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OPINIÓN

Palamedes la nueva tragedia de Eurípides

Palamedes nos muestra a grecia y su cultura hoy en dia

Atilio Peralta Merino

Abogado por la Escuela Libre de Derecho. Premio Nacional de Periodismo “Ricardo Flores Magón” en la categoría de Artículo de Fondo. Compañero editorial de Pedro Ángel Palou; y colaborador cercano de José Ángel Conchello y del constitucionalista Elisur Arteaga Nava.

Domingo, Agosto 7, 2016

Surgida de las festividades relativas a los “misterios órficos” en las que resultaba estruendosa la “tragodis” o bramido de las cabras sacrificadas, la representación escénica habría  reconocido como primer expositor a Frínico de cuya obra se conservan apenas  meros fragmentos; ya señalaría Alfonso Reyes, que galardonar a Esquilo con el sonoro título de “padre de la Tragedia” habría  obedecido a un dictamen  pronunciado por Quintiliano varios siglos después del surgimiento de los festivales teatrales  en Atenas,  por parte de un hombre cuya lengua madre era el latín y que no hablaba  ni el jónico con sus matices culteranos ni ninguna otra de las vertientes del griego clásico, y que, por lo demás, lanzaba sus asertos  en las antípodas geográficas de la Hélade domiciliado en  la costa española en los extremos occidentales del Mediterráneo.

Esquilo y  Sófocles  trazan las tramas de sus obras desde las perspectivas del lado oscuro de la conciencia humana; no en balde sirven de guía a Freud en sus estudios sobre el subconsciente tal y como él mismo lo refiere en “La Interpretación de los sueños”; en tanto que  Eurípides, por su parte, representaría la  entrada en escena el racionalismo  surgido en Atenas como consecuencia de las deliberaciones públicas entronizadas por la democracia antigua,  ocasionado el acre reproche que por tal motivo le endilgaría  siglos después Friedrich Nietzsche en “El Origen de la Tragedia”; o bien, en la máxima expresión cultural  del  helenismo mediterráneo al decir  de Theodor Mommsen en su formidable “Historia de Roma”; no en balde, obras como  “Hipólito” habrían sido  motivo de las disquisiciones de los Padres de la Iglesia desde los tiempos del “Concilio de Nicea”.

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Entre nosotros, resulta por demás digno de significarse el hecho de que tanto don Pablo de Ballesteros como el padre Ángel María Garibay, al menos dos de  nuestros más  grandes helenistas, hayan   resultado  al unísono formidables nahuatlatos; no en balde, los tramas conocidos de la tragedia griega  conllevan  en su conjunto  la manifestación filosófica del  paso, del lado oscuro y cavernoso de la conciencia hasta la luminosidad de la razón que, precisamente, en Eurípides, encontraría su mejor  y más acabada expresión dados los antecedentes referidos; transitar que, por lo demás, comenzaba a manifestarse en nuestros pueblos , tanto  en  figuras emblemáticas como Netzahualacoyotl,Príncipe de  Texcoco  y el Señor  Tecayehuatzin de Huejitzingo, comocon las respectivas disquisiciones de los “tlamantinimes” referentes al “tloquenahuaque”, “Señor del cerca y el junto”.

En la Biblioteca del Patriarcado ortodoxo de la Ciudad de Jerusalem    fue descubierto a principios del pasado mes de julio el manuscrito de la tragedia “Palamedes” que se erigiría en consecuencia en la vigésima obra de Eurípides.

 Palamedes, descubrió  y denunció que  Odiseo  habría  fingido  su locura  para no ir a la guerra;  en venganza,  y dada la ocasión,  el Rey   de Ítaca  falsificaría  una carta entre Palmedes y Príamo,  Rey de Troya, que configuraba la traición del héroe que habría inventado el ajedrez, los dados y la forma del alfabeto griego; en consecuencia, Palamedes fue  lapidado hasta su  muerte por las huestes integrantes del ejército “aqueo”

 El Palamedes pudiera erigirse en emblema de  esperanza futura de los hombres, tal y como lo fuera el “Prometeo Encadenado” de Esquilo al decir de los “Padres de la Iglesia” en los albores de la “Edad Media”, por lo demás,  nunca más necesario el  ejercicio de la reflexión racional ponderada por los dramas de Eurípides  como  en los días que corren. ¿Qué mayor sentido de la tragedia  para el estadio actual de  la civilización  que la  supresión de la razón en aras del impacto propagandístico en boga que conduce a lapidaciones colectivas?

La gran Ópera de Antonio Vivaldi: “Moctezuma”, cuya trama recuerda sobremanera la de “Corazón de Piedra Verde”  de Salvador de Madariaga, y que  reconoce como fuente a un cronista de Indias llamado Antonio de Solís y   Rivadeneyra  fue encontrada en los archivos en fechas tan recientes como el año 2000 y ya ha sido puesta en escena, con tal antecedente sería de esperarse que pronto pudiéramos ver en las carteleras teatrales  al  “Palamedes”, obra que  habría vuelto a ver la luz del día hace  tan sólo unas cuantas semanas.

albertoperalta1963@gmail.com

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