Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Las letras tocan vidas

Este evento, denominado “Jóvenes y palabras: Estrategias de promoción de lectura y escritura.

Eduardo Libreros

Docente que aprende de sus estudiantes. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro en Administración de Instituciones. Imparte materias relacionadas con la literatura, comunicación e investigación y es colaborador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales sede México en la autoría de libros de texto para el Telebachillerato Comunitario

Viernes, Noviembre 25, 2016

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de acudir a un taller realizado a través del Programa de Fomento para el Libro y la Lectura del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes. Este evento, denominado “Jóvenes y palabras: Estrategias de promoción de lectura y escritura con adolescentes y jóvenes”, fue conducido por Liliana Quillay, quien por 15 años ha llevado a cabo un proyecto muy especial con jóvenes en alto grado de vulnerabilidad en Rosario, Argentina, acercándolos a la lectura y la escritura.

Durante un par de horas, Quillay compartió con los asistentes, en su mayoría mediadores y promotores de lectura, algunas de las experiencias vividas con jóvenes de distintas edades, así como diversos recursos que utiliza para ayudarlos a crear sus propias historias. Durante la proyección de un video en donde aparecen algunas de las actividades que se realizan en el Taller de las palabras, me llamó mucho la atención ver la imagen de una niña leyendo ante la cámara su historia, mientras con los dedos jugaba a la rayuela en una hoja de papel. Como Liliana Quillay me explicó posteriormente, esta actividad forma parte de una serie de estrategias que buscan abordar el aspecto lúdico y placentero de la escritura, con el fin de desarrollar en niños y jóvenes un mayor acercamiento a la palabra escrita.

Más artículos del autor

La experiencia me dejó un grato sabor de boca, no sólo por haberme acercado al testimonio de alguien como Quillay, sino también por darme cuenta que existe una gran cantidad de personas interesadas en el fomento a la lectura y la escritura que ven en estas actividades una forma de impactar en la vida de nuestros niños y jóvenes. Esto me motivó a involucrar a mis estudiantes a dinámicas similares durante este semestre, en donde la experiencia de leer y escribir fuera llevada a otro nivel, más allá de las aulas.

En un artículo anterior expuse algunos aspectos sobre el National Novel Writing Month (NaNoWriMo), en donde alumnos de primaria, secundaria y preparatoria se dan a la tarea de escribir una novela en tan solo un mes, poniéndose en contacto con noveles escritores de diversas partes del mundo para compartir su experiencia como creadores de historias. En esta línea de conformación de comunidad, me encontré con el proyecto Bookcrossing, que básicamente consiste en donar libros que ya han sido leídos para que alguien más pueda disfrutar de ellos, pero con un interesante giro que hace de esta actividad una experiencia a escala mundial. Para que una persona pueda participar, es necesario que abra un perfil en el sitio bookcrossing.com. Posteriormente, el nuevo miembro recibe un código por cada libro que quiera “liberar”, el cual debe ser anotado en alguna parte del mismo junto con un mensaje en el que se informa al receptor que, una vez que termine de leerlo, debe ponerlo nuevamente en circulación. El código de cada texto sirve para rastrear su viaje por medio de la página, y existen casos en los que un mismo libro ha pasado por varias manos en distintos países alrededor del mundo.

Cuando les propuse la actividad a mis estudiantes, me sorprendió gratamente la disposición y el entusiasmo que mostraron por participar en una tarea como esta. Además, propusieron crear lo que se conoce como Zonas Bookcrossing, en donde cafeterías, bibliotecas, parques o algunas instituciones se convierten en puntos de encuentro para aquellos que quieran “liberar” o “capturar” distintos libros. Su proyecto está actualmente en progreso, por lo que posteriormente compartiré los resultados del mismo.

Casos como los del Taller de las palabras, el NaNoWriMo y Bookcrossing son claros ejemplos de que alrededor del mundo existen iniciativas atractivas para promover la lectura y la escritura cuyas experiencias vale la pena replicar, sin embargo, en ocasiones es difícil enterarnos de ellas debido a la gran competencia que deben enfrentar por conseguir un nicho entre los distintos canales de difusión. En estos tiempos en donde las noticias se comparten a velocidades inimaginables y la interacción entre las personas se ha estrechado gracias a los medios digitales, resulta complejo “escarbar” entre tanta información a la que diariamente estamos expuestos. JP Rangaswami, jefe de información en distintas firmas financieras y socio fundador de iniciativas como School of Everything, Salesforce y Ribbit, menciona en su TED talk que el problema no es la cantidad de datos que recibimos, sino la forma en que se realiza su consumo. De hecho, lo compara con nuestros hábitos alimenticios, y recomienda estar atentos a nuestra dieta de información para que su ingesta no se vuelva un problema de salud. Esto es, en definitiva, la finalidad de promover la lectura y la escritura: proporcionarle a las personas las herramientas necesarias para que puedan discernir entre lo realmente importante; entre aquello que les proporcionará valiosos nutrimentos a su dieta informativa, contra todo ese mundo de chatarra que en ocasiones se cocina en los medios de comunicación. Un buen libro es, cuando menos, uno de los más deliciosos manjares que cualquiera de nosotros puede probar.

Vistas: 805
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs