A PHP Error was encountered

Severity: Warning

Message: strip_tags() expects parameter 1 to be string, array given

Filename: views/seo_nota_opinion.php

Line Number: 45

Backtrace:

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/application/views/seo_nota_opinion.php
Line: 45
Function: strip_tags

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/application/controllers/Welcome.php
Line: 1246
Function: view

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/index.php
Line: 315
Function: require_once

La pinchi casita | Alejandra Fonseca
Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La pinchi casita

Alejandra Fonseca

Psicóloga, filósofa y luchadora social, egresada de la UDLAP y BUAP. Colaboradora en varias administraciones en el ayuntamiento de Puebla en causas sociales. Autora del espacio Entre panes
 

Jueves, Abril 7, 2016

“Fíjate, --me dice--, todas mis amigas me buscan para preguntarme cosas; dicen que yo pienso como hombre y quieren que les diga qué piensa el novio, el esposo o el amigo cuando pasa algo. Y pues yo les digo.

“Es chistoso, yo nunca me había dado cuenta de eso pero es lógico: me crie entre puros hombres: mis hermanos, mis primos y mis amigos. Siempre me llevé mejor con mi papá que con mi mamá; me sentaba con él a escuchar las pláticas de los grandes y les divertía mucho lo que yo decía, lo que hacía y me hacían fiestas. Mi mamá sólo buscaba el momento para regañarme. Me le salía del huacal. Entonces si entiendo cómo piensan los hombres. Lo que me cuesta es cómo piensan las mujeres.

Más artículos del autor

“Entonces, imagínate: mis hermanas y mis primas jugaban a la casita, a la comidita: arrullaban a los muñecos espantosos, preparaban menjurjes con hojas de árbol, flores, tierra y agua. Dizque se iban de compras al jardín de la casa y ahí andaban pendejeándola: que si la verdura estaba madura, que si esa fruta no le gustaba a su marido, que si el niño había tenido calentura y necesitaba un ‘tesito’. Llegaban a la casita dizque a cambiarles pañal porque se habían cagado; a darles biberón y ponerlos en sus cunitas, les tocaba dormir, ¡puras pendejadas! Y los hombres siempre eran fantasmas… Ellos estaban conmigo.

“Cuando nosotros no salíamos a andar en bicicleta o en patines, nos quedábamos jugando canicas, dibujando, armando rompecabezas o cochecitos de modelaje siempre teníamos algo distinto que hacer, nos la inventábamos. Y ahí veías a las niñas jugando siempre a lo mismo: a la casita. No sé cómo no se aburrían. Se aconsejaban porque yo jugaba con los niños y les daba mucho coraje que llegaban a buscarme ¡y a ellas no! ¡Me encantaba estar con ellos!

“Te voy a platicar algo que nunca le he dicho a nadie: Un día, mis padrinos de bautizo, me regalaron una muñeca de trapo, según ellos, ¡de lo más hermosa! La trajeron de no-sé-dónde. Yo la odiaba. Me la sentaban en mi cama ahí toda espantosa con su vestido vaporoso. Yo la agarraba de los pelos, la arrastraba y la aventaba por ahí. Entonces la limpiaban, la mandaban al salón de belleza y me la ponía de regreso en mi cama.

“Un día, harta de la pinchi muñeca, la agarré de los pelos y la saqué al jardín; me puse a cavar un hoyo y la enterré. Nadie me vio. ¡Por fin me había librado de ese espanto! Y como 5 días después la vi bañadita, peinadita y sentadita sobre mi cama. ¡Me espanté horrible, pensé que había resucitado! Entonces con más ganas, en un lugar escondido, cavé un hoyo más hondo y la enterré boca abajo… y a los pocos días, otra vez, estaba sobre mi cama, ¡pues más odié a las muñecas! No le podía decir a nadie porque pensaba que la muñeca se desenterraba y regresaba a mi cama para espantarme. Lo que pasó es que el jardinero al arreglar el jardín, la encontraba, se la daba a mi mamá y la lavaban, planchaban, mandaban a peinar y la ponían sobre mi cama. ¡Me tenía apanicada la muñeca pero era algo emocionante. Pero eso sí te puedo decir que en la pinchi casita, ¡nunca pasaba nada!”

alefonse@hotmail.com

 

 

Pues ya te imaginarás

 

Vistas: 1070
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs