Puebla y Cholula, buitres en las calles

Lunes, Mayo 23, 2016 - 07:20

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Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Dicen que “fuera de México todo es Cuautitlán”, y vaya que resulta cierto. Recorrí varias calles del centro histórico de Puebla y otro tanto de Cholula, y la verdad, qué asquerosidad. Hay calles convertidas en muladares y en otras los mercaderes son los amos. Los alcaldes irresponsables cierran los ojos y engañan burdamente al turista y a la ciudadanía.

Me referiré primero a la ciudad capital. Fuera del zócalo, apenas camina uno por las céntricas seis, ocho, diez, catorce o dieciséis poniente y de tres a once norte, y las calles son el imperio de la venta ilegal y clandestina de toda clase de productos. Los vendedores pseudo ambulantes han invadido decenas y decenas de arterias.

Las aceras están expropiadas y ni el alcalde, ni inspectores, policías o funcionarios impiden esta asquerosa e impune invasión. Todos, con una complicidad que llega al cinismo, cierran los ojos y le mienten a la gente sobre las condiciones de la ciudad. Engañan burdamente con un zócalo y algunas calles arregladas, pero esto sólo es taparle el ojo al macho.

Hágalo usted cualquier día. Yo caminé muchas calles el pasado fin de semana. Decenas de arterias están convertidas en un zoco sin principio ni fin. Muchísimos comercios han sacado su mercancía a la acera. Y nadie les pone un alto. En otros casos, mil productos invaden metros y metros de aceras y paredes y orillan al peatón a bajarse al arrollo vehicular.

Los invasores han tomado por asalto el centro histórico y es evidente que gozan de la ceguera voluntaria de los funcionarios. Estos, o se cubren la vista con los billetes de la corrupción, o su incapacidad para frenar esta plaga es escandalosamente manifiesta.

Las calles del primer cuadro, eso sí, lucen coloridas y medianamente limpias. Pero cada día se multiplican los menesterosos “simulados”, las jardineras oxidadas y en el abandono, y los desperdicios regados por doquier.

Y a esto, hay que agregar una serie de espacios reservados con postes metálicos en muchas calles, como una sospechosa expropiación comercial, porque brilla por su ausencia la comunicación a la sociedad sobre esta extraña medida municipal.

Con esta fachada de “engaña incautos”, me imagino a Puebla como una chica muy pintarrajeada de la cara, con labial llamativo y labios seductores, pero descalza y con los pies embadurnados de pestilente lodo.

Y Cholula no le va muy lejos. Con la imponente zona arqueológica y la pirámide como la joya de la corona, sufre el embate de una cáfila de comerciantes que han hecho de la piratería su modus operandi. Estos negocios lo han infestado todo. En la calle principal, con el burdo disfraz de artesanías, abundan los comercios de porquerías piratas supuestamente de lejanos países.

Se multiplican ahí las ofertas de baratijas dizque de Paquistán, Corea, Egipto o la India, que son vulgares trapos y adornos de maquiladores cazafortunas que abundan en el país. Y, cual buitres en busca de carroña, han caído sobre ciudades o lugares que son polos turísticos para esquilmar a quien se deje.

Pero lo peor está al pie de la pirámide. Ahí, las autoridades municipales han “vendido” enormes espacios donde se han asentado docenas y docenas de puestesillos que ofrecen un gigantesco muestrario de bagatelas. Hay supuestas artesanías mexicanas de plástico, cartón y barro, que se ofrecen como manualidades mexicanas. Realmente son verdaderas porquerías que deberían estar en un basurero.

Esa zonita comercial es todo un monumento a la piratería más burda. La adulteración y falsedad más ruin ha sentado su hegemonía en ese sitio que, para colmo, (como símbolo de las antiguas culturas mexicanas) debería ser escenario de las mejores artesanías del estado.

¡Qué desprecio de los presidentes municipales de Puebla y Cholula hacia la cultura y hacia su gente! Han dejado que los mercaderes medren a su antojo con los sitios que deberían ser modelo de respeto, buen gusto e imaginación para mostrar lo que es motivo de orgullo. Son incompetentes para cumplir elementalmente con su deber.

Y que no digan que no se puede con las mafias. Tlaquepaque, en Jalisco, por decir sólo un ejemplo, uno solo, es una muestra de cómo resulta compatible la belleza arquitectónica, la cultura, el turismo y el comercio. Todo en el marco del respeto a la ciudadanía y al derecho.

xgt49@yahoo.com.mx


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