(Última de tres partes)
El partido político es el medio utilizado en las democracias para acceder al poder a través de la vía legal y pacífica, por lo que el propósito principal es la obtención de votos en la contienda electoral, que los ciudadanos postulados lleguen a los cargos de elección popular para que posteriormente, ejerzan el gobierno, de ahí que debe entenderse que existe una diferencia sustantiva de origen, por lo que quienes integran los partidos políticos no pueden utilizar los recursos del gobierno para sus actividades proselitistas, ya que por su propia naturaleza no son una unidad constitutiva, sus funciones son distintas, el instituto político tiene como fin obtener votos y el gobierno, brindar bienes y servicios a la población, ello es importante tenerlo presente especialmente en procesos electorales donde la manipulación de la voluntad de los electores es recurrente sin recato alguno, ante vacíos o ambigüedades de la ley electoral para sancionar a los gobernantes, por el uso indebido de recursos públicos con el propósito de posicionar el culto a la personalidad y asegurar un heredero para la complicidad y continuidad del ejercicio del poder político.
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Como lo mencioné en artículos anteriores la evolución del PAN en Puebla ha transitado por cuatro momentos o etapas: ser un partido de oposición presencial; un partido de cuadros contestatario; de profesional electoral a partido competitivo electoralmente y; convertirse en una opción alternativa para los electores como un instituto político institucionalizado, profesional, moderno, competitivo y ganador de elecciones.
El PAN, ha mutado o transfigurado desde el 2010 a la fecha en un partido pragmático, sin principios, patrimonial, utilitarista, sin respeto a su institucionalización, en esencia en un partido camaleónico, es decir, un partido caracterizado por cambios de color e identidad, pues de blanquiazul también ha tomado “bonitas” tonalidades naranjas, amarillas, turquesas dependiendo del entorno y circunstancias en el que se encuentre y para lo que sea necesario; y es que si bien es cierto, que en la lucha político electoral el objetivo central es la obtención de votos para ganar elecciones, habría que hacer algunas consideraciones al respecto sobre todo en el contexto político que se vive en nuestro estado, donde estamos dentro de un proceso electoral en el que el gobernador del estado Rafael Moreno Valle, implementa estrategias partidistas - electorales tomando como base la estructura y recursos del gobierno para asegurar que llegue a ser gobernador Antonio Gali Fayad, quien como “empleado de limpieza” se encargue de eliminar las evidencias y el tufo del desastre que ha dejado su gestión de RMV, como: deuda pública, problemas de inseguridad, obras públicas con costos exorbitantes y con poca utilidad social, así como denuncias por graves violaciones a los derechos humanos entre otras calamidades, como parte de los resultados que los poblanos observamos día a día de los “buenos gobiernos” emanados del Partido Acción Nacional, como hace alarde RMV, en su estrategia mediática.
El Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Puebla, se ha erigido como el depositario de la unidad entre el aparato de gobierno y el Partido Acción Nacional, lo que ha hecho en la práctica como propietario RMV, es un partido político a modo que obedece a sus decisiones unipersonales de soberano, que reproduce en el siglo XXI, practicas de la monarquía de la edad media: ejercicio del poder de manera absoluta, omnipotente, plenipotenciaria, que no conoce límites, pero también que hace uso de los recursos públicos del gobierno para dar “beneficios sociales y económicos” en todo el estado para conformar un capital político cautivo y potencial para ganar elecciones. Utilitarismo puro, una gran simbiosis ecléctica, conservadurismo y modernidad para puebla y los poblanos. Al respecto habría que reflexionar ¿a dónde quedaron las críticas que hacía RMV, al partido hegemónico del sistema político mexicano cuando Acción Nacional era fuerza opositora? Demagogia y simulación simplemente, su camaleonismo le dio la oportunidad de dejar a un lado los prejuicios, para gozar de las mieles del poder, tan anheladas por las élites panistas. El verdadero soberano en tiempos actuales es la voluntad de los ciudadanos, bien le haría a los gobernantes revisar el Artículo 39 de nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Por otra parte, una vez que el partido Acción Nacional dejó de ser oposición en el estado - con nuevo dueño y costal de mañas al hombro - se ha dicho que ha generado en Puebla buenos gobiernos ¿será? Al respecto un buen gobierno sin tomar en cuenta juicios de valor, es aquel que debe cumplir al menos con las siguientes características: eficacia, eficiencia, legalidad, participación ciudadana, transparencia, legitimidad, sensibilidad, responsabilidad, es un gobierno en el cual existen bajos niveles de corrupción en el quehacer del gobierno y en la toma de decisiones, facilita el control ciudadano y rinde cuentas de su gestión, además de ser democrático en el ejercicio del poder (INAFED). Como se puede apreciar, tomando como base estos requisitos, Puebla estaría lejos de tener buenos gobiernos, pues al haber deuda pública se ha perdido la eficacia y la eficiencia o cuando no se respeta la separación y equilibrio de poderes, existe violación a la ley, arbitrariedad e imposición, no hay apego a la legalidad, por lo tanto deliberadamente se violenta el Estado de Derecho o bien cuando existe corrupción, persecuciones, hostigamiento, participación ciudadana simulada, poca o escasa sensibilidad social, entonces estamos ante un ejercicio patrimonial, antidemocrático y antipopular del poder político, todo ello contrario al origen, justificación y legitimación del poder público.
Por lo anterior, el Partido Acción Nacional en Puebla, ha terminado por la decisión de su actual dueño, como un utensilio para que pueda permanecer en el poder político su cofradía, así mismo posicionar una marca artificiosa que a través del marketing político, muestre a los electores que el PAN, produce buenos gobiernos, sin ser ésta su función de acuerdo a su naturaleza. Sí que le ha salido caro al PAN y a los panistas haber servido a Moreno Valle para que conquistara el poder, pues también tendrá que asumir los costos negativos que ha representado para los poblanos el patrimonialismo y megalomanía del gobernador. En las urnas se conocerá la evaluación de los ciudadanos y de la verdadera militancia panista.
Coloquialmente quedo atrás el instituto político que popularmente se conoció como: “los blanquiazules”, “panaderos”, “panuchos”, “bolillos”, “concertacesionarios”, “los prian”… Actualmente a quienes gritan, manotean, mandan para hacerse obedecer se les llama picarescamente como los “señoritos del progreso y la modernidad”, pulcros e irritables en su desempeño, sin respeto a las instituciones y dignidad de las personas.
Para los panistas de convicción ideológica mis respetos, ojalá vengan tiempos mejores.
nish76@hotmail.com