El viaje del Presidente Barack Obama, a Cuba, y Argentina, arroja la percepción de un cambio en el trato a la América Nuestra. ¿Es el momento de mejorar las condiciones de vida de los pueblos?
Ante el Presidente de Cuba, Raúl Castro, habló del origen común de sus pueblos, provienen de “esclavos y esclavistas”, puso fin a la guerra fría impuesta a la Isla; y en Buenos Aires, reconoció la complicidad con la dictadura, “abrió los archivos secretos” y proclamó que “nunca más debe apoyar a los golpistas”. Uno es punto de inflexión civilizatoria, el juego de Europa en su ocupación de América y el otro es una reafirmación de la nueva integración espacio comercial que absorbe a los países débiles por la metrópoli fuerte. Se conjugan los tiempos sin perder el dominio.
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Consideró Obama, superadas las etapas anteriores de la “revolución socialista” y de la guerra –sucia- de “seguridad nacional” donde el Pentágono fue el enemigo inquisidor. Son cambios obligados e impuestos a la diplomacia intervencionista y avances en la larga marcha de América Latina a su desarrollo e independencia.
La Casa Blanca actualiza su agenda diplomática con la América de los pueblos originarios al aplicar flexibilidad en el trato y aceptar la diversidad multimodal en la región continental que desde 1823 consideró como un territorio providencial de su “destino manifiesto”.
En realidad el mundo ha cambiado en el último medio siglo. En el presente la globalidad impone sus reglas, “la dictadura del mercado” con su doble efecto reversible, concentra el capital y expande la población por medio de la migración, el control de mercado se establece en la conformación de acuerdos comerciales que garanticen el abasto de materias primas y la seguridad de vastos sectores de consumo
A pesar de la actitud laxa y amigable de Obama, la situación que prevalece entre los pueblos de América mestiza, es de naturaleza diversa y diferenciada, donde prevalece la desigualdad, son 175 millones de pobres, contados por la Cepal. Los rasgos distintivos de carácter político son también disimiles, no existen compatibilidad entre Cuba y Argentina, el discurso nos los compatibiliza, se trata de dos realidades diferentes.
El baremo de orientación del “viaje Obama” es la integración continental con base en la hegemonía norteamericana, dada como alineamiento determinado por la política de derechos humanos, con base en el liberalismo empresarial, la democracia electoral, y la pluralidad de partidos, además de encontrar el apoyo en los convenios internacionales, los tratados comerciales regionales, que le otorgan la posibilidad de aplicar una injerencia “humanitaria” que en caso extremo significa “intervención armada”.
Como en el caso del Tratado Transpacífico de Cooperación Económica, como un convenio de libre comercio entre los países de la Cuenca del Pacífico firmado el 4 de febrero de 2016. El objetivo geopolítico se determina por contener el potencial de expansión de China para confrontarlo con un bloque competitivo y de contención desde Estados Unidos y Japón con el apoyo de sus socios subordinados del amplio espectro que abarca el Pacífico.
Wall Street no va a ceder el dominio de América Latina como vasta zona continental de reserva geoestratégica a ningún competidor comercial, tecnoindustrial, financiero o militar que intente sustraerlo.
La visita a la Habana va más allá de cumplimentar los protocolos diplomáticos que permiten restablecer las relaciones entre ambos países. No se ha precisado debidamente en su dimensión humana, es un encuentro civilizatorio entre dominación y dominados.
El discurso de Obama pronunciado en el Gran Teatro de la Habana, ante la presencia del Presidente cubano, Raúl Castro, dirigentes políticos y de la sociedad civil, donde les transmitió un saludo de paz del pueblo norteamericano e hizo un llamado a reconocer los puntos en común que compartimos ambos países, entre ellos el que tenemos una herencia de esclavos y de esclavistas.
El Presidente aludió a un punto sensible en la identidad histórica, que metafóricamente significa el ADN de América. Se trata de un encuentro civilizatorio que rebasa en muchos aspectos al fenómeno casual histórico enmarcado por las circunstancias particularmente políticas. Como conflicto armado latente, embargo comercial, crisis migratorias, entre otros.
La historia de las Américas se encuentra enlazada con el gran desplazamiento poblacional de Europa que descargó en los territorios reconocidos por los viajes de Colón, con los grandes grupos de pobladores también se desplazó el conflicto político religioso que confrontaba a la Europa del sur, rica, católica y romana, con la Europa del norte, pobre, apegada a la tradición de las sagradas escrituras con apego a las libertades individuales.
Los modelos de colonización fueron opuestos, la Corona española y portuguesa promovieron el dominio ocupacional con apoyo de la encíclica del Vaticano, como una empresa corporativo de estado, el régimen de administración fue centralizado, mientras el movimiento ocupacional británico (1605), casi un siglo posterior a la conquista de Tenochtitlán (1521), fue descentralizado con la formación de empresas privadas encargadas de la venta de tierras.
En la América hispana continental, es conocido el modelo agrominero exportador basado en el mercantilismo controlado, mientras que los colonos del norte expulsados religiosos, iniciaron sus actividades como productores agrícolas en unidades familiares.
EN EL CARIBE LA HISTORIA GIRÓ con la producción de plantación agropecuaria con mano de obra esclava, con grandes beneficios en la elaboración de azúcar, tabaco, algodón, etc., cuyos beneficios fueron la base de la formación primaria de capital.
Este sistema de intensa capitalización pronto encontró eco en las extensas planicies de la América británica quien al promoverlo disponían de una mayor capacidad de desplazamiento marítimo y libertad comercial.
El gran impulso de la América del norte fue fraguado por el desempeño agropecuario desde el Caribe donde también se trasladó la ocupación de mano de obra esclava.
Cuba fue el último enclave español en abolir la esclavitud 1886, también es el eslabón final del dominio de la corona española, la guerra de independencia de 1895 es obstaculizada por los tratados de París, donde el dominio colonial se le cede a los Estados Unidos, quien se adjudica la ocupación de la Base de Guantánamo e impone la Enmienda Platt.
La revolución cubana de 1959 fue un conflicto con EEUU a favor de la soberanía nacional, incrustado en la guerra fría derivó en la confrontación ideológica socialista, el combate de Bahía de Cochinos dio una victoria que permitió consolidar su ejército, quien a la vez emprendió campañas contra el colonialismo en África. A su vez desarrollo una revolución social, contra el racismo, y el impulso a la educación y la protección de la salud de la población.
De acuerdo con datos que Cuba proporciona a la ONU, es el único país del mundo que cumple los dos criterios que, para la organización WWF, significan la existencia del desarrollo sostenible: desarrollo humano alto (IDH 0,8) y huella ecológica sostenible (huella < 1,8 ha/p).
El escenario de formación de estado nación en la inclusión de la economía de mercado global, Cuba es un modelo a tomar en cuenta en la renovación de la esperanza de una humanidad fraterna sin conquistados ni conquistadores.
La Habana es un modelo de integración continental distinto, prevalece la identidad nacional.