El carácter de cada hombre es el arbitro de su fortuna. Publio Siro
La Auditoría Superior del Estado de Puebla es una institución gubernamental cuya misión es verificar que los ingresos y los gastos de las instituciones públicas se ajusten a las leyes y normas vigentes.
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Hoy la auditoría es un organismo confiable, eficiente, que se conoce por sus resultados altamente positivos.
Las instituciones aún cuando estén regidas por la norma no pueden tener vida si no están dirigidas y operadas por personas.
David Villanueva Lomelí ha hecho que la Auditoría sea una dependencia altamente calificada por los buenos resultados que ha venido presentando los últimos años.
Tenerle seguimiento al aparato estatal ahora se hace indispensable para evitar los latrocinios que casi siempre se cometen por quienes manejan recursos públicos.
La tentación de tomar lo que no es propio es casi innato en el hombre. Bueno debo afirmar que la mayoría de los seres humanos son honrados y los que roban son pocos.
De todas maneras, frecuentemente existen autoridades municipales, estatales y federales que saquean las arcas públicas sin recato alguno.
Hoy la Auditoría Superior del Estado no es una organización de figura, sí audita, sí revisa y sí enjuicia.
Esta dependencia ahora tiene todos los recursos materiales y humanos para llevar a cabo su cometido.
Recuerdo que hace algunas décadas las oficinas de lo que era la Contaduría Mayor de Hacienda se ubicaban como un anexo a las oficinas del Congreso del Estado, ahí en la 5 poniente.
Eran unos cuantos los que la integraban, el contador mayor de hacienda y dos o tres contadores más.
Desde que se creó esta dependencia el titular era puesto allí, como premio o recompensa para vigilar los gastos de los presidentes municipales. Entonces era práctica común que se aprobaran las cuentas públicas por indicaciones superiores o que no se aprobaran por esa orden.
Hoy, no hay que negarlo, es una institución que se rige por razones políticas, sin llegar a esos excesos de aprobar o reprobar, según conviniera al titular del poder ejecutivo.
Hoy, la fiscalización es profesional sin que en primer lugar como antes, priven las indicaciones de orden político.
Vivimos tiempos distintos a los del siglo pasado. La opinión pública está pendiente de la actuación de los funcionarios.
No se ha logrado exterminar esa maldita decisión de robar. Estos días son obscuros en este renglón del que hablamos. Son públicas las figuras acusadas por los abusos cometidos.
Nadie hace caso del mandato, ciertamente moral pero también jurídico del no hurtar, esto es, no robar. Este es un rasgo esencial del capitalismo, es más, es una característica existencial del mundo capitalista.
Los productos y los bienes que nos venden a un determinado precio les habrán costado la decima parte.
¿Cuánto estima que cuesta una paste de dientes?
Sobre el precio al consumidor el 50% lo obtiene como ganancia el productor y un porcentaje alto el vendedor.
La corrupción nos envuelve. Estos renglones consignan hechos que no son motivos de auditoría, pero muestran el proceder de los seres humanos.
Aquí puedes robar y no te llevan al bote, y más si eres una alta autoridad, hasta te reconocen méritos.
Hay en el mundo oriental disposiciones en las que el hurto es castigado severamente, amputándole las manos y privándoles de la vida. Aquí no hay eso.
Bueno, volviendo a nuestro tema central podemos ufanarnos los poblanos de un buen logro en este orden de cosas del ingreso y el gasto de las entidades públicas.
David Villanueva Lomeli ha puesto toda su capacidad y su prestigio para seguir acreditando que la auditoría no es una institución que esté de adorno.
Para lograr todos esos resultados que conocemos se ha profesionalizado, se ha adquirido equipo nuevo, se ha contado con instalaciones apropiadas, para ejercer la autoridad que una institución como la Auditoría necesitaba tener.
Yo no he sabido que el ejercicio de su poder sirva para perseguir por razones políticas o partidarias; cuando eso ocurra, entonces se habrá acabado el crédito y la buena fe, y por lo tanto el reconocimiento a su autoridad.
Los que andamos en estos asuntos públicos sabemos que la institución puede hablarse de tú a tú, con dos o tres de la república o con la Auditoría Superior de la Federación.
Eso sólo ha sido posible por los hechos ajustados a las normas, lo que le ha dado competitividad y autoridad frente a propios y a extraños.
Todos sabemos que los seres humanos seguirán robando y más algunos que ocupan cargos públicos.
Como diría mi abuelita, ¡esos malditos se irán al infierno!
El dinero robado se les hará agua, morirán ahogados, en sus propios lodazales.
David, tus logros te darán paso para ser candidato a presidente municipal, a diputado, a senador o a gobernador.
¡Que así sea!
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