Cada vez se ve más cerca eso de que Puebla se está transformando en el DF
Frente a los excesos de nuestros vecinos capitalinos que han generado situaciones de contingencia ambiental en el Valle de México, resulta que ahora quieren que quienes conformamos la Megalópolis (o sea, Puebla incluida) tengamos las mismas restricciones de circulación para mejorar las condiciones del aire en la capital.
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“¡Es inaceptable que nos impongan esas restricciones si los del problema son los chilangos!” dirán algunos.
“¡Qué bueno que el gober dijo que en Puebla no se van a tomar estas medidas!” dirán otros.
Yo diría, mi estimado lector, que no podemos ocultar que Puebla es responsable de gran cantidad de emisiones de CO2 y otros gases nocivos para la salud y el medio ambiente, claro, no nos comparemos con el DF (o CDMX); pero no hagamos oídos sordos a esas voces que profetizan que eventualmente tendremos que cambiar nuestro comportamiento en el uso de vehículos de combustión interna. Más allá de ser una obligación legal, debe ser desde hoy, una obligación moral para con el planeta y los que vienen después de nosotros.
¿Cómo?
Sobre el problema y las posibles soluciones ha corrido mucha tinta y muchas opiniones; de hecho mis amigos que lideran movimientos en pro de la movilidad y medio amiente podrían darnos mucho más detalle pero, si me preguntas a mí como ciudadano poblano y amante de la Angelópolis, te diré que en la medida de tus posibilidades:
La reflexión última que te quiero compartir es: no esperes a que el cambio de hábitos venga por la obligación de una ley, que venga de ti, de tu consciencia y que venga ya.