La convención republicana designó al candidato que representará al partido en las elecciones de noviembre. Pocos analistas se aventuraban hasta hace un año a predecir que fuera Donald Trump quien venciera a políticos republicanos con una gran trayectoria en cargos de elección popular.
Sin embargo; la felicidad para el polémico candidato no fue total, por la posición que asumió Ted Cruz –senador por Texas- quien fuera su principal contendiente por la precandidatura presidencial republicana, al no apoyarlo ante los delegados de su partido. Argumentó “voten según su conciencia, por aquellos en los que confíen que van a defender nuestra libertad y la Constitución” lo que le costó abucheos. Hizo el llamado a votar por sus derechos y la ideología republicana pero nunca mencionó a Trump.
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Puede ser que el único que se benefició por esta ruptura sea el gobernador de Indiana, quien aceptó ser el compañero de fórmula de Trump, y cuyo papel principal será sanar las heridas que ha dejado la nominación del candidato republicano incluyendo una “operación cicatriz” con el sector más conservador de los republicanos.
El extremismo que ha caracterizado a Trump desde que se lanzó en contra de la comunidad hispana llamándolos delincuentes, le ha costado muchos “enemigos” al interior del partido, fuera de él y hacia el exterior de la Unión Americana.
Tal vez lo único que une a todos los republicanos sea el exacerbado nacionalismo de Trump, pues las huestes republicanas no se ven cohesionadas en torno al proyecto del candidato republicano, quien polariza el discurso pero carece de propuestas sobre el futuro de los Estados Unidos, pues lo mismo cuestiona a México que a China y sobre todo la política de libre comercio de su país. Su propuesta de construir un muro en la frontera con México es la idea más absurda de su campaña y a la vez la única sobre la relación bilateral.
Mientras tanto Clinton y el Partido Demócrata seleccionan a Tim Kaine, senador de Virgina, quien ha apoyado la reforma migratoria y que la ha defendido incluso hablando en español. A diferencia de lo que sucede en el lado republicano destaca la habilidad de Clinton quien supo negociar el apoyo de Bernie Sanders y a la vez lograr la unificación de su partido.
Pero hasta hoy lo más importante en la campaña demócrata ha sido el papel del presidente Obama sumando el respaldo de quienes en los últimos 8 años le han dado su apoyo, reafirmando alianzas y apoyando a la candidata Hillary Clinton quien con esto oxigenó su campana. Obama ahora pide la confianza de los electores norteamericanos para continuar este proyecto demócrata liberal, con la reforma migratoria y la de salud, como sus mejores apuestas. Los números en cuestión de empleo y crecimiento de la economía estadounidense soportan el discurso y la credibilidad en la continuidad como la mejor decision, del pueblo norteamericano, en las próximas elecciones.
Lo vimos apenas con la visita de Enrique Peña Nieto a los Estados Unidos, que sirvió para alinear el discurso del gobierno de México en asuntos migratorios y de relaciones comerciales y así responder diplomáticamente a la postura anti migrante y proteccionista de Trump. La administración de Obama le apuesta a la cooperación por encima de la confrontación para resolver el tema de la migración y reconoce que cada año millones de turistas, gente de negocios, amigos y familiares cruzan la frontera legalmente.
Los aliados Trump en su postura proteccionista aun no se ven; sin embargo, Obama esta blindando sus políticas en materia de cooperación y comercio exterior, incluidos el Tratado Transpacífico y el TLCAN, el cual Peña aceptó que podría ser modificado y mejorado. En la reciente reunión Obama resaltó “México es nuestro tercer mas grande socio. EU vende mas a México que lo que vende a China, India y Rusia juntos”.
Nos encontramos a tres meses para conocer el rumbo del país vecino. No cabe duda que los efectos de las decisiones de los ciudadanos estadounidenses tendrán repercusiones de este lado de la frontera. Sin embargo, el activismo del presidente Obama empieza a generar más confianza en la candidatura de Hillary y en el eventual triunfo de su partido en el 2018.
Obama lo sabe y así lo predijo cuando aseveró en la visita de Peña Nieto a EU “Estoy seguro que nuestras naciones continuarán creciendo aún más fuertes y prosperas unidas”. Estamos seguros que eso sucederá si Hillary Gana las elecciones.