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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Las campañas

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Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Abril 11, 2016

A unos días de iniciadas las campañas políticas, lo visto no  es algo distinto de otras contiendas. Y eso no es bueno porque alienta el desinterés de la gente. El hombre de la calle, de suyo, ha estado no sólo ajeno sino molesto con los partidos. Ese es el primer gran reto de los contendientes.

El piso donde actúan los partidos es de indiferencia, cuando no de rechazo. Y guarda correspondencia con lo que exhiben las organizaciones partidarias: orfandad de ideologías, pragmatismo descarnado, regalos sospechosos, simulación y traiciones de uno y otro bando.

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Hasta hoy sobresalen dos rasgos en las campañas de PAN y PRI. Del primero una profusión propagandística apabullante. Hay zonas donde la imagen es dominante en proporción de ocho a uno sobre el tricolor. Eso puede ser ventajoso en apariencia, pero también puede traducirse a pesos y cotejarse con los topes de la ley. Eso lo saben ambas partes, que con lupa revisan y cuantifican el despliegue de cada uno.

El contenido de la propaganda visual sencillamente no existe. Ambos buscan capitalizar su imagen y nada más. Esa es la apuesta visible hasta ahora. Los  mensajes en radio y televisión son de corte similar. Un cronista de boxeo diría que hasta ahora son rounds de tanteo. Hay golpes leves con poca imaginación.

El segundo punto que llamó la atención es en el flanco del PRI. Blanca se adelantó a Gali con una propuesta maciza a la que tituló “Visión de Estado”. Esta sí rebasa los moldes de la propaganda común.  Expuso un documento con datos duros y objetivos ambiciosos. Ahí llamó la atención lo bien articulado de la propuesta y la concurrencia que convocó.

Sin embargo, algo ocurrió con su logística interna porque el hecho no tuvo la resonancia que merecía. La asistencia desbordó con creces  el teatro sede del acto, pero no consiguió arrancar el ánimo y convertir en entusiasmo la calidez de sus simpatizantes. La gente se vio con ganas de entrega, pero la retórica no conectó para convertir la convocatoria en solidaridad militante jubilosa y  efusiva.

Varios priistas lo lamentaron, porque la mesa estaba puesta. Otra ausencia fue el manejo en medios de su documento central, hasta hoy lo único rescatable, en fondo y forma, de las campañas, de todas.

Gali no ha formulado una propuesta documental, lo cual lo rezaga un tanto y lo fuerza a ser “la segunda parte” en esta materia. Con todo lo que ello implica: copias, reiteraciones, réplicas, etcétera.

Da la impresión de  que en ambos equipos hay sobrestimación de su confianza; o excesiva cautela. Esto último hasta se llega a interpretar como que se olvidan de que están en campaña. O, acaso tienen bien claro el suelo que pisan y siguen eficazmente un programa con tiempos y movimientos debidamente calculados.

Los otros partidos están muy lejos de los reflectores. Morena, en la discreción, avanza con lentitud pero con firmeza en sectores populares. Varios dirigentes me comentaban recientemente que ellos son los primeros sorprendidos con lo que se encuentran en algunas colonias: “aquí ni PRI ni PAN, vamos con Morrena…” Las encuestas sitúan por eso a esta organización en un creciente tercer sitio en la preferencia de la gente.

El o los debates que se celebren sin duda habrán de dar un tono significante a la contienda. Claro que eso será más allá de la mitad de las campañas, cuando ya haya más elementos para ver el avance de partidos y comportamiento del electorado.

Y es lamentable que así sea, porque una sociedad como la nuestra, más informada, prejuiciada e indispuesta hacia  todo lo que huela a competencia política, tendría en los debates una herramienta que bien manejada podría concitar en mayor medida el interés y la participación a la hora de votar.

Y un escenario como el que ofrecen los debates, con radio y televisión abiertos en igualdad de condiciones para todos, sería la mejor escenografía que los partidos podrían tener para proyectar imágenes y propuestas con ánimo de conquista. Sería, además la fórmula idónea para llegar a la gente, tan propensa hoy en día a prestar mayor atención a lo que se le ofrezca envuelto en el formato de un espectáculo.

De los candidatos dependería, claro, darle a este ejercicio un nivel de cotejo de posiciones, ideas y programas, y no solo, como ha ocurrido, un sitio de desahogos recíprocos.

En fin, veremos y diremos.

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xgt49@yahoo.com.mx

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