Si hasta el Popocatepetl tiene calor y lo demuestra con exhalaciones, entonces qué debemos de hacer ante un contexto extremadamente político y ávido de extenuantes cambios.
Tal y como en la salud, uno debe considerar los riesgos ante estas condicionantes para saber por dónde y cómo poder tomar medidas.
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Porque los cambios climáticos y los políticos son ahora muy semejantes, en ambos casos los extremos demuestran que “de pronto” no hay por donde dar tregua a las condiciones que existen en cada temporada, ya que es evidente que las posibilidades de ajuste no se dan.
La causa:
Actualmente las variaciones se dan fundamentalmente porque socialmente estamos siendo invariablemente más depredadores con TODO, y los tiempos son menores. Agotamos los recursos y no damos tiempo a la recuperación del ecosistema, lo que representa, para ambos casos, contar con la posibilidad de identificar oportunidades antes de la llegada del exterminador.
Síntomas:
Las sensaciones normalmente son el acompañamiento y producto de que los sistemas no van por el mejor camino, así que la fricción personal será siempre la forma más simple de saber en dónde está el termómetro de la incapacidad y considerarlo para buscar una posibilidad o puerta que se tenga para una salida más afortunada.
Prevención.
Casi siempre el malestar es la primera causa de que “algo” va mal, pero ahí es donde se encuentra la mejor forma de poder adaptarse a lo que viene y como venga. Porque sí es vital que la ventaja ante los cambios sea entender el nuevo ambiente y la cantidad de formas en las que se puede tener una mejor posibilidad.
En general, la reflexión personal se preestablece porque hoy día la situación social y los actores que la determinan, van a producir erupciones en donde el actor principal que va a sentir el golpe es en la economía y en el bolsillo particularmente.
Porque cada vez se acerca la posibilidad de una sacudida económica a causa del impacto que provoca el incremento del cierre de pequeñas empresas, las cuales mantienen la mayor parte de la actividad económica.
Y es que en realidad nos hemos mantenido con una sintomatología al ajuste y al acomodo; sin embargo, el reloj determinará el momento en que sea el medio tiempo de la era electoral.
Donde se encuentren los hilos más delgados y se dé la apertura de lo que estaba oculto y se detone lo más certero de lo bueno o más señalado, será cuando pueda seguir la actividad.
Así que, como en golpe de calor, a protegerse, tomarlo con calma y prevenirnos de que este primer trimestre del año se siga resistiendo a lo que venga y que la política siga siendo aún benevolente.