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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Fin del ciclo escolar

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Said Robles Casolco

Es profesor-investigador en el área de Innovación y Tecnología del Instituto Tecnológico Gustavo A. Madero, con más de 25 años de experiencia académica en el área científica; con una producción de 31 solicitudes de patente y artículos de investigación nacional e internacionales.

Viernes, Julio 8, 2016

A ocho días de finalizar el año escolar,  los conflictos aún siguen en pie y lo que sigue, porque al parecer el hilo de la desgracia viene más allá de un resolutivo político o de intereses; lo que se espera es que las vacaciones den inicio para que el turismo sea quien abra la caja de pandora.

Los demás creen y nosotros creemos que el periodo vacacional ayudará  a mermar las dificultades económicas y políticas. Y es que la política nos hace creer que el futbol, los bombardeos o la salida de los ingleses a la unión europea nos contagiarán de una u otra forma como un piquete de ZiKa y nos provoque un borrón de ceguera a lo que pasa en el contexto de la “Reforma Educativa”.

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La desfortuna aparente es que cada vez son más lo que se unen a este movimiento, donde la cavilación ya no da para más. Las condiciones cada vez son más anímicas al salir de casa, ya que la inflación es más visible y las caras largas de desesperanza son aún peores.

Es claro que los cambios no tienen que estar basados en la evaluación, ni mucho menos en los ajustes operacionales, sino en componer una real estructura de lo que es el aparato administrativo y regulatorio.

Con “peras y manzanas”

No se trata de meter a todos los maestros a operar un microbús viejo  casi al borde de desvielarse, ponerles corbata, evaluarlos, imponerles reglas junto con inseguridad de conservar sus empleos. Lo importante es un cambio de unidad, mejores carreteras y un reglamento formal para seguir operando, sólo por dar un ejemplo y sin considerar que el operador tenga un salario digno y con beneficios.

Sin embargo, a unos días de terminar las clases de nuestros hijos, ¿qué es lo que podemos esperar? Acaso ¿sólo ahorrar para el siguiente gasto? Porque debemos ser honestos y los gastos no son únicamente los útiles, el uniforme o la colegiatura y algún otro pequeño detalle que se acumula que hoy día ya se convierte en un gadget o pequeña curiosidad que viene de sorpresa en la lista de útiles.

No olvidemos que esto ya empieza la próxima semana con el festejo tradicional, el cual incluye el gasto que va desde un ramo de flores o de la generación, y si uno tiene la fortuna de que se concluye un nivel educativo, también incluye una pequeña reunión.

Es por eso que la mitad de año y lo que nos espera,  debemos repensar si es posible gastar, y no tanto porque se dejen las tradiciones o porque sólo se voltee a ver lo malo del panorama, sino más bien, la realidad es que no alcanza.

Si el sentido empresarial está basado en una economía donde el flujo de efectivo es preponderante, y éste no llega a moverse, entonces cuál es el planteamiento de innovación y de justicia laboral, debido a un enfoque desalentador.

Le frase que podría ser la salvación sería:

“Los bienes son para remediar los males”.

No obstante, este refrán actualmente no se aplica porque “aparentemente” no poseemos el mal  económico ¿verdad? Aunque los economistas y la clase alta de la política mexicana dicen lo contrario: ya sea una condición global o, como empezamos con esta columna, “la culpa es de los maestros”.

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