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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Don Manuel Moreno Sánchez

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Atilio Peralta Merino

Abogado por la Escuela Libre de Derecho. Premio Nacional de Periodismo “Ricardo Flores Magón” en la categoría de Artículo de Fondo. Compañero editorial de Pedro Ángel Palou; y colaborador cercano de José Ángel Conchello y del constitucionalista Elisur Arteaga Nava.

Jueves, Julio 21, 2016

La entrega al Archivo General de la Nación del estupendo acervo de don Manuel Moreno Sánchez dio motivo a  la pertinaz semblanza y reflexión  que al efecto hiciera Porfirio Muñoz ledo catalogando de manera por demás acertada a  don Manuel como el  precursor  por antonomasia a la actual pluralidad política imperante en México;  no es para menos,  la entrega  a la República   de  los archivos personales de don Manuel, por parte de sus hijos,  constituye un episodio que concita de manera forzosa,  los recuerdos  de todos aquellos que,  con meritos mayores como el referido Muñoz Ledo, o modestos en demasía pero que  en alguna ocasión,  al menos,  nos hemos interesado por el palpitar de la vina nacional.

Corrían las postrimerías de 1982 cuando conocí a Manuel Moreno Sánchez exponiendo en un salón del Palacio de Minería las  anécdotas  que le habría tocado  en suerte vivir durante la legendaria  campaña  presidencial de José Vasconcelos; contaría en la ocasión don Manuel,  que se toparía con integrantes del entonces muy joven Partido Comunista Mexicano  quienes fustigarían su  decisión de sumarse al  vasconcelismo por considerarle una expresión política de la “misma burguesía” como, a criterio de los interlocutores de Moreno Sánchez en la ocasión, acreditaría  la presencia en sus filas de Antonieta Rivas Mercado.

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Tiempo después,  mi jefe José Ángel Conchello me encargó conseguir el célebre desplegado de la CONCANACO emitido en tiempos de López Mateos bajo el título “¿ Por cuál camino Señor Presidente?” publicado a raíz de las declaraciones de López Mateos  en el sentido de que su gobierno “era de extrema izquierda dentro de la Constitución”, ocasión en la que me comuniqué con  Alfonso Maya Nava en aquellos tiempos subdirector del diario “El Universal” y éste a su vez me enlazó con Manuel Moreno Sánchez quién por esas fechas era parte, como colaborador  de la página  editorial, de “El Gran Diario de México”; gracias a la narración de  Moreno Sánchez  logré, como se dice en las clases de arte dramático, “entrar en situación” en el ambiente histórico y político del régimen de López Mateos que no me habría tocado en suerte vivir.

Finalmente, en un momento ulterior  trataría con  don Manuel en la oficina del ingeniero Luis Sánchez Aguilar,  cuando, con motivo del desplome del “Muro de Berlín”,  se preparaba un foro sobre la entonces denominada “Revolución de terciopelo  de Europa del este”; foro, en cuya participación,  Moreno Sánchez referiría su actuación al lado de otro prominente mexicano como lo fuera don Luis Cabrera, cuando éste presidió la “Comisión de Incautación de Bienes del Enemigo”  erigida  con motivo de nuestra declaración de “Guerra al eje”  el 1° de junio de 1942,  tras el hundimiento en el Golfo de México de los cargueros “Faja de Oro” y “Potrero del llano”.

Por aquellas mismas fechas tuve el gusto de charlar en algunas ocasiones con su también finado hijo Octavio, quién sería un gran estudioso de las implicaciones sociales y económicas de la actividad turística, de él aprendí, por ejemplo, que el vocablo  mismo  lo habría acuñado  Stendhal  en el título de su libro de viajes: “Memoria de un Turista”.

En fechas más recientes, gracias a uno de los formidables seminarios que organiza mi amigo Pablo Aguilar al frente del “Colegio de Jurisprudencia Urbanística”,  sostuve una interesante  charla con su hijo Héctor,  inquiriéndole  en la ocasión  sobre  la añeja amistad que su padre entretejió con Al Gore Sr, desde que ambos se desempeñaban respectivamente  como senadores   de México y de los Estados Unidos,  comentándome que aun cuando   efectivamente sostenía una buena relación con el ex  vice-presidente Gore, era en realidad el finado Octavio quién habría cultivado la amistad de manera más estrecha con el autor de  “La Tierra en Juego”  cuya  influencia es por demás clara  y manifiesta en la encíclica papal “Laudato Sí”.

Rememora a  hombres de otro tiempo que ya no están entre nosotros, deja  una sensación peculiar que mueve a reflexionar sobre el tiempo que pasa, sobre todo en tratándose de hombres equiparables en mucho a los que conformaron la  generación de “La Reforma”, respecto de los cuales,  Martín Luis Guzmán decía que parecían  gigantes.

albertoperalta1963@gmail.com

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