en el día a día, durante dos años, sujeto a una voluntad externa en todo. Las lecciones del difícil arte de gobernar le impondrán un conjunto de deberes y responsabilidades que no se pueden ni eludir ni trasladar.

Y eso lo saben ambos personajes, quien se va y quien llega.

Veremos entonces exactamente de qué está hecho el gobernador electo.

Quien dará la cara con el poder a cuestas en el nuevo gobierno asumirá el poder y lo que esto implica. Y eso incluye, para empezar, el equipo. El perfil de cada uno de los colaboradores. Y en paralelo el anudamiento del tejido social con las fuerzas reales de Puebla y de fuera.

Si Gali se muestra absolutamente dependiente esto lo colocará en problemas desde el arranque.

Es lógico, reconociendo su encumbramiento, que él  habrá de cuidar un relevo terso. Y que habrá de procurar  asimismo un respeto a las cuotas de poder en el periodo de tránsito, pero…pero el tiempo es implacable.

Lo hemos visto reiteradamente en la vitrina del poder nacional. El presidente entrante, fruto del dedazo presidencial, a poco tiempo de asumir funciones las circunstancias lo fuerzan a pintar su raya y marcar derroteros.

No hacerlo, en el plano nacional ha tenido un costo de imagen muy alto. Y eso sucedía antes, cuando la mayor parte de los medios estaban bajo un absoluto control. Hoy, con las redes sociales como un censor multifacético, con ojos y oídos multiplicados y con un poder corrosivo extraordinario, no se puede asegurar nada sin el correspondiente pago de facturas.

Hay por ahí un caso en la historia poblana, en donde un presidente de la república sutilmente indicó al gobernador entrante  entregar una cuota secretarial al gobernador saliente, “por el bien de la república”. El entrante, de manera sumisa y diligente acató la voluntad presidencial. Y todos contentos.

El arreglo, con un presidente de por medio, sólo duró unos meses. El cambio y ajuste vino pronto y el acuerdo se volatilizó.

Cuando el electo asume el poder cambia todo. Empezando por las formas.

Es parte de la condición humana la reverencia, el respeto y el ajuste a una realidad nueva.

La figura del que se va es evanescente, la de quien llega es una levadura que se solidifica cada día.

Aunque no lo quisiera el sucesor. Primero el rito, los rituales que rodean a la liturgia del poder nuevo santifican al ungido. Y el reparto del poder hace abrir a los ojos a todos. Es una cascada que salpica. Y ese abrir de ojos para uno   implica, fatalmente, cerrar ojos y oídos para el otro.

Así es el poder en el mundo, no tiene remedio.

Recuerdo cuando don Manuel Bartlett estaba en el ocaso. Una larguísima hilera de funcionarios, cortesanos, beneficiarios y aplaudidores se despedía y le juraba fidelidad eterna en  un salón del centro de convenciones. Había regalos, fuertes abrazos, fotos, juramentos y hasta lágrimas.

A los pocos días aquello fue parte del anecdotario. Los fulgores del nuevo rey hacían polvo el recuerdo del anterior.

En periodismo se suele decir que “no hay nada más viejo que el periódico de ayer”. Haciendo una paráfrasis se podría decir que “nada hay más antiguo que el gobierno de ayer”.

La historia enseña, pero para aprender hay que ser buenos alumnos.

xgt49@yahoo.com.mx

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