"Está bien celebrar el éxito, pero es más importante prestar atención a las lecciones del fracaso." Bill Gates.
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Cuando pensamos que la riqueza de nuestro subsuelo es para beneficio de los mexicanos nos remontamos a la constitución y su artículo 27, ahí en el papel se encuentra escrito pero nuestra realidad está lejos de aplicarlo pues es claro que durante muchos años PEMEX ha sido la proveedora oficial de las riquezas de solo unos cuantos mexicanos, aquellos que han ocupado puestos estratégicos como dirigentes sindicales, administradores o hasta posibles candidatos políticos.
"Corresponde a la Nación el dominio directo de todos los recursos naturales de la plataforma continental y los zócalos submarinos de las islas; de todos los minerales o sustancias que en vetas, mantos, masas o yacimientos constituyan depósitos cuya naturaleza sea distinta de los componentes de los terrenos, tales como los minerales de los que se extraigan metales y metaloides utilizados en la industria; ... los combustibles minerales sólidos; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, y el espacio situado sobre el territorio nacional, en la extensión y términos que fije el derecho internacional. " (Artículo 27 constitucional)
Durante las elecciones del 2000 el desvío de recursos a la campaña del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Francisco Labastida Ochoa, el director de Pemex, Rogelio Montemayor, transfirió al sindicato petrolero dos cheques por mil 100 millones de pesos, depositados en un banco en Houston, Texas, y luego transferidos a México a cuentas bancarias a nombre del PRI, quedando registrado para la prensa como el escándalo del pemexgate.
Durante años se dieron un sinnúmero de acuerdos entre directores de PEMEX con los dirigentes sindicales en los que a conveniencia de ambas partes se realizaban concesiones aún cuando las condiciones en el mercado no eran las más propicias, se inicia el endeudamiento de la empresa mexicana con la esperanza de encontrar la olla al final del arcoiris para poder compensar tantas pérdidas.
Ante los ojos de Emilio Lozoya Austin colapsó el precio del petróleo, desde su posesión como administrador iniciando el sexenio intentó seguir el plan diseñado para sacar adelante la empresa, sin embargo no fue suficiente ante la falta de negociación con la dirigencia sindical. La llegada a la paraestatal de José Antonio González Anaya se vislumbra como la persona con mayor experiencia en el tema de liquidaciones ante una empresa en quiebra.
Lidiar con un sindicato duro y legendario, el continuo despido de miles de trabajadores y los acuerdos con diferentes proveedores que no han recibido pago alguno de sus servicios no será tarea fácil, aún con la propuesta de un esquema de factoraje a través de Nacional Financiera (Nafin), por el que las empresas tendrán que pagar una tasa de interés, al mes de septiembre de 2015 PEMEX tiene una deuda de 58,026 millones de pesos con proveedores.
Todo en contra: el endeudamiento de años, menos presupuesto asignado para el 2016, el precio bajo por barril, la caída del peso ante el dólar y el concurso por las licitaciones para obtener el derecho de explotar nuevos mantos, sin contar con los malos manejos de directores, administradores y dirigentes sindicales, PEMEX seguirá siendo sin duda una fuente importante para nuevas campañas electorales.
Así, dando patadas de ahogado inyectándole millones de pesos a una empresa que dista mucho de ser próspera los que se encuentran a bordo intentan dejar el barco muy a tiempo y con la mayor parte del botín.