El día esperado por analistas políticos de todo el mundo ha llegado, el martes 8 de noviembre los ciudadanos estadounidenses elegirán a quien va a dirigir la nación más poderosa del mundo, de acuerdo al modelo de democracia indirecta que existe en EU. El bipartidismo americano y en general el sistema electoral de ese país, una vez más estará a prueba, en la elección entre el republicano Trump y la demócrata Clinton.
Muchos politólogos y los políticos americanos, incluido el presidente Obama, aseguran que la democracia estadounidense es de las mejores del mundo; sin embargo, para nosotros que estamos acostumbrados a una democracia de mayoría simple, no parece la mejor.
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Las diferencias de la democracia de EEUU están marcadas desde el periodo de campaña, en donde el presidente en funciones puede hacer proselitismo a favor de su partido y su candidato o candidata abiertamente, así lo vimos en la Convención Demócrata donde el presidente Obama dio su apoyo abierto y lo sigue haciendo en favor de la candidata Hillary Clinton, lo que sin duda representa una ventaja en la lucha por la presidencia de la EU y que en este proceso puede ser definitorio en los resultados del 8 de noviembre.
La democracia de EEUU es tan antigua que los orígenes de algunas de sus características se remontan al siglo XVIII, fecha de la Revolución de Estados Unidos (1776) y que han prevalecido hasta la actualidad. El día de las elecciones el segundo martes de noviembre, se eligió para evitar que los hombres dejaran el sembrado o su cosecha, así como el frío y para no interferir con la visita a los templos.
El Colegio Electoral fue conformado por la necesidad de designar a un jinete que fuera a Washington y tras varios días a caballo depositara el voto de su comunidad. Hoy se siguen constituyendo estos cuerpos colegiados.
Este martes la votación popular concluirá, después de que más de 8 millones de votos ya han sido enviados por correo, y con ello se podrán empezar a conformar los colegios electorales. El número total de éstos son 538 (438 por el número de congresistas y 100 que corresponden a los senadores). El ganador es aquel que tenga al menos 270 colegios a favor. Otra peculiaridad de los compromisarios es que el día de la elección pueden no votar por aquel candidato que fue designado, sin tener alguna sanción.
Los votos son proporcionales y según este método se otorgan de acuerdo al número de habitantes que hay por cada estado, y el mínimo son 3, mientras que los estados con mayores votos son: California 35, Texas 38, Florida y Nueva York 29, Pensilvania e Illinois 20 y Ohio 18; por ello la importancia de estos estados para los candidatos. Así que quien gane un estado por mínima que sea la diferencia se lleva todos los votos, a excepción de Maine y Nebraska.
Otro punto débil de la democracia estadounidense es que no siempre el ganador de los votos de los colegios electorales tiene la mayoría de los votos populares. Esto ha ocurrido 4 veces, la última vez que sucedió este escenario fue en el año 2000 cuando George W. Bush obtuvo la presidencia con 271 votos, pero perdió la votación popular por el 0.51% ante Al Gore.
Puede ser que el ganador lo sepamos el mismo día de la votación; sin embargo, lo cerrado de las preferencias electorales daría como consecuencia que conocer el resultado, podría ampliarse hasta el día 19 de diciembre cuando se cuenten de forma oficial los votos de los colegios electorales y sepamos quién va a gobernar EEUU por los próximos 4 años.
La democracia americana se encuentra en un momento de definición y parece que este modelo de elección indirecta, en el futuro esté cuestionado, ante la creciente presencia de electores migrantes, acostumbrados al modelo de democracia de mayoría simple.