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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El debate, una caricatura pésima

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Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Abril 25, 2016

No vi el llamado “debate” de candidatos al gobierno del estado organizado por los empresarios, porque no me representó interés alguno. Al otro día revisé los medios y corroboré que tuve razón.  Casi nadie lo siguió, fuera de la cobertura responsable de algunos medios.

De entrada no se le promovió y desde el principio se anticipaba como una especie de comparecencias más que una discusión seria y responsable. Es extraño que los candidatos se prestaran a esa caricatura vulgar. Las crónicas refieren que las restricciones eran ridículas. Tales controles y limitaciones no las habrían aceptado ni siquiera chamacos de secundaria en disputa por su mesa directiva.

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Otro pésimo antecedente es el muy escaso prestigio del Consejo Coordinador Empresarial como patrocinador de tales jugarretas, mascaradas de democracia. En Puebla hay foros que merecen respetabilidad y que podrían ser sedes de un verdadero ejercicio democrático, algunas universidades por ejemplo.

Pero no, se escogió un escenario más cercano a la farándula y la marrullería. Los organizadores muestran  así su pobre catadura y el concepto en que tienen a Puebla y sus ciudadanos. A más del burdo intento de engaño, muestran  su paupérrimo nivel cultural y estatura moral a nivel de piso.

Quedó exhibido de “puerco” entero el provincianismo ramplón de los organizadores y de paso empinaron a los candidatos.

Parece que nada  les dice lo que son los debates en otras latitudes, dentro y fuera del país.

Ante lo manido y pobre de las campañas, los debates debieran ser el ejercicio supremo de una elemental aspiración democrática. Para una población como la nuestra, si no politizada al menos informada, la oferta de un combate de ideas bien organizado y mejor difundido, constituye la más elemental obligación para todos los actores políticos.

En primer término para los candidatos, pero en paralelo para las autoridades electorales.

Es absurdo tratar a la sociedad como formada por menores de edad o tarados. Puebla, con miles de universitarios, catedráticos, profesionales de las más variadas disciplinas y ciudadanos maduros, no merece estas vulgares untadas de melcocha  como remedo de democracia.

Los candidatos están moralmente obligados a tomar parte en un debate abierto, novedoso, imaginativo y por encima de todo respetuoso. Quienes le temen a las ideas opuestas son capaces de huir hasta de su propia sombra.

La palabra, es el instrumento inteligente por excelencia para dialogar con los demás. Permite conocer propuestas, razones, cotejar puntos de vista y proyectos, visión individual o partidista.

El escenario del debate, además, es, debe ser, el mínimo derecho ciudadano para conocer, a través de la televisión y la imagen en general, la dimensión y desempeño real de los aspirantes a representarlo.

Es el medio idóneo para observar el peso y calidad de sus argumentos, el carácter personal, el temple y capacidad de comunicación con quienes aspira a gobernar, su aptitud para convencer y sus cualidades para dialogar con quienes tienen opiniones diametralmente opuestas a las suyas.

Los debates deben ser aduanas primarias y obligatorias para caminar en la democracia. Si realmente se piensa en un ejercicio democrático y no en una obra de teatro de calidad bajuna.

Esperemos pues, que autoridades electorales y candidatos estén, en los próximos días, a la altura que merecen y exigen, con todo derecho,  los poblanos.

(EL LIBRO “DICHOS Y REFRANES DISFRAZADOS” ESTÁ A LA VENTA EN EL PUESTO DE PERIÓDICOS DEL PORTAL MORRELOS, FRENTE AL SALÓN DE PROTOCOLO, Y EN LAS LIBRERÍAS DE LA BUAP).

xgt49@yahoo.com.m

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