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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Ana Teresa, Blanca, Roxana

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Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Abril 18, 2016

El tablero de opciones electorales en Puebla se ha movido con la presencia de Ana Teresa Aranda. Son ahora tres mujeres (con Blanca Alcalá y Roxana Luna) cuya presencia enriquece la competencia, sin la menor duda.

Y es que ellas están ahí no por ser mujeres. Eso, que a cada rato manosean con el multicitado “derecho de género”, pasa a segundo término.

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Siempre he creído que la mujer que hace valer este factor, (su condición femenina), se menosprecia a sí misma.

Ellas valen tanto como cualquier varón, y la distinción que se suele hacer es simplona.

Tienen un peso y un sitio por su dedicación, tenacidad y valores, no por usar falda.

Me refiero en esta ocasión al caso particular de Ana Teresa.

Ella tiene una presencia continua en Puebla hace alrededor de seis sexenios. Con este antecedente y su militancia cívica intransigente, es francamente una torpeza del órgano electoral haberle dinamitado el camino varias veces. Frente a ello, le han hecho un enorme favor: mayor popularidad y crecimiento.

La adversidad siempre reditúa puntos, si la víctima tiene disposición para aprender.

En la geometría política local, y nacional, ella tiene un lugar perfectamente claro. Ha sido una mujer fiel a una ideología conservadora las más de las veces. Pero tal condición es absolutamente respetable. En el caso de ella o de quien sea que se respete y guarde fidelidad a su compromiso ideológico.

En tal posición se puede discrepar con ella, aún frontalmente. Pero ello no implica dejar de reconocer el respeto que merece su trayectoria aquí. En multitud de ocasiones, su postura declarativa o abiertamente militante, sola o encabezando grupos, ha levantado banderas de causas sociales irrebatibles.

En no pocas ocasiones cuando nadie levantaba la cabeza contra el poder.

Sus ideas y razones, expuestas con una oratoria filosa y aguerrida, o por escrito, en manifiestos o artículos en diversos medios, han sido para defender, desde su personal visión, múltiples causas democráticas. Eso es innegable. Subrayo: aún estando uno en las antípodas de su posición política.

Ha sido una mujer obstinada frente al poder, audaz y hasta temeraria algunas veces. Ello la ha expuesto a toda clase de riesgos, la represión en ciertos casos, la calumnia y la difamación por trasmano con mucha frecuencia. Pero creo que nadie le ha probado ser inmoral o venderse por un plato de lentejas.

Colaboradora como articulista durante un tiempo, en una revista que dirigí, leía sus artículos escritos con buena prosa y valientes, bien razonados y brillantes sus juicios.

Y en persona confrontarse con gobernadores sin que le temblaran las corvas.

Hoy, su tesonera lucha le marca una raya más al tigre. Está en campaña y estará en las boletas electorales. Se ha ganado a pulso ese sitio.

Tiene en Puebla una corriente fidelísima de seguidores y, a no dudarlo, cosechará buen número de votos. Acaso no le alcancen para llegar a la gubernatura, pero eso será harina de otro costal.

En donde con toda seguridad captará la atención de los medios, ganará puntos y brillará con luz propia, es en el debate de los candidatos. Piensa claro y habla claro. Articula muy bien sus ideas y tiene un discurso que sabe conectar finamente con el gran público.

Conoce el estado, lo ha recorrido. Sabe de sus problemas, ha estudiado alternativas a los mismos.

Es, en suma, una mujer mediática como pocas. Es una mujer de polenta.

(Mi reciente libro “DICHOS Y REFRANES DISFRAZADOS”, está a la venta en el puesto de periódicos del portal Morelos, frente al Salón de Protocolo, y en las librerías de la BUAP).

xgt49@yahoo.com.mx

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