El tema de la planeación ha estado presente en mi vida durante estos días ya que estoy impartiendo esta materia en un programa de Doctorado. Esta experiencia educativa ha llevado a mis alumnos no sólo a revalorar el entorno de su escuela para el desarrollo de un plan de mejora continua, sino a replantearse su papel que como docentes tienen en su contexto profesional y sobre todo a examinar el rumbo que han tomado en su vida.
Como bien sabemos, al hablar de planeación nosotros estamos proyectando un futuro deseado, una meta ideal a la que hay que llegar, pero también los medios efectivos para conseguirlo. Al buscar la definición de este concepto en el Diccionario de la Real Academia Española, se nos hace referencia a lo siguiente:
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Planeación = 1. f. Méx. Planeamiento
Planeamiento = 1. m. Acción y efecto de planear (‖ trazar un plan).
Planear =
1. tr. Trazar o formar el plan de una obra.
2. tr. Hacer planes o proyectos.
3. intr. Dicho de un ave: Volar con las alas extendidas e inmóviles.
4. intr. Dicho de un avión: Descender en planeo.
Como puede observarse, este término a pesar de tener un significado denotativo, también lo tiene connotativo, ya que los puntos 1 y 2 mientras hacen referencias en organizar y accionar una serie de pasos para lograr un fin, los puntos 3 y 4 se refieren a volar horizontalmente ayudado por las corrientes de aire ya sea para ascender o descender, aunque no siempre sabiendo hacia dónde se pueda llegar, ya que esto depende de la pericia de cada uno.
Por otra parte, para Goetz planear “es hacer que ocurran cosas que, de otro modo, no habrían ocurrido”, lo cual equivale a trazar los planes o rutas para fijar dentro de ellos una futura acción. Consistiendo, en el fondo, en tomar decisiones hoy, sobre lo que habrá de lograrse en el futuro (en Reyes Ponce, 2004, p. 244). De aquí que el establecimiento de objetivos, la redacción de programas, la definición de métodos específicos, el establecimiento de rutas de acción, de observación, de seguimiento, evaluación, revaloración y ajuste a través de un diagnóstico centrado, sea tan importante en cualquier tipo de organización.
Pero sin importar el tipo de planeación (estratégica, operativa o táctica), en mi clase un alumno dijo que al estudiar este tema se dio cuenta de que a través de su vida siempre ha vivido en una constante planeación. Que a la edad de 12 años puso su mirada en la obtención de un título de licenciatura, ahora ya es casi doctor; en la obtención de un trabajo que lo llevara a comprarse su casa, su coche y tener ahorros; y a la construcción de una familia que lo llevara a ser feliz. Lo anterior me lleva a preguntar: ¿Se puede planear la vida humana? ¿El ser humano se forja su propia vida? ¿La planeación nos puede llevar a encontrar el amor verdadero o la felicidad? ¿Las variables externas se pueden controlar?
Al tratar de responder los anteriores cuestionamientos trato de visualizar y pensar en la posibilidad de una vida así, en donde la reflexión constante lleve a un hombre o a una mujer a planear, a prescribir formas de decisión que los lleven a identificar acciones sistemáticas para lograr sus objetivos o deseos. Me pregunto: ¿esto puede referirse a una planeación como tal o simplemente al desarrollo de un método para llegar a un fin como lo entendían los griegos?
Porque no es lo mismo realizar una planeación dentro de un salón de clases, de un centro educativo o una organización, que realizar una planeación para ser feliz o para enamorar a alguien, ya que en la primera mientras podemos partir del control de ciertas variables, recursos o líneas de acción, de organización directa y específica para el logro de ciertos objetivos, en la felicidad o el amor difícilmente se pueden controlar las variables, ya que éstas no dependen de nosotros sino de la suerte o de la magia que en ese instante florezca.
Esto me lleva a recordar el Mito del Andrógino, de Platón (descrito en el Banquete), en el que Zeus separa a los andróginos condenándolos a buscar siempre a su alma gemela, sin garantizar que éstos puedan llegar a encontrarse.
Caro lector, con esto no quiero anular la posibilidad de la aceptación de una vida planeada, porque hay hombres y mujeres que de una forma cuidadosa tratan de planear su vida. Quiero manifestar que la vida para la mayoría de las personas no siempre es susceptible de planeación, porque así como hay aquellas que piensan que el destino ya ha sido dado, hay otras que “planean” al igual que un ave para escoger en dónde caer sin saber antes qué rumbo tomar o hacia qué puerto llegar. Porque la vida es un enigma y cuando menos esperamos, las cosas se presentan de forma fortuita pudiéndonos ofrecer lo que deseamos, o de manera brusca sin darnos posibilidad alguna para conseguir lo que anhelamos. Porque si bien es cierto que hay gentes que nacen con estrella, otras no.
Referencias
Real Academia Española. (2016). Planeación. Disponible en: http://dle.rae.es/?id=TJU33rS
Reyes Ponce, A. (2004). Administración moderna. México: Limusa. Noriega Editores.