En el actual escenario electoral de Puebla para elegir gobernador en el cual se vislumbraban dos fuerzas protagonistas rivales competentes, muy competentes: el PRI con Blanca Alcalá Ruiz y el PAN con Tony Gali Fayad, ahora urge otro tipo de cálculo y demás mediciones futuras por afectaciones posibles al integrarse dos factores que ya están cobrando vida y que nunca figuraron en el guión: dos candidatas (mujeres, habrá que subrayarlo) parecen sumarse a la boleta, siendo así en total 3 mujeres que competirán para llegar a Casa Puebla.
Insólito.
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Aunque la obviedad nos señala que Ana Teresa Aranda en su calidad de candidata independiente y Roxana Luna Porquillo del PRD no llegarán a gobernar este estado en la elección en puerta, sin lugar a dudas desajustó el parámetro que ya habían calculado tanto Blanca Alcalá como Tony Gali.
Seguramente ambos equipos ya están recalculando posiciones.
Es decir, el hecho de que dos mujeres ‘entronas’, empoderadas y altamente bélicas, declaradas ambas enemigas (no sólo en la política, sino hasta en el aspecto personal) del gobernador Rafael Moreno Valle, que están dispuesto a acusarlo (no abiertamente, pero con la sola pregunta insidiosa basta como para colocarlo en el banquillo de los acusados) de todos sus males (accidentes vehiculares, robos a casa habitación y amenazas telefónicas), seguramente hace corregir el rumbo de la única mujer con verdaderas posibilidades de gobernar este estado: Blanca Alcalá.
Porque no es lo mismo que Alcalá, en su condición de mujer, responda los ataques y organice la contraofensiva al PAN, Moreno Valle y Tony Gali, a que Ana Tere se suba al escenario y grite en un acto de campaña “Moreno Valle le tiene miedo a esta mujer” (tal y como lo hizo Ana Tere en la campaña a la gubernatura cuando enfrentó a Melquiades Morales Flores, al negarse a participar en un debate televisado con la panista).
En el termómetro de beligerancia, no hay quien le gane a Ana Tere.
Inolvidable estampa que recorrió el país a través de todos los titulares cuando se ‘tiró al piso’ y los policías la levantaron en vilo para protestar por la Ley Bartlett.
Y eso por poner un ejemplo de mil.
Ana Tere estaría en su elemento.
No hay quien le gane.
Pero sí quien le compita: Roxana Luna.
Luna Porquillo no tiene pelos en la lengua y desde el inicio de la administración le corrigió la plana al gobernador, caiga quien caiga. Se desconoce si es una profesionista competente, si domina la política de alto nivel, si reconoce las necesidades del estado, si domina las propuestas para superar los índices de pobreza en la Sierra. No es estadista, para nada. Pero de que es valiente y ‘echada pa’ adelante’, ni hablar.
Claro que vamos a ver a Luna Porquillo en su elemento, aclamando vítores para su causa y abucheos para Gali y Moreno Valle. Tomará nuevamente su bandera de Chalchihuapan y la muerte del niño José Luis Tehuatlie Tamayo.
Y es ahí en donde Blanca Alcalá perderá terreno: ella que sí es estadista, que sabe de políticas públicas, que domina el tema, que ha tenido escenarios locales y nacionales de primer nivel.
Alcalá sabe de política, (por algo llegó a donde se encuentra ahora), pero no sabe ponerse los guantes y mucho menos subirse al cuadrilátero de la lucha libre.
Ella misma lo expresó: “prefiero las campañas blancas”.
¿Hasta qué punto le restará presencia y atracción de votantes a Alcalá, cuando dos mujeres pertenecientes a la Triple A de la política atraerán los reflectores y surtirán de información glotanamente a los medios de comunicación?
Como sea, Alcalá ya atacó al gobernador (“no tiene posibilidades de llegar a la candidatura a la presidencia”), pero sus señalamientos se presumen descafeinados a comparación con el tono y el léxico de Ana Tere y Roxana Luna.
Al final, serán tres mujeres apuntando en el mismo blanco.
Tres candidatos contra uno, para dejar a un lado el género.
¿Qué efectos tendrá en el electorado?
O bien, a Gali se le empieza a complicar el escenario, uno en el que se había crecido gracias a las yerros del PRI, y deberá idear una nueva estrategia para blindarse de las flechas envenenadas que pronto estará recibiendo diario e indiscriminadamente.
El desgaste llegará antes de lo pensado para los panistas.
Y entonces, Alcalá podría desgastarse menos, dar un paso atrás para mantenerse ‘limpia’ en lo que Ana Tere y Luna Porquillo hacen el trabajo sucio, lo que le daría a la priísta una ventaja.
O bien, tanto veneno vertido por las féminas podría inmunizar al panista, mientras que al electorado podría provocar simpatías por el candidato más aporreado, que en este país es un síntoma muy común.
Dependerá del discurso, la estrategia, pero sobre todo, de ganarse a los votantes.
Ya sea con tambor batiente, para Ana Tere o Roxana Luna; con una campaña blanca para Alcalá o no cantando tan mal las rancheras, para Gali.
Ya lo veremos.
Muy pronto.
losconjurados76@hotmail.com