La segunda mitad del siglo XX se atraviesa transversalemente por dos ejes centrales, uno es la historia del estado de Israel y sus constantes y extendidos conflictos con sus vecinos, el otro se llama Fidel Castro; los sucesos de la Guerra de Vietnam, a no dudarse, jugarían un papel clave en el devenir de los acontecimientos, pero, pese a sus enormes repercusiones, su suceder se agotó en el tiempo, los otros dos ejes referidos habían permanecido en constante actividad hasta, al menos uno de ellos, el pasado 25 de noviembre.
Crónica y reflexiòn por demás crìtica del castrismo desde sus inicios en la etapa previa a la asunción del poder, en la victoria del año nuevo de 1958 y en la inmediata posterior hasta el surgimiento de la denominada “crisis de los misiles de octubre”, la obra de Carlos Franqui resulta de obligada lectura dados los recientes acontecimientos, Franqui fue un periodista que participò en la resistencia contra Batista y que incluso formó parte de la tripulación del Granma embarcada en Tuxpan, Veracruz exactamente 60 años del dìa del desenlace final de Fidel Castro, con miras a la invasión de la Isla, su libro “Retrato en Familia con Fidel” es una verdadera joya del periodismo, la crónica literaria y la reflexión política, que mucho nos ayudarìa a tener una visión crìtica de los sucesos acaecidos hace ya muchos ayeres.
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Durante los primeros años 90, la administración Clinton había logrado recuperar la prosperidad en los Estados Unidos después de la recesión derivada de la “Revoluciòn conservadora” e, incluso, había logrado desplegar una política de comunicación social que permitìa proyectar una imagen libertaria de los bombardeos sobre Belgrado, por aquellos tiempos en medio incluso del incidente del “balserito Elìan Gonzàlez”, y con el colapso del bloque de Europa del este en el pasado inmediato, Fidel Castro lucìa como un dictadorzuelo anacrónico, baste recordar su asistencia a la toma de posesión de Carlos Salinas de Gortarì en claro desaire a las protestas encabezados en aquellos momentos por Cuahtèmioc Cárdenas y la posterior residencia del propio Salinas en Cuba, cuando éste parecía peregrinar por el planeta en plena huida internacional tras la detención de su hermano Raùl acusado del homicidio de su cuñado y padre de la actual titular de la Cancillerìa mexicana.
Momentos antes, se había dado incluso el incidente de Guillot–Lara que involucraba a mandos de la isla con el Cártel de Medellìn y que culminarìa con sendos procesos y ejecuiones de altos mandos del ejército de Cuba, entre los que de destacarìa la ejeución del general Ochoa, destacar al respecto que un proceso como el seguido a Ochoa, màs pereciera abona al ocultamiento que al esclarecimiento de los hechos, constiturìa una aseveración que, a manera de indicio, tendría como única base, la constante de lo que ha sido el comportamiento político desde los días del “Renacimiento Italiano”.
Resulta curioso, no obstante, el hecho de que en la versión del periodista y ex alcalde de Medellìn Alonso de Salazar llevada a la pantalla bajo la actuación protagónica del actor Andrés Pastrana, se destaquen las conexiones ciertamente existentes de Pablo Escobar con regímenes como el de Nicaragua y Cuba en la época, pero se omita de manera manifiesta la naturaleza y carácter del “Càrtel de Medellìn” como franco enlace de engranaje del operativo clandestino conocido como Irán-Contras y que fuera operado por el Consejero de Seguridad de la Casa Blanca, teniente coronel Oliver North, el jefe de la CIA Bill J. Casey y el entonces vicepresidente Georg Bush Senior.
“La Historia me absolverà” dijo Fidel Castro en el proceso que le fuera seguido con motivo del asalto al Cuartel Moncada acaecido el 26 de julio de 1953, y acaso, entre sus luces y sombras, tal será el caso, precisamente.