No es un secreto que los partidos políticos están dirigidos a tomar perspectivas y delantera para el 2018; pues bien, si empezamos con el PAN y el PRI, ellos están en una disputa eterna. Sin darse cuenta que silenciosamente van apoderando a otras instituciones.
Una encuesta realizada por Buendía & Laredo con El Universal comunicó que si hoy fueran las elecciones presidenciales, el PAN ganaría la contienda con 25% de las preferencias. Seguido por Morena como la segunda fuerza política a sólo dos años de su constitución.
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Según esta investigación la opinión positiva de estas dos organizaciones queda de la siguiente manera: PAN logró 30%. Sin embargo, descendió 4 puntos porcentuales. Mientras que Morena obtuvo la mejor opinión con un 31%, lo que significó un progreso del 3% en proporción a la medición anterior.
A mi parecer Acción Nacional debe enfocarse en estos 4 puntos. Sí, creo firmemente que tenemos la posibilidad de aspirar a la candidatura presidencial. Pero, no estoy de acuerdo con ciertas actitudes que están llevando últimamente. Es muy simple, no veo por qué darse duro entre los mismos. Han tomado una estrategia de ataque fundamentada en el “yo” (primero yo, segundo yo, tercero yo).
Haciendo que con este pensamiento, la contienda sea igual que en otros partidos. Ya que su visión no va más allá de sus intereses y como lo expresé anteriormente, hemos facilitado la aceptación de otras instituciones.
Ahora bien, hablemos un poco del partido izquierdista Movimiento Regeneración Nacional, mejor conocido como Morena. Este partido fue una iniciativa del ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador en 2011. Donde alcanzó su registro en el 2014.
Es innegable el papel político que está atravesando. Ya que cuenta con un 34% de la preferencia electoral en la ciudad de México. Se dice que este proceso se debe a la insistencia y perseverancia del propio líder moral de ese movimiento (López Obrador). ¡Claro! Logrando persuadir al electorado indeciso, qué buena estrategia, ¿no creen?
Sé que la democracia funciona en la medida que la población distingue las diferencias (resultados) entre los partidos políticos. Tanto así que la peor evaluación fue la del PRI teniendo un 56% de mala imagen por parte de los mexicanos.
En pocas palabras, no podemos seguir así, tenemos que dejar de tener un gobierno mezquino. Despojarnos de una democracia que sólo ha sido parte aguas para cierto grupo. Sobre todo un alto y no pensar utópicamente, ejecutemos.
Debemos concentrarnos en crecer, en ser un México de transformación, dejar de soñar y convertirlo en realidad. Simplemente, cerraré con esta pregunta ¿qué beneficios traería para los mexicanos si gana uno u otro candidato? Esto es lo que nos tenemos que preguntar.