Luis Videgaray, quien fuera hasta el 7 de septiembre el Secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP) desde el inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto presentó su renuncia, la cual fue aceptada por el mandatario mexicano. Pero, ¿por qué admitir la separación del cargo de Videgaray un día antes de la presentación del presupuesto de egresos de la federación y en el inicio del proceso electoral para gobernador del Estado de México, entidad de donde, tanto el presidente de la república como el exsecretario de Hacienda, han ocupado cargos públicos y de partido? ¿Así es como premiaría Peña Nieto a quien fue su coordinador general de la campaña rumbo a la elección presidencial de 2012 y quien trabajó en la transición entre el gobierno de Felipe Calderón y el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia del país? Evidentemente, no es una separación del cargo por la debacle económica que vive el país, el enriquecimiento ilícito, la compra de lujosos predios y tampoco por ser el autor intelectual de la invitación a México del candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos: Donald Trump. Sería muy decente, por parte de la presenta administración, retirar a uno de los artífices de las “reformas estructurales” como castigo por sus decisiones. Es mejor pensar en la protección y apoyo que se le destina para ocupar la gubernatura de la entidad con mayor número de votantes en el país, como lo es el Estado de México y, así, competir en el 2018. Para Videgaray este es un premio y algo grande le espera.
Tan solo hay que recordar que el neoliberal egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y del Massachusetts Institute of Technology (MIT) trabajó al lado de Pedro Aspe Armella, secretario de Hacienda durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, y destacó en asuntos relacionados con el financiamiento de la deuda pública del Estado de México. Asimismo, en septiembre de 2005, al ocupar el cargo de gobernador de la entidad mexiquense, Videgaray ocupó el cargo de secretario de Finanzas, Planeación y Administración, periodo en que realizó una microreforma estructural para modernizar el sector público e impulsar medidas de “disciplina fiscal”.
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Asimismo, en 2011 coordinó la campaña del candidato priista a gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, al mismo tiempo que era presidente del Comité Directivo Estatal del PRI. Posteriormente, coordinó la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto a la presidencia y tras el cuestionado triunfo del tricolor, fue designado para encargarse de la transición en materia de políticas públicas y coordinador general de la alternancia del gobierno panista al priista.
Tales cartas, lo ubican como un hombre de confianza de Enrique Peña Nieto y, a su vez, un hombre de partido que podría unificar al grupo Atlacomulco con las corrientes tecnócratas del PRI como del Partido acción Nacional. Para Luis Videgaray le han tendido la alfombra para ocupar la gubernatura del Estado de México, deseo que tuvo desde 2010. Peña Nieto ahora lo recompensa con una de las entidades más corruptas del país, pero donde se pueden obtener altos ingresos económicos, de forma legal y no “tan legal”.
De no ocupar la gubernatura del Estado de México, Luis Videgaray sería el contendiente del propio Eruviel Ávila y de Miguel Ángel Osorio Chong, en la búsqueda de la candidatura del PRI rumbo a la presidencia de la república en 2018. De este modo, a Videgaray no lo despidieron ni aceptaron su renuncia por que sí. Por el contrario, el PRI muestra su estrategia para lograr asegurar una de las tres entidades más importantes para obtener “buenos resultados electorales”. Dos entidades podrían estar seguras, Oaxaca y el Estado de México, ya que Veracruz está perdida, al menos, en la gubernatura.
Por otra parte, la Secretaría de Hacienda queda a cargo de otro egresado del ITAM, José Antonio Meade Kuribreña, y que tiene la experiencia en el cargo (el cual ocupó de 2011 a 2012, durante el sexenio de Felipe Calderón), además del beneplácito empresarial, para continuar con las reformas en materia económica y financiera, además de energética.
El priismo comienza su estrategia rumbo a las elecciones de 2018. Comienza a mover sus piezas y a buscar los mejores escenarios y candidatos; a asegurar plazas y a entablar pactos. Asimismo, comienzan los mensajes hacia la oposición. Sin embargo, todavía hacen falta nuevos movimientos en el gabinete peñanietista rumbo a ocupar la silla presidencial o con miras a una nueva transición. Algo es seguro. Luis Videgaray Caso tiene algo seguro en la política.
Picaporte
Lo ocurrido con los comentarios públicos de Nicolás Alvarado, exdirector de TVUNAM, respecto a la muerte del cantautor Juan Gabriel, no es algo aislado, sino un síntoma del clasismo y la discriminación en el país. No es un asunto de libertad de expresión, es una muestra de la amplia brecha (cada vez mayor) de pobres y ricos y, las formas de violencia simbólica de éstos últimos sobre los primeros. Del calificativo de “plebe” mencionado por la hija del presidente del país a los comentarios de Alvarado, ¿cuál es la diferencia? ¿cuál la distancia? Se mira a la ofensiva de la ultraderecha en el mundo, pero no a la del propio país. México es candil de la calle, con snob en la casa.