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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Si y solo si…

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Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Marzo 7, 2016

A propósito de los resultados de la evaluación docente que se dieron a conocer la semana pasada y han reactivado la polémica en el sistema educativo y en la opinión pública general, no está de más reiterar lo que he expresado en este espacio en varias ocasiones desde que se inició el proceso de Reforma educativa de este sexenio: la evaluación de los profesores y la creación de un Sistema Profesional de Carrera Docente es una condición necesaria pero no suficiente para lograr una verdadera reforma que mejore la calidad de la educación en el país.

Es una condición necesaria porque el viejo sistema corporativo que generó las prácticas viciadas que hacían que el ingreso, la permanencia y la promoción de los docentes y directores escolares se sustentara en criterios de política gremial, influencias y amiguismo era insostenible en un país que ha transitado –con mucho trabajo y con serios pendientes- hacia la construcción de una democracia.

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En efecto, la degradación de los procesos en los que se privatizaron las plazas magisteriales –a propósito de quienes señalan que la reforma es privatizadora- que por definición son de carácter público hasta llegar a ser consideradas parte el patrimonio de un profesor que podía rentarlas, venderlas o heredarlas discrecionalmente resultaba totalmente inaceptable en nuestra sociedad inserta en el mundo global del siglo veintiuno.

No suficiente porque el paso hacia un nuevo sistema en el que el acceso, la permanencia, promoción y/o remoción de los profesores y directores escolares o supervisores se sustente en los méritos, capacidades y trayectoria de cada profesional de la Educación no hace en automático que se mejore la calidad educativa en un sistema complejo como es el educativo y en un entorno en el que hay muchas y muy profundas deficiencias en infraestructura y equipamiento de las escuelas, formación inicial y permanente de los profesores, formación en la gestión para los directores y supervisores, planes y programas de estudio, etc.

Partiendo de esta premisa y a sabiendas que hay que analizar con detalle y profundidad, valiéndose de herramientas y métodos de análisis adecuados los resultados del primer ejercicio de evaluación realizado el año pasado en medio de múltiples dificultades y presiones de todo tipo, no deberíamos como sociedad escatimar el valor que tiene el hecho de que por primera vez en este país contemos con información general y sistemática acerca del nivel de conocimientos y competencias de los docentes.

Desde mi perspectiva este es un paso fundamental hacia la regeneración de un sistema creado desde la lógica del corporativismo político para iniciar la construcción de un verdadero sistema profesional en el que los docentes que se esfuerzan en su formación, actualización y mejora continua de sus prácticas puedan obtener una plaza por sus propios méritos y desarrollar una carrera docente que les permita tener una vida digna y recibir los estímulos que merecen.

Sin embargo esta regeneración no puede darse en un tiempo breve ni se puede pretender que de este primer ejercicio se desprenda un sistema educativo totalmente renovado ni una mejora automática de la calidad educativa como algunos críticos de la reforma, de manera sesgada o interesada pretenden exigir.

Por otra parte, solamente la ingenuidad o la obediencia ciega a la autoridad podrían llevar al aplauso y la celebración acrítica de un cambio que está apenas iniciando y que requiere de mucho trabajo sostenido y tiempo para lograrse y consolidarse. No hay por tanto que echar las campanas a vuelo.

Los primeros resultados de la evaluación docente apuntarán hacia un cambio real del sistema educativo y hacia la mejora palpable de la calidad de lo que aprenden nuestros niños y adolescentes:

-Si y solo si la instrumentación práctica de la reforma constitucional realmente se conduce hacia la recuperación de la rectoría del sistema educativo por parte del Estado y no simplemente hacia la recuperación del control corporativo del gremio magisterial.

-Si y solo si el INEE continúa trabajando para mejorar la calidad, validez y confiabilidad de los instrumentos utilizados y del procedimiento de evaluación y calificación de las pruebas a partir de las deficiencias y de los resultados obtenidos en este primer ejercicio.

-Si y solo si la SEP mejora las condiciones de aplicación de las pruebas diseñadas por el INEE a partir de escuchar las quejas y sugerencias de los docentes que vivieron esta primera experiencia y se sometieron muchas veces a la doble presión por presentar una evaluación y además hacerlo en sesiones anti-pedagógicamente extensas y sin la calidad indispensable de los equipos y conexión para que el ejercicio fluyera adecuadamente.

-Si y solo si en lugar de mirar los resultados desde una óptica de concurso, tabla de posiciones o fuente de argumentos para la defensa o el cuestionamiento del magisterio, los medios de comunicación y la sociedad vemos estos datos como un ejercicio natural y cotidiano que puede proveernos de información valiosa para detectar las fortalezas que hay que estimular y las debilidades que hay que exigir que se resuelvan con la mirada de una mejora continua del aprendizaje.

-Si y solo si a partir de los resultados la SEP trabaja de manera seria y sistemática en un proceso de formación continua de todo el profesorado y especialmente de los docentes que obtuvieron una evaluación deficiente o suficiente.

-Si y solo si los resultados sirven para que se analicen los elementos que hay que mejorar en la formación inicial de los profesores que se traduzca en una reforma profunda de las normales del país. En este punto la SEP tendría que tomar en serio la propuesta de directrices emitida por el INEE y poner manos a la obra de manera ágil y eficiente.

-Si y solo si los resultados se convierten verdaderamente en el criterio para la permanencia y promoción de los docentes y los concursos de oposición en el procedimiento único de acceso a las plazas, desterrando definitivamente el influyentismo y la herencia, renta o venta de plazas y el otorgamiento de las mismas por presiones políticas o sindicales.

-Si y solo si la evaluación docente se mira como un elemento importante para la mejora de la calidad educativa que debe acompañarse de una transformación de todo el sistema educativo, desde la estructura burocrática de la SEP hasta la mejora radical de las condiciones de infraestructura y equipamiento en que trabajan los docentes y estudiantes del país pasando por la formulación del nuevo modelo educativo –prometido pero hasta ahora ausente- y de los cambios curriculares necesarios en todos los niveles educativos.

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